"El Ministerio de Educación de la República Dominicana (MINERD) informó que avanza en los preparativos para el inicio del año escolar 2026-2027, que comenzará el próximo 24 de agosto, con el regreso a las aulas de más de dos millones de estudiantes en todo el país".
Así dice el primer párrafo de una nota informativa del MINERD sobre el inicio de la docencia en las escuelas del sector público. Esto implica preparativos complejos, como todos los relacionados con el sector magisterio, asalariado del Estado, la coordinación del INABIE para el desayuno y la merienda escolar, el servicio del transporte de estudiantes en zonas complicadas, a través del Transporte Escolar (TRAE) que facilita el gobierno, además de la adecuación física de las aulas y las escuelas, para que tengan servicios sanitarios adecuados, agua potable y butacas, así como una coordinación para el cumplimiento de los programas de formación de todo el sistema de educación inicial y preuniversitaria.
No es una tarea fácil. El sector público facilita libros e instrumentos o dispositivos tecnológicos para que sean utilizados en las escuelas por los estudiantes, con contenidos aprobados previamente por el MINERD. Se trata de la empresa más compleja del Estado Dominicano cada año, y por ello el presidente de la República siempre pone su presencia en una escuela escogida para iniciar formalmente el año escolar.
Claro, que el sector privado, supervisado y regulado por el MINERD, es otra tarea importante, aunque la carga recae en las escuelas, colegios e instituciones responsables de llevar a cabo una educación formal, escogida por los padres y tutores que tienen condiciones para pagar la educación privada de sus hijos e hijas. Aquí existe la responsabilidad de supervisar, pero el Estado no influye en los programas, ni en el idioma, aunque sí proporciona obligaciones para enseñar sobre la historia del país, su cultura y algunos aspectos que tienden a reforzar la dominicanldad.
Estamos ante un gran desafío, y hasta el momento no hemos hablado de la evaluación nacional que se acaba de presentar, en la que se demuestra que la escuela está enseñando poco, que los estudiantes carecen de conocimientos elementales, que los maestros no han renovado sus conocimientos y que tienen serias limitaciones o que ni siquiera superar los parámetros de evaluación del sector público.
Hay colegios cristianos, evangélicos y católicos, escuelas sin fines de lucro que se insertan en barrios populares, como las de Fe y Alegría de la Compañía de Jesús, y muchas otras iniciativas sociales y educativas que son altamente beneficiosas. Estas escuelas, en su mayoría tienen acceso a altas tecnologías, a dispositivos como tabletas, utilizan celulares, tienen maestros bien acreditados, y la enseñanza en una buena parte de ellos es en inglés. Nadie protesta por eso, más bien se celebra. Como contamos con una alta presencia de migrantes haitianos, sus descendientes que tienen acceso a la escuela no reciben docencia en francés o en creole, sino en español. Claro, existe en Liceo Francés, auspiciado por la embajada de Francia con una sociedad de padres bien empoderada. Hay escuelas en alemán, y posiblemente las tengamos que tengan el hebreo como primera lengua. Está prohibido que haya escuelas en las que se imparta el creole.
Luego está la creciente protesta de los padres que deben acudir a las librerías y centros de expendios de productos escolares. Los precios suben cada año, al igual que la mensualidad para el pago de algunas colegiaturas. Una buena parte disponen que la colegiatura se pague en dólares. Educación no interviene en estos establecimientos. Habrá, incluso, quien disponga el pago en euros, pero el dinero haitiano no circula ni se acepta, porque no hay colegios para la comunidad migrante.
El negocio alrededor del inicio del año escolar es grande. Los libros de textos representan la parte más compleja. Se exigen libros nuevos, que deben ser adquiridos por los padres y tutores en establecimientos conocidos. Es un negocio multimillonario. Ya el MINERD tiene el control de sus propios libros de textos, esa fue una disposición del anterior ministro, Angel Hernández. las casas editoriales ahora tienen que trabajar con autores y con libros que se entienden van al sector privado.
El MINERD ha dicho que solo el sector público recibirá el 24 de agosto alrededor de 2 millones de estudiantes. El sector privado podría recibir alrededor de 1.5 millones, incluyendo los que van a pequeñas escuelas comunitarias y a escuelas patrocinadas por iglesias, juntas de vecinos y asociaciones sin fines de lucro.
Estamos ante un gran desafío, y hasta el momento no hemos hablado de la evaluación nacional que se acaba de presentar, en la que se demuestra que la escuela está enseñando poco, que los estudiantes carecen de conocimientos elementales, que los maestros no han renovado sus conocimientos y que tienen serias limitaciones o que ni siquiera superar los parámetros de evaluación del sector público.
La transformación de la educación es una necesidad. No sólo por la cantidad de personas que involucra, ni por la cantidad de recursos que el Estado y las familias destinan para educar a sus hijos. Es importante porque en las escuelas se encuentran los futuros profesionales dominicanos, los responsables de aumentar el desarrollo y la transformación de la sociedad. Es una tarea que nos involucra a todos.
Noticias relacionadas
Compartir esta nota