En marzo de 2015, 6,751 ahorristas del Banco Peravia, el 95.28 % de sus depositantes, retiraron su dinero en el Banco de Reservas con su cédula y un formulario de la Superintendencia de Bancos. Su banco había sido disuelto, pero sus saldos no superaban RD$ 500,000, el monto garantizado entonces. ¿Qué habría pasado si ese dinero hubiera estado en una cooperativa o en un san?

Qué es el Fondo de Contingencia y quién lo paga

El artículo 64 de la Ley 183-02 Monetaria y Financiera creó el Fondo de Contingencia para proteger los depósitos del público cuando se disuelve una entidad de intermediación financiera. Lo administra el Banco Central, con patrimonio separado, y lo financian las propias entidades: según su reglamento, aportan el 1 % anual de sus captaciones del público, en cuotas trimestrales de 0.25 %. Al cierre de 2025 el fondo acumulaba RD$ 35,824 millones, equivalentes al 1.12 % de los depósitos del sistema. Dicho de otro modo, el dinero que lo protege a usted no sale de sus impuestos, sino de los propios bancos.

La garantía original era de RD$ 500,000 por depositante, ajustable por inflación; la Junta Monetaria la actualizó en diciembre de 2020 a RD$ 1,860,000 por depositante. Cubre depósitos: cuentas de ahorro, cuentas corrientes y certificados. No cubre bonos, acciones, deuda subordinada ni cuotas de fondos de inversión. Además, el uso del fondo en una disolución no puede superar el 30 % de las obligaciones privilegiadas de la entidad.

Pensemos en doña Carmen, con RD$ 2,500,000 en un solo banco. Si ese banco se disuelve, RD$ 1,860,000 están garantizados; los RD$ 640,000 restantes se convierten en un crédito contra la liquidación, que puede tardar años y cobrarse solo en parte. Con RD$ 1,250,000 en cada uno de dos bancos, todo su dinero estaría cubierto. Ojo: una cuenta mancomunada no duplica la garantía, porque el artículo 9 del reglamento reparte el límite proporcionalmente entre los titulares.

El fondo no es una ventanilla que reparte cheques. La Superintendencia de Bancos propone a la Junta Monetaria un programa de disolución, y lo usual es transferir depósitos y activos a una entidad sana, como ocurrió con Peravia y el Banco de Reservas. Aprobado el programa, el reglamento manda liberar los recursos en 24 horas hábiles. Peravia dejó otra lección: los pequeños ahorristas cobraron primero, mientras los 320 depositantes con más de RD$ 500,000 esperaron la verificación del origen de sus fondos.

Cooperativas y financieras no regulada: fuera de la red

Las cooperativas de ahorro y crédito se rigen por la Ley 127-64 y las fiscaliza el IDECOOP, no la Superintendencia de Bancos. No son entidades de intermediación financiera autorizadas por la Junta Monetaria, y el artículo 4 del reglamento del fondo las excluye de manera expresa. Si una cooperativa quiebra, el socio depende de lo que quede de su patrimonio, y no es poca cosa: solo las cooperativas afiliadas a AIRAC superaban los RD$ 175,000 millones en activos al cierre de 2024.

En septiembre de 2025 el FMI recomendó adoptar la nueva ley de cooperativas de ahorro y crédito para fortalecer su supervisión. En octubre de ese año el presidente Luis Abinader anunció un proyecto prácticamente consensuado; hasta donde hemos podido verificar, todavía no es ley. En la financiera no regulada la situación es aún más frágil: no hay supervisor, ni fondo, ni más camino que la vía judicial.

Desconfíe de quien le asegure que su dinero "está garantizado por el Banco Central" sin ser una entidad autorizada. Son errores frecuentes concentrar todo el ahorro en una sola entidad, creer que un bono o un fondo de inversión es un depósito, pensar que la cuenta mancomunada multiplica la cobertura y elegir una entidad solo porque paga un par de puntos más.

Primero, verifique que su entidad aparezca en la lista de entidades de intermediación financiera de la Superintendencia de Bancos, en sb.gob.do (o consulte en ProUsuario. Segundo, si su ahorro supera RD$ 1,860,000, repártalo entre varias entidades; y si en la familia cada quien tiene su propio dinero, que cada quien tenga su propia cuenta. Tercero, guarde contratos, certificados y estados de cuenta, y mantenga su cédula vigente: en una disolución se valida cada saldo. Cuarto, si ahorra en una cooperativa, lea sus estados auditados y no ponga allí todo. Quinto, recuerde que una tasa más alta casi siempre paga un riesgo más alto.

No pregunte solo cuánto le pagan por su dinero; pregunte también quién responde por él si algo sale mal.

La columna “La Banca Dominicana por Dentro”, es desarrollada por Jesús Geraldo Martínez, en el interés de aportar al fortalecimiento del Sistema Financiero Dominicano desde una perspectiva analítica y práctica orientada a la formación de conocimientos y divulgación de informaciones exclusivas de dicho sector. Para contactar con el autor. Email jesusgeraldomartinez@icloud.com, o seguir a @Jesusgeraldomartinez en Instagram

Jesús Geraldo Martínez

Economista

Dominicano, consultor, con amplia experiencia profesional en regulación y supervisión del sector financiero, destacado por sus conocimientos en gerencia, finanzas bancarias, gestión de riesgos, administración y optimización de portafolios, investigación económica, planificación estratégica, análisis de riesgos financieros y sectoriales, análisis y estructuración de bases de datos, econometría, estadística, diseño y aplicación de modelos de pruebas de estrés.

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