La directora regional del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para América Latina y el Caribe, Michelle Muschett, afirmó que los avances alcanzados por República Dominicana en materia de desarrollo humano durante las últimas décadas han sido importantes, pero todavía insuficientes para garantizar un progreso sostenible e inclusivo.
La funcionaria sostuvo que el país comparte una realidad presente en gran parte de América Latina y el Caribe, donde las mejoras en bienestar y calidad de vida conviven con profundas desigualdades y una alta exposición a riesgos que pueden provocar retrocesos.
"República Dominicana no escapa a esta realidad que en las últimas décadas ha logrado avances profundos y sustantivos en materia de desarrollo humano y mejora de la calidad de vida de las personas. Sin embargo, sabemos hoy que estos avances no solo han sido profundamente desiguales, sino insuficientes, y que todavía queda un camino importante por recorrer", expresó.
Muschett hizo referencia a las conclusiones del más reciente Informe Regional sobre Desarrollo Humano del PNUD, que analiza la trayectoria de desarrollo de América Latina y el Caribe y los desafíos que enfrenta la región para consolidar sus avances sociales.
Según explicó, el principal hallazgo del informe es que "el desarrollo humano sin resiliencia no es viable en América Latina y el Caribe", debido a la creciente exposición de los países a crisis económicas, fenómenos climáticos, emergencias sanitarias y otros factores que pueden afectar el bienestar de millones de personas.
La directora regional señaló que, aunque la región ha registrado progresos significativos en indicadores sociales durante las últimas décadas, estos continúan siendo frágiles y desiguales.
Indicó que uno de los principales desafíos consiste en evitar que los avances logrados se pierdan ante eventos externos cada vez más frecuentes e intensos.
PNUD propone colocar la resiliencia en el centro del desarrollo
Muschett sostuvo que los países de América Latina y el Caribe necesitan fortalecer su capacidad de resiliencia para proteger los logros alcanzados y garantizar que el desarrollo humano pueda sostenerse en el tiempo.
En ese sentido, planteó la necesidad de reforzar las instituciones públicas, modernizar las políticas sociales y ampliar los mecanismos de protección dirigidos a las poblaciones más vulnerables.
A su juicio, la resiliencia debe convertirse en un componente esencial de las estrategias de desarrollo, debido a que permite anticipar riesgos, responder a las crisis y reducir el impacto de los retrocesos sociales.
Muschett ofreció estas declaraciones durante el lanzamiento del “Proyecto Seguros Paramétricos para Hogares Supérate”, impulsado por la Dirección de Desarrollo Social Supérate con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Insurance Development Forum (IDF) y el Gobierno de Alemania. En ese escenario destacó la importancia de innovar en los sistemas de protección social para fortalecer la capacidad de respuesta de los Estados frente a riesgos y emergencias que amenazan el desarrollo humano.
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