La República Dominicana recompró US$1,385.183 millones de bonos soberanos con vencimiento en enero de 2027 y colocó simultáneamente US$1,600 millones en nuevos títulos con vencimiento en marzo de 2039, en una operación de manejo de pasivos destinada a reducir la concentración de obligaciones que el país debía enfrentar a comienzos del próximo año.
El Ministerio de Hacienda y Economía informó este martes que la operación permite trasladar hacia el largo plazo una parte sustancial de las necesidades de refinanciamiento previstas para enero de 2027.
La recompra se concentró en bonos soberanos denominados en dólares, con un cupón de 5.95 % y vencimiento en enero de 2027. De los títulos que permanecían en circulación, los inversionistas ofrecieron para recompra US$1,385.183 millones, equivalentes aproximadamente al 81.48 % del monto pendiente.
El Gobierno aceptó la totalidad de los títulos ofrecidos, por lo que no fue necesario aplicar una prorrata. Los tenedores recibirán US$1,006.25 por cada US$1,000 de principal, además de los intereses acumulados hasta la fecha de liquidación, prevista para el 28 de septiembre de 2026.
Después de la recompra, quedarán US$314.817 millones de esos bonos con vencimiento en 2027 en circulación.
Nueva emisión por US$1,600 millones
De manera simultánea con la recompra, la República Dominicana colocó un nuevo bono global por US$1,600 millones, con un cupón de 6.85 % y vencimiento en marzo de 2039.
La emisión recibió órdenes por aproximadamente US$6,542.4 millones, equivalentes a 4.1 veces el monto colocado.
El Ministerio de Hacienda y Economía señaló que, desde el anuncio de la operación a los inversionistas, el pasado 15 de septiembre, las ofertas recibidas para participar en la recompra representaron aproximadamente el 81.5 % del monto en circulación.
Hacienda sostuvo que el resultado refleja una elevada participación de inversionistas internacionales y que las condiciones obtenidas permitieron sustituir una parte sustancial del vencimiento previsto para enero de 2027 por financiamiento de mayor plazo.
"Las operaciones de manejo de pasivos forman parte de una gestión activa y ordinaria de la deuda pública, las cuales se realizan de manera oportuna para aprovechar ventanas de mercado que permitan reducir riesgos y mejorar el perfil de vencimientos", afirmó la institución.
El Ministerio añadió que la transacción se realizó en un contexto internacional de volatilidad, incertidumbre y elevadas tasas de interés.
Menor diferencial, pero mayor cupón
Uno de los elementos destacados por Hacienda es la reducción del diferencial de la nueva emisión frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
Los bonos que ahora fueron objeto de recompra habían sido emitidos originalmente en enero de 2017 con un diferencial de 349 puntos básicos respecto de los títulos del Tesoro estadounidense. En la nueva colocación, el diferencial se situó en 181 puntos básicos.
La reducción fue de 168 puntos básicos.
Sin embargo, este menor diferencial no significa que la nueva deuda tenga un cupón inferior al de los bonos recomprados. Los títulos con vencimiento en 2027 tenían un cupón de 5.95 %, mientras que los nuevos bonos, que vencerán en 2039, fueron colocados con un cupón de 6.85 %.
Por ello, el principal efecto de la transacción no es una reducción de la tasa nominal de la deuda, sino una modificación del calendario de vencimientos y de la presión de refinanciamiento que enfrentará el Estado en el corto plazo.
En términos financieros, el Gobierno retira US$1,385.183 millones de obligaciones que vencían en enero de 2027 y las reemplaza dentro de la estructura de deuda por financiamiento de mayor plazo. A cambio, mantiene una obligación con un cupón de 6.85 % cuyo principal deberá ser atendido en marzo de 2039.
Una operación para extender los vencimientos
Las operaciones de manejo de pasivos permiten a los gobiernos modificar la estructura temporal de su deuda mediante recompras, nuevas emisiones o intercambios de títulos.
En este caso, la operación anunciada el 15 de septiembre permitió retirar una parte considerable de los bonos que vencían en 2027 y sustituirlos por obligaciones con vencimiento 12 años después, en 2039.
El hecho de que las ofertas para la nueva emisión superaran cuatro veces el monto colocado muestra la demanda que tuvo el instrumento entre los inversionistas. Sin embargo, por sí solo, ese nivel de demanda no permite concluir que la operación reduzca el costo total del endeudamiento público.
El efecto inmediato y verificable es la disminución de la deuda que deberá ser refinanciada en enero de 2027. El costo asociado consiste en mantener durante un período mucho más prolongado una obligación con un cupón de 6.85 %.
La Dirección General de Crédito Público reportaba al 31 de julio de 2026 una deuda interna del sector público no financiero de US$16,847.2 millones.
La operación, por tanto, debe entenderse principalmente como una decisión de administración del perfil de vencimientos: reduce la presión de refinanciamiento concentrada en 2027 y traslada una parte de esas obligaciones hacia 2039.
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