La solvencia y calidad del sistema financiero dominicano es tema conocido, y está fuera de toda duda. El Banco BHD es una de las más sólidas y grandes entidades de servicios financieros dominicanos. Cuenta con un aval que la sostiene con cimientos bien establecidos, con personalidades de una seriedad incuestionable, como es el caso del ingeniero Luis Molina Achécar, y el equipo que le sigue y que ha sembrado y cosechado en los mismos principios de seriedad, solvencia y responsabilidad social y empresarial.
Se aplican las normas bancarias de Basilea II, y la Superintendencia de Bancos cumple su rol estrictamente. Ninguna entidad financiera pasa por situación de crisis, insolvencia o duda. La rentabilidad sobre el patrimonio se encuentra entre un 18 y un 22 por ciento, mientras que la rentabilidad sobre los activos es de 2.2 por ciento.
El dato más importante es que el índice de solvencia, que debe estar siempre con un mínimo de un 10 por ciento, en todo el sistema financiero es de 18.4 por ciento, mientras que el promedio regional aproximado es de un 15.6 por ciento.
El patrimonio técnico del sistema financiero es de 479 mil millones de pesos, mientras que los activos superan los 3.97 billones de pesos, con un índice de morosidad bajísimo, de 1.9 aproximadamente. La disponibilidad de recursos del sistema sobrepasa los 800 mil millones de pesos.
Se ha hablado, desde hace semanas, que una entidad financiera estaba investigando una situación irregular, que fue detectada y afrontada como establecen las normas, con la supervisión de la Superintendencia de Bancos. Una situación interna anómala, protagonizada por una persona irresponsable, que fue separada, de aproximadamente 200 millones de pesos, sin que nadie, como parte del sistema, sufriera ninguna irregularidad.
El Banco BHD, una entidad seria, solvente, administrada con prudencia y responsabilidad históricamente, ha dicho lo que tenía que decir sobre el tema, y ha asumido las responsabilidades que corresponden a una institución con su historia, patrimonio y seriedad.
- El Banco BHD ha ratificado y se ha adherido a sus principios fundacionales de transparencia en el caso de acreditación irregular por parte de un ex empleado que violó las normas.
- El mensaje de no impunidad y tolerancia cero ante hechos similares, en la banca y en cualquier negocio, sienta un precedente en el país.
- El BHD no escatimó el costo de dar la cara de manera honesta y transparente en un caso como este. Es un ejemplo a seguir para quienes manejan fondos de terceros.
- Aunque en términos proporcional el desvío de recursos es insignificante frente a la rentabilidad del BHD, que cuenta además con robustos seguros de depósitos, esta institución dio la cara llevando el caso a la justicia y haciéndolo público.
- Ante un ejercicio honesto y transparente, el morbo es una respuesta injusta, que no responde a la transparencia con que se deben manejar cuestiones como la puesta en evidencia, pese a los temas relacionados con la construcción de imagen, tan necesarias en el sector financiero. El Banco BHD sigue entendiendo que hay preservar los valores de honestidad, seriedad, justicia y transparencia en esta sociedad.
No es la primera vez que ocurren situaciones parecidas. Sí es la primera vez que se da a conocer un caso como este. Es práctica común del sistema financiero fortalecer la supervisión. Empleados que manejan recursos, que aunque reciben instrucciones y orientaciones, corren riesgos de sanciones. Ha habido, en el pasado, uso irregular de tarjetas de créditos de clientes, que internamente en el sistema financiero se emiten duplicados, y dependiendo del consumo de los tarjetahabientes, se hacen gastos por terceros en las mismas tiendas y establecimientos donde consumen los tarjetahabientes, y quedan afectados los clientes. Esos casos se investigan, si hay quejas, y se han detectado y sancionado y expulsados los empleados.
Hay muchas otras formas indelicadas, que han sido identificadas, no en los centros de servicios, sino en los departamentos de administración y manejos de grandes cuentas, de nóminas y otros, que cuando se detectan, no llegan hasta el regulador, sino que son asumidos responsablemente por las entidades financieras.
Todos son casos pequeños, pero dolorosos y que tienden a corroer la seriedad y rigor de las entidades financieras, si se dieran a conocer. No ocurre así y por ello celebramos que el Banco BHD haya sido transparente y abierto, haya asumido la disposición a correr el doloroso trayecto de informar de una irregularidad, que no afectó a sus clientes, pero que debido en una investigación y en la detección de un fraude pequeño, fue correctamente sancionado.
El sistema financiero corre hoy día nuevos riesgos, con el uso de las nuevas tecnologías, la débil ciberseguridad, y el uso de inteligencia artificial para identificar claves de acceso a cuentas particulares, y mediante métodos ya conocidos, identificados como phishing, que se lanzan en la web para pescar posibilidades de clientes que se asusten o se dejen pescar. Sobre todo ello el sistema financiero está tomando medidas y sus servicios son cada día más consistentes y seguros. De modo que no hay que atemorizarse por lo que el propio banco BHD ha identificado.
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