Millones de personas celebran el Día de San Valentín, cada año, con intercambios de regalos y encuentros románticos. Sin embargo, el origen de la fecha se sitúa en el siglo III, en un período en que el cristianismo no era religión oficial y enfrentaba persecuciones dentro del Imperio romano.

Según el Martirologio Romano, documento oficial de la Iglesia católica que registra a los santos y mártires reconocidos, menciona al menos tres figuras llamadas Valentín vinculadas a ese siglo. La información histórica sobre ellos es limitada, pero sí existe constancia de un mártir con ese nombre conmemorado el 14 de febrero.

¿Cómo fue martirizado Valentín?

Las fuentes eclesiásticas posteriores indican que Valentín fue arrestado por su fe cristiana durante el gobierno del emperador Claudio II. Según la tradición recogida por compilaciones hagiográficas medievales, dígase, los textos biográficos centrados en la vida, milagros y martirio de los santos, con el objetivo principal de venerar su memoria, Valentín fue encarcelado por negarse a renunciar al cristianismo.

Algunos relatos sostienen que, tras negarse a abandonar su fe, fue sometido a azotes y finalmente ejecutado, probablemente mediante decapitación, una forma común de pena capital en la Roma imperial.

No existen documentos contemporáneos al hecho que describan con precisión el proceso judicial o la ejecución. Por esa razón, historiadores de la Iglesia han señalado que los detalles narrativos más difundidos, como matrimonios secretos o cartas románticas, provienen de tradiciones posteriores y no de registros del siglo III.

Institucionalización del 14 de febrero en la Iglesia

En el año 496, el papa Gelasio I incluyó el 14 de febrero en el calendario litúrgico, según registros del Vaticano. Algunos estudios sostienen que esta decisión coincidió con el fin de las Lupercales, festividad pagana romana celebrada a mediados de febrero y asociada a rituales de fertilidad.

La Iglesia fue integrando la conmemoración dentro de su calendario, aunque con el paso de los siglos el significado religioso perdió centralidad frente a otras interpretaciones culturales.

Para 1969, tras la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II, el nombre de San Valentín fue retirado del calendario general debido a la escasez de datos históricos verificables, aunque continúa reconocido como santo.

Entonces, ¿cómo pasa a ser San Valentín una tradición romántica?

Durante la Edad Media, escritores europeos comenzaron a vincular el 14 de febrero con el amor romántico. Uno de estos fue el poeta Geoffrey Chaucer, en el siglo XIV, quien asoció la fecha con el emparejamiento de las aves, lo que ayudó a consolidar la idea del día como celebración del amor.

Esa reinterpretación literaria marcó un cambio en el significado original. El 14 de febrero dejó de centrarse exclusivamente en la memoria de un mártir cristiano y comenzó a relacionarse con el afecto y el cortejo.

El impacto económico actual del Día de San Valentín

Según la Asociación de Fabricantes de Tarjetas de Felicitación (GCA, siglas en inglés) entidad que representa a la industria de tarjetas en Estados Unidos desde 1941, sitúa el Día de San Valentín entre las fechas de mayor volumen de envíos anuales.

La Federación Nacional de Minoristas de Estados Unidos (NRF, siglas en inglés) proyectó que el gasto por el Día del Amor y la Amistad en 2026 alcanzaría los 29.1 mil millones de dólares, con un promedio de US$199.78 por consumidor en categorías como joyería, flores, cenas y experiencias, según su encuesta anual.

El significado del 14 de febrero ha cambiado con el paso del tiempo. Lo que comenzó como la conmemoración de un mártir cristiano se transformó, primero, en una referencia literaria del amor romántico y, siglos después, en una de las fechas de mayor impacto económico. Hoy, esta fecha es una combinación de tradición religiosa, construcción cultural y consumo estacional en una celebración que se mantiene vigente en todo el mundo.

Halley Antigua

Periodista apasionada por temas tecnológicos, salud y sociales; me gusta ponerle rostro a los datos. Disfrutar de la cultura y el turismo ecológico.

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