A las puertas de la segunda rendición de cuentas del segundo período presidencial, el país no espera únicamente cifras, comparaciones ni listados de obras. Lo que la ciudadanía quiere escuchar y sobre todo sentir es que sus preocupaciones reales están siendo entendidas y enfrentadas con eficacia. La más reciente Encuesta ACDmedia, levantada entre el 7 y el 9 de febrero de 2026 con una muestra nacional de 1,200 personas y un margen de error de ±2.8%, ofrece una radiografía clara del estado de ánimo colectivo.
Cuando se pregunta por los principales problemas del país, la respuesta es contundente: la delincuencia e inseguridad encabezan la lista con 36%, seguida por el alto costo de la vida y la economía con 29.5%, y la corrupción gubernamental con 15.4%. Salud, desempleo, educación e infraestructura quedan muy por debajo. El mensaje es directo: el ciudadano quiere seguridad, quiere que el dinero le rinda y quiere instituciones más íntegras.
Este sentimiento social convive con una percepción política que no es necesariamente de rechazo. La encuesta muestra que el gobierno mantiene una aprobación mayoritaria de 55%, mientras que un 43% lo desaprueba. En cuanto al desempeño del presidente, 53.9% lo evalúa positivamente frente a 43.4% que lo valora negativamente. Es decir, existe un reconocimiento importante hacia la figura presidencial y hacia la intención de encarar los problemas del país.
Sin embargo, cuando la evaluación se dirige al equipo de gobierno, el panorama cambia de manera significativa: 54.6% tiene una opinión negativa del gabinete, frente a 39.9% que lo valora positivamente. Esta brecha es quizás uno de los datos más reveladores de toda la encuesta, porque sugiere que una parte relevante de la población distingue entre liderazgo e implementación. Se percibe voluntad, pero no necesariamente eficiencia o resultados al nivel esperado.
El contexto económico agrega otra capa de análisis. La economía dominicana cerró 2025 con un crecimiento en torno a 2.1%, una expansión mínima que, aunque positiva, se ubica por debajo de años de mayor dinamismo. La inflación interanual en enero de 2026 se situó en 4.98%, dentro del rango meta del Banco Central, lo que evidencia estabilidad de precios en términos técnicos. Las reservas internacionales rondan los US$ 13,900 millones, con una cobertura cómoda de importaciones, y la deuda del sector público no financiero se ubica alrededor de 47.9% del PIB. Son indicadores que hablan de estabilidad macroeconómica, prudencia monetaria y manejo responsable de las finanzas públicas. Sin embargo, el ciudadano común no vive en el agregado macro, vive en el supermercado, en la factura eléctrica y en el transporte diario. Cuando el crecimiento es bajo y el costo de la vida es percibido como alto, la estabilidad técnica no siempre se traduce en bienestar sentido.
Por eso, la rendición de cuentas que viene debería conectar con tres expectativas centrales. Primero, seguridad ciudadana con metas medibles, reducción efectiva de delitos y una narrativa que transmita control territorial y coordinación institucional. Segundo, acciones concretas para fortalecer el poder adquisitivo, dinamizar sectores productivos y mejorar la calidad del empleo. Tercero, un compromiso renovado con la transparencia y la lucha contra la corrupción, no solo desde el discurso sino desde resultados verificables y fortalecimiento institucional. La encuesta incluso indica que una parte importante de la población considera que el presidente debe mejorar la gestión y los resultados del gobierno, así como la imagen institucional, lo que implica mayor eficiencia, mejor comunicación y más coherencia en la ejecución.
Valorar la intención del presidente es justo. Ha habido señales claras de voluntad, esfuerzos por mantener estabilidad macroeconómica y un discurso consistente sobre institucionalidad. Sin embargo, también es evidente que existe una percepción de que falta mayor contundencia en la implementación y mayor cohesión en el equipo de funcionarios. La rendición de cuentas podría convertirse en el escenario ideal para anunciar una segunda etapa de gobierno más enfocada, con evaluación por desempeño, ajustes estratégicos en el gabinete y metas públicas que permitan a la ciudadanía medir avances. No se trata de un simple cambio de nombres, sino de enviar una señal de renovación, compromiso y sentido de urgencia.
En definitiva, el país no está demandando promesas nuevas, sino resultados tangibles. La encuesta muestra que existe todavía un capital político relevante, pero también una advertencia clara: la paciencia social no es infinita. Entre la intención y los resultados hay un espacio que debe cerrarse con gestión eficaz. Si el discurso logra reconocer lo que preocupa a la gente, explicar con honestidad los desafíos pendientes y comprometer acciones concretas para enfrentarlos, esta rendición de cuentas podría marcar un punto de inflexión. De lo contrario, será percibida como un ejercicio formal más en medio de una ciudadanía que, más que palabras, está esperando hechos.
Tu Consultorio Financiero es una columna desarrollada por Jesús Geraldo Martínez sobre finanzas personales, para orientar a las personas con conocimientos básicos en finanzas y economía a mejorar su entendimiento. Para consultar con el autor puede escribir al correo abogadojesus@icloud.com, o en Instagram @Jesusgeraldomartinez.
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