El discurso dirigido al país por el presidente Luis Abinader recordó una realidad que muchas veces se olvida en el debate público: la economía dominicana está profundamente conectada con el comportamiento de los mercados internacionales. Los conflictos geopolíticos, particularmente en regiones productoras de petróleo, terminan impactando inevitablemente el costo de los combustibles, el transporte, la electricidad y los alimentos.

Ante ese escenario, más allá de las medidas de mitigación que pueda adoptar el Gobierno mediante subsidios o políticas públicas, existe una responsabilidad ineludible que recae directamente sobre los hogares: organizar mejor sus finanzas y prepararse para enfrentar una etapa de mayor presión sobre el costo de vida.

Primero, organizar el presupuesto familiar se vuelve una necesidad urgente. Muchas familias creen tener control sobre su dinero, pero cuando se analizan con detalle los gastos aparecen fugas silenciosas que deterioran el ingreso mensual: compras impulsivas, consumos innecesarios o pequeños gastos que, sumados, representan una cantidad considerable. En momentos de presión económica es fundamental revisar los ingresos frente a los gastos reales, eliminar aquello que no es imprescindible y priorizar los compromisos verdaderamente importantes como la alimentación, el transporte, la salud y la educación.

Segundo, comprar con estrategia y no por impulso puede marcar una diferencia significativa en el presupuesto mensual. El supermercado se ha convertido en uno de los principales focos de presión económica para los hogares. La práctica más efectiva sigue siendo la más sencilla: elaborar una lista antes de salir de casa y cumplirla. También resulta recomendable privilegiar productos locales que suelen ser más económicos, comparar precios y aprovechar ofertas reales, evitando caer en promociones engañosas que muchas veces inducen a comprar más de lo necesario.

Tercero, reducir el gasto en combustible se convierte en una medida inteligente en momentos en que los precios internacionales del petróleo muestran alta volatilidad. Pequeñas decisiones cotidianas pueden generar ahorros relevantes a lo largo del mes: compartir transporte entre compañeros de trabajo o familiares, planificar rutas para evitar recorridos innecesarios y mantener el vehículo en buenas condiciones mecánicas. Un motor afinado, neumáticos con la presión correcta y una conducción más eficiente pueden traducirse en un consumo menor de gasolina, lo cual se refleja directamente en el bolsillo.

Cuarto, volver a lo básico en la alimentación también es una estrategia financiera eficaz. Comer más en casa, reducir el consumo de comidas preparadas o restaurantes y sustituir productos importados por alternativas locales puede aliviar considerablemente el presupuesto familiar. Del mismo modo, evitar el desperdicio de alimentos es fundamental. Cada libra de comida que termina en la basura representa dinero que se perdió y que no regresará al hogar.

Quinto, es importante tener mucho cuidado con endeudarse para cubrir gastos de consumo cotidiano. En períodos de presión económica, muchas familias recurren a las tarjetas de crédito o a préstamos rápidos para cubrir gastos básicos como alimentos o combustibles. Sin embargo, es importante recordar que el crédito no es ingreso; el crédito es una obligación futura que debe pagarse con intereses. Financiar gastos cotidianos con deuda puede convertirse en una trampa financiera que termina agravando la situación económica del hogar, especialmente si se recurre a prestamistas informales con tasas extremadamente elevadas.

Sexto, involucrar a toda la familia en la organización financiera del hogar es clave para construir una cultura de responsabilidad económica. Cuando los hijos comprenden la realidad económica de la familia y participan en la toma de decisiones de consumo, se genera conciencia sobre el ahorro y el uso responsable del dinero. La educación financiera no debe comenzar en la adultez; debe cultivarse desde el hogar.

Séptimo, en tiempos de presión económica también se abren oportunidades para generar ingresos adicionales. Muchos hogares logran fortalecer su estabilidad económica a través de pequeños emprendimientos, ventas desde casa, servicios independientes o aprovechando habilidades personales. En una economía cambiante, la capacidad de adaptarse y diversificar las fuentes de ingreso puede marcar la diferencia entre resistir la presión económica o quedar atrapado en ella.

La coyuntura internacional nos recuerda una lección fundamental: cuando suben los combustibles no solo aumenta el precio de la gasolina. También sube el transporte, sube la electricidad, suben los alimentos y, en definitiva, sube el costo de la vida. Frente a esa realidad, las familias dominicanas no pueden actuar con improvisación. Deben organizarse, educarse financieramente y tomar decisiones inteligentes.

Tu Consultorio Financiero es una columna desarrollada por Jesús Geraldo Martínez sobre finanzas personales, para orientar a las personas con conocimientos básicos en finanzas y economía a mejorar su entendimiento. Para consultar con el autor puede escribir al correo abogadojesus@icloud.com, o en Instagram @Jesusgeraldomartinez.

Jesús Geraldo Martínez

Economista

Dominicano, consultor, con amplia experiencia profesional en regulación y supervisión del sector financiero, destacado por sus conocimientos en gerencia, finanzas bancarias, gestión de riesgos, administración y optimización de portafolios, investigación económica, planificación estratégica, análisis de riesgos financieros y sectoriales, análisis y estructuración de bases de datos, econometría, estadística, diseño y aplicación de modelos de pruebas de estrés.

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