El artista puertorriqueño Bad Bunny encabezó el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX 2026, celebrado el 8 de febrero en el Levi’s Stadium, en Santa Clara, California, en una presentación que marcó un hito cultural y generó reacciones diversas en Estados Unidos y en el mundo.
El halftime show, producido por Apple Music, fue catalogado como “una celebración de la cultura Latina y puertorriqueña”, con un repertorio centrado en sus éxitos como “Tití Me Preguntó”, “Yo Perreo Sola” y “DtMF”, interpretados en español, lo que constituyó una primera en la historia de este icónico evento musical del deporte.
Un espectáculo cargado de simbolismo y momentos memorables
La presentación incluyó elementos visuales y artísticos que destacaron la identidad cultural latina, así como sorpresas sobre el escenario con participaciones de figuras como Lady Gaga y Ricky Martin, quienes acompañaron a Bad Bunny en segmentos especiales del show.
En un gesto que resonó entre la audiencia, el intérprete llevó al escenario símbolos y estructuras inspiradas en paisajes caribeños, mientras que su atuendo, una camisa con el apellido familiar “Ocasio” y el número 64, fue interpretado como un tributo personal a su herencia y a seres queridos.
Según datos de Nielsen, el espectáculo atrajo 128.2 millones de espectadores en Estados Unidos, cifra que lo colocó entre los shows más vistos de la historia del Super Bowl.
Reacciones en redes sociales y cultura popular
En redes sociales y plataformas de discusión digital, la presentación de Bad Bunny fue ampliamente comentada. Parte del público elogió la energía, la inclusión de elementos culturales y la capacidad del artista para conectar con audiencias diversas, mientras que otros destacaron su estilo innovador en comparación con actuaciones de ediciones anteriores.
Celebridades y figuras del entretenimiento también manifestaron sus impresiones positivas sobre el show, describiéndolo como uno de los más memorables en la historia reciente del medio tiempo del Super Bowl.
Críticas y polémica política
El espectáculo no estuvo exento de controversia. El presidente de Estados Unidos Donald Trump publicó en redes sociales comentarios contra la presentación de Bad Bunny, calificándola de “absolutamente terrible” y cuestionando su enfoque cultural, lo que derivó en críticas de sectores conservadores.
Además, el representante republicano Andy Ogles, de Tennessee, solicitó una investigación legislativa sobre el contenido del halftime show, alegando que algunas partes de la presentación podrían haber violado normativas de indecencia de la FCC, aunque sus reclamos se enfocaron en interpretaciones del estilo y coreografía del espectáculo.
Impacto y legado
Más allá de la polarización, el medio tiempo de Bad Bunny se consolidó como un momento cultural significativo que trascendió el espectáculo deportivo. Expertos en entretenimiento y medios destacaron su aporte a la visibilidad de la música en español y su capacidad para atraer audiencias globales, reforzando la evolución del halftime show como una vitrina artística independiente del partido mismo.
El Super Bowl LX también registró una de las mayores audiencias televisivas de la historia, con un promedio de 124.9 millones de espectadores en Estados Unidos para el partido entre Seattle Seahawks y New England Patriots, consolidando al evento como un fenómeno global tanto en deporte como en entretenimiento.
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