El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a presionar públicamente a la Reserva Federal (Fed) para que reduzca las tasas de interés, después de que el banco central elevara este miércoles su tasa de referencia en un cuarto de punto porcentual, hasta un rango de 3,75 % a 4 %, en una decisión adoptada por unanimidad para enfrentar una inflación que continúa por encima de su objetivo del 2 %.
Trump reclama tasas mucho más bajas
En un mensaje publicado en su plataforma Truth Social, Trump sostuvo que las tasas estadounidenses deberían situarse en 1 % o menos y reclamó al banco central actuar con rapidez.
La nueva exigencia se produjo inmediatamente después de la decisión de la Fed, que contradice las reiteradas demandas del mandatario de abaratar el crédito.
Trump ha defendido durante su segundo mandato una política monetaria más expansiva, argumentando que unas tasas más bajas favorecerían la actividad económica y reducirían el costo del financiamiento.
El dólar avanzó tras la decisión de la Fed, mientras los mercados asimilaban la posibilidad de nuevos aumentos del costo del dinero en los próximos meses.
La Fed prioriza el control de la inflación
La Reserva Federal justificó el aumento en la necesidad de lograr un retorno más oportuno de la inflación hacia su meta del 2 %.
El comunicado del Comité Federal de Mercado Abierto señaló que la actividad económica continúa expandiéndose a un ritmo sólido, mientras la inflación permanece elevada.
La decisión fue la primera subida de tasas desde 2023 y también la primera bajo la presidencia de Kevin Warsh, designado por Trump para dirigir el banco central.
La Fed elevó el rango objetivo de los fondos federales desde 3,50 %-3,75 % hasta 3,75 %-4 %. Además, sus autoridades dejaron abierta la posibilidad de nuevas alzas si la evolución de los precios lo requiere.
Inflación y energía complican el escenario
La inflación interanual alcanzó 3,4 % en agosto, todavía considerablemente por encima del objetivo de la Reserva Federal.
Entre los factores que han añadido presión sobre los precios figuran el encarecimiento de la energía, las inversiones relacionadas con inteligencia artificial y los efectos de los aranceles impulsados por la Administración Trump.
El banco central considera necesario mantener la atención sobre la inflación, mientras los precios de la energía y otros factores continúan condicionando las perspectivas económicas.
Una disputa que llega antes de las elecciones legislativas
El nuevo enfrentamiento entre Trump y la Fed se produce aproximadamente siete semanas antes de las elecciones legislativas de noviembre, cuando el costo de vida y la evolución de los precios forman parte de las principales preocupaciones económicas de los votantes.
El aumento de las tasas encarece, con distintos grados y plazos, el crédito para hogares y empresas.
Así, pueden aumentar los costos asociados con tarjetas de crédito, préstamos para vehículos y otros financiamientos, mientras los ahorristas pueden beneficiarse de mayores rendimientos en determinados productos financieros.
La tensión entre la Casa Blanca y el banco central también pone nuevamente en primer plano el debate sobre la independencia de la Reserva Federal. Warsh había defendido esa independencia durante su proceso de confirmación
Los datos de inflación publicados antes de la reunión de septiembre aumentaron las expectativas de que la Fed tendría que endurecer nuevamente su política monetaria.
La inflación estadounidense se situó en 3,4 % en agosto, aumento de los precios que complica el escenario para la política monetaria.
La decisión de este miércoles confirma ese cambio de dirección: después de un período de reducción de tasas, la Reserva Federal vuelve a elevarlas debvido a que la inflación todavía no está bajo control.
La reacción de Trump mantiene abierta la disputa política sobre el nivel adecuado de las tasas, mientras la Fed sostiene que su objetivo inmediato es llevar la inflación nuevamente hacia el 2 %.
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