La disertación de este domingo del presidente Luis Abinader es reconfortante. Ha dicho que el gobierno sigue con suma atención los acontecimientos relacionados con la guerra en Medio Oriente, desatada por Israel y Estados Unidos contra Irán, y que ha llevado a Irán y a sus aliados a reducir el tráfico de embarcaciones por el Estrecho de Ormuz y también por el Mar Rojo, debido a que los hutíes (norte de Yemén) son partidarios de Irán y han estado participando en apoyo a las operaciones bélicas de los chiítas que gobiernan Irán desde hace 39 años.
Luis Abinader dijo que nuestro país importa el 100 por ciento del combustible que consume, y que en las tres semanas de enfrentamientos el gobierno ha encontrado una oportunidad concreta para modernizar su política fiscal sin perder competitividad. Es decir, que finalmente el presidente y su equipo están retomando la cuestión fiscal como una una oportunidad para fortalecer las finanzas públicas ante las amenazas que esta guerra nos trae.
Dijo que la economía dominicana es sólida y que el gobierno ya ha tomado previsiones para hacer frente a los futuros aumentos de los precios del petróleo. Reveló que la economía es sólida y que las reservas en divisas en el Banco Central superan los 16 mil millones de dólares, además de que se cuenta con autoridades que ya han superado serias crisis recientes de estabilidad y crecimiento.
Dijo que la prioridad del gobierno es la gente, y en particular la más necesitada, y que desde ahora el gobierno está disponiendo de 10 mil millones de pesos para programas sociales, y otros mil millones para subsidios a los fertilizantes. Como Irán y Ucrania son los más grandes productores de fertilizantes del mundo, desde el inicio de la guerra en su última versión, los fertilizantes han tenido alzas sobre el 40 por ciento, lo que impacta directamente sobre la agroindustria.
El presidente dijo que el petróleo pasó de 65 dólares el barril, como estaba estimado en el presupuesto nacional, a casi 100 dólares el barril. De mantenerse en alza y con nuevas tendencias a la alza, por la duración de la guerra, esto representa un durísimo golpe a la economía mundial y a los países como República Dominicana, que están en la obligación de importar el 100 por ciento de los combustibles para todas sus operaciones energéticas e industriales.
Reveló que el gobierno seguirá absorbiendo gran parte del costo del aumento de los precios internacionales del petróleo, y manteniendo congelado el precio del Gas Licuado de Petróleo, que se utiliza principalmente para el cocido de los alimentos.
Reafirmó la ventaja de la diversificación energética, y de la existencia de la energía alternativa, así como los contratos estratégicos de Gas Natural y de carbón, para Punta Catalina, lo que podría amortiguar el impacto en la tarifa eléctrica.
“Este es un desafío transitorio”, dijo el presidente de la República. “Con responsabilidad compartida, ahorro y determinación superaremos esta coyuntura”. Esta frase refleja la confianza del presidente y de su equipo en que Estados Unidos e Israel podrán superar los desafíos que cada día representa la resistencia de Irán a aceptar las condiciones que se le quieren imponer para su rendimiento, o para el cambio de régimen, impulsado desde fuera, y bajo el alegato de que hay rechazo de la población al régimen religioso que les gobierna.
Lo que se observa en las noticias internacionales, y en los análisis que se hacen, que no hay previsión de que la guerra termine pronto, y que Irán está apostando a una guerra de largo plazo, para lo cual está preparado, pero no así Israel y Estados Unidos. Precisamente cuando Trump ha dicho y reiterado que han terminado militarmente con el régimen, por los bombardeos y ataques de Estados Unidos e Israel, es cuando Irán más duramente ha respondido, y ha dicho que ahora es cuando pasa de la guerra defensiva a la guerra ofensiva.
Varios líderes iraníes que ocupaban posiciones importantes han sido eliminados por Israel. Pero eso no pone fin al régimen, ni se encuentra nada de resistencia interna en ninguna de las ciudades iraníes. Irán ha detenido el transporte del 20 por ciento del petróleo del mundo al cerrar el Estrecho de Ormuz. Trump le ha dado un plazo de 48 horas para abrir ese canal, pero Irán se niega y ha dicho que si sus centrales eléctricas son atacadas, como ha amenazado Estados Unidos, cerrarán complemente la vía marítima, atacarán infraestructuras vitales en Oriente Medio, incluyendo de energía, tecnología de la información y plantas de desalinización.
La respuesta del presidente de los Estados Unidos ha dicho que procederá con una respuesta de destrucción total de Irán. Si ello ocurriera, con la forma que se utilice, será la mayor hecatombe de la humanidad, después de los genocidios nazis y de la Segunda Guerra Mundial. Y la humanidad pasará mucho tiempo para restablecerse. El optimismo del presidente dominicano es alentador, pero el pesimismo que reflejan las amenazas del presidente de los Estados Unidos es aterrador.
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