Rompiendo una tradición de silencio sobre estos asuntos, en el pasado para evitar quisquillas y devaluación de su credibilidad, la Junta Central Electoral se ha atrevido a formar una alianza con el Instituto Interamericano de Derechos Humanos y organiza un estudio que ha presentado esta semana, sobre la abstención electoral en el país y entre los dominicanos en el exterior.
Es una magníifica decisión, que representa un apoyo científico y bien estructurado a los partidos políticos que participan del proceso electoral, con el propósito claro de consolidar el sistema democrático y electoral del país.
El estudio tuvo como investigador principal al doctor Mario Rodríguez, y a los investigadores Jenny Torres, Ronaldo Alfaro Redondo y Oscar Pichardo. Los datos obtenidos y las recomendaciones que ofrece el estudio, incluyendo las que van dirigidas a eliminar las trabas que representa el propio régimen electoral para que la abstención electoral sea menor y haya una ciudadanía más adherida al sistema político.
El estudio una abstención de un 44.7% en el año 2020, en plena pandemia de Covid, pero en una época de relativa calma y habiendo salido de la pandemia, en 2024 se registra o reitera una abstención electoral parecida, de un 45.6% en las elecciones presidenciales, con un aumento de un 53.3% de abstención en las elecciones municipales.
Cuando se amplía el marco de la investigación, entre 1878 y 2020, se registra un gran respaldo con una participación promedio de un 72% de los registrados en el padrón de electores. Sin embargo, si se calculan las dos elecciones entre 2020 y 2024, se comprueba que la participación ha sido solo de un 54.3% ¿Qué pasó que la gente dejó de asistir a las urnas en tan alto porcentaje? Hay en el estudio algunas aproximaciones.
Lo del voto en el exterior es un ejercicio interesante. En el padrón de electores, el 10.6% reside en el exterior, y son aproximadamente 863 electores, de los cuales apenas asiste a las urnas un 19%, Ya eso es un problema.
Cuando el estudio comienza a analizar los factores políticos en juego, determina que un 64% de los ciudadanos apoya la democracia, y hay un 38% que confía en el secreto del voto.
El alto porcentaje de abstención corresponde, prácticamente por igual, a los grupos etarios, por edad, generaciones y género. La llamada generación Z se abstuvo un 54%, los baby boomers se abstuvieron un 55%, las mujeres se abstuvieron un 53% y los hombres se abstuvieron 51%.
Extraña que se registre una baja participación de los empleados privados (40%), los pensionados (32%) y los desempleados (30%). Es mayor la participación de los profesionales (66%), de los agricultores (63%) y de los empleados públicos (62%).
Las regiones con mayor apatía para participar en los procesos electorales se ubican en el Cibao y el Sur-Este, y la mayor concurrencia ocurre en la región fronteriza y en la región de El Valle.
Los autores del estudio recomiendan que se interprete la abstención no como una mera apatía, sino como un mensaje al sistema.
En el caso de los dominicanos en el exterior, el 70.2% envía remesas a sus familiares, pero no acude en su gran mayoría a las convocatorias a las elecciones. La participación en el 2016 fue del 52% (habría que saber qué motiva esta amplísima presencia), mientras en el 2020 apenas asistió el 23% y en el 2024 solo un 19%. Ojo: Los votantes en el padrón, entre los 18 y los 34 años, solo asistieron a las últimas elecciones el 1%.
Este documento comprueba que los dominicanos estamos aferrados a los procesos democráticos y que apoyamos la vigencia de un proceso de libertades, respeto, soberanía y alternancia en el poder. El 74% de los encuestados dijo que prefiere el régimen democrático, frente a un 5% que dijo preferir un régimen autoritario.
Otro dato es que el 74.4% de los encuestados dijo rechazar el clientelismo político, cuando les resulta evidente, y las explicaciones de los que se abstienen a votar en las elecciones son de naturaleza diferente:
- Un 19% dice que no acude porque no encuentra ningún candidato que le convenza.
- Un 14% dice que se abstiene por la falta de confianza en los políticos.
- Un 8% dice que no encuentra buenas propuestas.
- Un 5% dice que le preocupa la corrupción en las elecciones.
Este análisis ahonda en otras observaciones, sobre factores vinculados con la organización del proceso electoral, los rigores burocráticos, los puentes que se establecen para el ejercicio del derecho al voto, y sugiere que los miembros del sistema político coloquen su mirada en el fenómeno de la desvinculación de los ciudadanos con las fórmulas políticas en circulación.
Entienden que es necesario reactivar el vínculo político y que ello exige ajustes que devuelvan utilidad, decencia y viabilidad al ejercicio del voto, recomendando que no se trata de persuadir, sino de habilitar los derechos de los ciudadanos.
Felicitamos a la Junta Central Electoral por este magnífico estudio, y llamamos a los partidos políticos a profundizar y ahondar en esta mirada desapasionada del sistema político y electoral, en tiempos en que hay tantos nubarrones que atentan contra el sistema democrático y la transparencia electoral.
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