Desde julio el país discute si las estaciones de combustible deben seguir aceptando tarjetas. La Asociación Nacional de Detallistas de Gasolinas (Anadegas) anunció que el 25 de septiembre desconectará los verifones de sus 780 estaciones afiliadas si no se reducen las comisiones de las empresas adquirentes. En ese debate circula una cifra que casi nadie cuestiona: que entre 70 % y 90 % de las ventas de combustible se pagan con tarjeta. Vale la pena preguntarse de dónde sale ese número. Nadie lo mide de forma directa, pero hay información suficiente para estimarlo con seriedad.
Las cifras que se citan provienen de los gremios. Anadegas afirmó el 7 de julio que entre 50 % y 70 % de las ventas en muchas estaciones ya se realizan con tarjetas bancarias. La Sociedad de Empresas de Combustibles y Derivados (SEC) sostuvo, en una carta al Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), que el 75 % del volumen se vende mediante pago electrónico, y elDinero reportó estaciones del Gran Santo Domingo y Santiago donde las tarjetas superan el 90 %. En mi columna del 1 de julio cité un rango de 60 % a 90 % según la ubicación. Todas estas cifras tienen algo en común: describen estaciones urbanas de alto flujo, no el promedio nacional, y ninguna proviene de una medición sistemática.
Aquí entra el dato duro. El Sistema de Pagos (SIPARD), administrado por el Banco Central, clasifica cada pago con tarjeta según el tipo de comercio, y las estaciones tienen su propia categoría. Entre enero y mayo de 2026 se pagaron con tarjetas RD$ 41,002.1 millones en estaciones, a través de 27.5 millones de transacciones, unas 5.5 millones por mes. Solo en mayo fueron RD$ 9,398 millones en 6.1 millones de operaciones. Eso da un ticket promedio de RD$ 1,541, unos 4.6 galones de premium: el tanque parcial que la mayoría de nosotros echa.
El uso crece cada año. En 2024 se registraron 4.7 millones de transacciones mensuales en estaciones; en 2025, 5.2 millones; en 2026, 5.5 millones, y 2024 cerró con RD$ 77,489 millones pagados con tarjeta en combustible, 7.6 % de todo el consumo con tarjetas del país.
¿Cuánto pesa realmente la tarjeta? Para responder hay que comparar ese monto con el valor del combustible vendido. La DGII publica el volumen gravado y el MICM fija el precio cada semana. Entre enero y mayo de 2026 se vendieron 177 millones de galones de gasolina premium, 78.4 millones de regular, unos 77.6 millones de gasoil óptimo y 128.3 millones de gasoil regular. A los precios promedio de esos cinco meses, las gasolinas sumaron alrededor de RD$ 76,000 millones y, con el gasoil óptimo, cerca de RD$ 96,000 millones.
El resultado es claro: los RD$ 41,002 millones que pasaron por los verifones equivalen al 54 % del valor de las gasolinas y al 43 % si se incluye el gasoil óptimo. Si se suma también el gasoil regular, que en buena parte se vende a flotillas e industrias fuera de las estaciones, la participación baja a entre 33 % y 37 %.
Mi lectura es que, a nivel nacional, las tarjetas representan entre 40 % y 55 % del valor de las ventas al detalle, con un punto central cercano al 45 %. El resto, entre 45 % y 60 %, se paga en efectivo o por otros medios: transferencias, crédito directo a empresas y vales de combustible. El mismo ejercicio para 2024 arroja cerca de 48 % en gasolinas. La tendencia es ascendente, pero todavía estamos lejos del 90 %.
El Banco Central no publica el desglose por tipo de tarjeta para este tipo de comercio, y las cifras del gremio agrupan ambas. Lo que sí sabemos es que a abril de 2026 había 8.2 millones de tarjetas de débito activas y 4.0 millones de crédito. Para la estación la distinción es irrelevante: la comisión de adquirencia se aplica igual sobre cada pago electrónico.
Los datos del Banco Central también permiten dimensionar el costo que motiva la protesta. Aplicando comisiones de entre 1.95 % y 2.5 % a los RD$ 9,398 millones de mayo, el sector paga entre RD$183 y RD$235 millones al mes, es decir, entre RD$ 2,200 y RD$ 2,800 millones al año. Los RD$ 584 millones mensuales que declaró Anadegas en julio requerirían ventas con tarjeta casi tres veces mayores a las que registra el sistema de pagos.
Hay una paradoja, Si el gremio tiene razón en que la mayoría de sus ventas ya son con tarjeta, desconectar los verifones castiga a sus propios clientes de mayor valor y obliga a manejar entre RD$ 9,000 y RD$ 10,000 millones adicionales en efectivo cada mes, con los riesgos de custodia, billetes falsos y lavado de activos que eso implica. Si, como sugieren los datos, la tarjeta pesa cerca de la mitad, entonces el costo de las comisiones es menor al que se ha dicho. En ambos casos, retirar los verifones es la peor salida.
El problema de fondo sigue siendo el que señalé en julio, cada alza de precio agranda la brecha sin que nadie haya cambiado su tarifa. La solución está en la fórmula de precios del MICM, no en las tarjetas de los consumidores.
Tu Consultorio Financiero es una columna desarrollada por Jesús Geraldo Martínez sobre finanzas personales, para orientar a las personas con conocimientos básicos en finanzas y economía a mejorar su entendimiento. Para consultar con el autor puede escribir al correo abogadojesus@icloud.com, o en Instagram @Jesusgeraldomartinez.
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