Si te parece que no has oído mucho por parte de China sobre el conflicto con Irán, estás en lo cierto. Como gran importador de petróleo que compra más del 80 por ciento de la producción de Irán, y como enorme exportador neto vulnerable a la debilidad del comercio mundial, cabría imaginar que existe preocupación en Beijing.

Pero mientras Xi Jinping espera con interés la cumbre que celebrará en China con Donald Trump a finales de mes, una combinación de buena preparación, una posición crítica en las cadenas de suministro y un modelo de crecimiento con resiliencia a corto plazo le darán confianza. Trump está destruyendo de forma grandilocuente la credibilidad de EEUU como líder geoeconómico; en términos relativos, Xi está reforzando silenciosamente la de China.

Cuando ambos líderes se reunieron por última vez, en octubre, acordaron posponer durante un año la escalada de hostilidades arancelarias entre ambos países. Yo apuesto con confianza a que eso nunca sucederá.

En vísperas de esa reunión, China amenazó a EEUU para que cediera, esgrimiendo un arma largamente perfeccionada: el control de las exportaciones de minerales raros difíciles de reemplazar. La administración Trump tardíamente ha intentado crear resiliencia formando una alianza de países para extraer y distribuir minerales críticos, pero adolece de un grave déficit de credibilidad como líder convincente de cualquier tipo de coalición cooperativa.

Mientras tanto, Beijing puede observar con satisfacción cómo EEUU, sin darse cuenta, revela su dependencia de las tierras raras en los ataques contra Irán. Cada caza F-35 contiene alrededor de 400 kg de estos minerales, a los que hay que sumar los de los drones y los sistemas de misiles. EEUU quiere que su ejército deje de depender de un subconjunto de tierras raras chinas para el próximo año, pero acaba de demostrar lo difícil que es esa tarea.

China está obviamente sujeta al choque de Irán, pero al igual que con las tierras raras, está bien preparada. A diferencia de EEUU, donde Trump no ha logrado reponer la reserva estratégica de petróleo, China tiene reservas estimadas para unos tres meses y también puede comprarle más petróleo a Rusia. Su rápida transición hacia la generación de energía renovable, la cual siempre tuvo más que ver con el aislamiento de los mercados mundiales de combustibles fósiles que con la preocupación por el planeta, también ha generado resiliencia. Da la casualidad de que el Plan Quinquenal recientemente publicado por China establece objetivos conservadores para reducir la intensidad de la producción de petróleo, y seguirá utilizando el carbón para suavizar la volatilidad del suministro de energía renovable durante un tiempo.

Al aumentar drásticamente los aranceles, Trump ya ha intentado, sin éxito, frenar la supercompetitiva maquinaria exportadora de China. Las exportaciones chinas a EEUU cayeron alrededor de un tercio en 2025, pero el enorme aumento de los equipos informáticos relacionados con la inteligencia artificial (IA) ha impulsado sus ventas a terceros países. Las exportaciones chinas en general aumentaron un gigantesco 21.8 por ciento interanual en enero y febrero, y su superávit comercial aumentó un 25.3 por ciento.

Es cierto que China tiene graves problemas a mediano y largo plazo. La semana pasada, China reconoció la realidad de una gran desaceleración de la productividad al reducir su objetivo de crecimiento del producto interno bruto (PIB) al 4.5-5 por ciento, el más bajo en décadas. Incluso para lograr ese objetivo, su agresiva estrategia relacionada con las exportaciones ha tenido que comprar crecimiento mediante caídas sostenidas de los precios de exportación.

Temiendo la desindustrialización por las importaciones subvencionadas de China, sus socios comerciales han impuesto una serie de medidas "antidumping" — combatir la exportación de productos por debajo del costo de producción — y antisubvenciones tras el declive del auge comercial posterior a la epidemia de COVID-19. Pero estas son herramientas inadecuadas para gestionar la política industrial ante la avalancha de importaciones chinas baratas.

Éste sería un momento excelente para que un líder geoeconómico intentara reunir a los gobiernos en torno a una estrategia coherente para resistir lo que consideran "dumping" chino, pero solo EEUU tiene suficiente influencia para hacerlo, y cada semana que pasa parece un socio menos confiable.

Mientras tanto, mantener buenas relaciones con China ofrece algunas ventajas con respecto a tecnología verde barata. El atractivo de aislar las economías de las crisis del precio del petróleo con energía solar y eólica ha aumentado considerablemente en las últimas dos semanas. En lugar de intentar frenar la oleada de importaciones procedentes de China, una estrategia común consiste en animar a este país a invertir y crear producción y empleo a nivel local, especialmente en el sector de los vehículos eléctricos.

Dada la resiliencia creada por sus propios preparativos y por el acto de autolesión por parte de EEUU en el Golfo, Xi Jinping realmente no tiene que hacer mucho en la próxima cumbre, salvo disfrutar del prestigio de su habilidad política — o al menos en la apariencia de ésta — y tal vez cerrar algunos acuerdos de inversión para reanudar sus relaciones con EEUU en un nivel diferente.

"Para un régimen que ha hecho de las relaciones con EEUU el núcleo de su política exterior, una reunión al más alto nivel puede considerarse un éxito en sí misma", afirma Yu Jie, investigador sénior sobre China en el centro de estudios Chatham House. (Aclaración: yo soy un investigador asociado no remunerado de dicho centro).

Nada de esto elimina la realidad de que el modelo de crecimiento de Beijing presenta graves problemas. China está muy lejos de superar a EEUU como potencia geoeconómica; pero está haciendo un buen trabajo capeando tanto los aranceles como las crisis petroleras provocadas por el desatino estadounidense. Para aumentar su credibilidad económica frente a EEUU en este momento, los chinos simplemente tienen que cometer menos errores que Trump, y eso no es precisamente una tarea extremadamente difícil.

(Alan Beattie. Copyright The Financial Times Limited 2026. © 2026 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web).

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