El inicio del año 2026 llega para muchas familias con una sensación incómoda: cuentas bancarias reducidas, tarjetas de crédito al límite y compromisos financieros acumulados tras las celebraciones navideñas. Esta realidad, cada vez más común, puede definirse como una auténtica “resaca financiera”, consecuencia directa de un período de alto consumo emocional, donde el deseo de compartir, regalar y celebrar suele imponerse a la planificación y al equilibrio presupuestario. En enero, la euforia se disipa y deja al descubierto una verdad inevitable: las deudas no celebran, pero sí cobran.

El primer paso para enfrentar esta situación es aceptar la realidad financiera con madurez y responsabilidad. Negar el problema o postergar decisiones solo agrava el impacto. Es necesario realizar un diagnóstico claro de la situación: cuánto dinero realmente se tiene disponible, cuáles son los gastos fijos ineludibles, qué deudas vencen en el corto plazo y cuáles pueden renegociarse. Este ejercicio, aunque incómodo, devuelve el control y permite tomar decisiones conscientes en lugar de reactivas.

El segundo paso, una vez identificado el panorama, la prioridad debe ser proteger la liquidez. En los primeros meses del año resulta fundamental concentrarse en cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda, transporte y servicios esenciales. Todo gasto que no sea estrictamente necesario debe ser reducido o eliminado temporalmente. Pequeños desembolsos cotidianos suscripciones, compras impulsivas, salidas frecuentes pueden parecer insignificantes, pero en conjunto representan una fuga importante de recursos cuando el margen financiero es limitado.

Uno de los errores más frecuentes durante esta etapa es recurrir nuevamente al crédito para “salir del apuro”. Utilizar tarjetas o préstamos para cubrir gastos corrientes solo traslada el problema hacia adelante, encareciéndolo con intereses y comisiones. Enero y febrero deberían asumirse como meses de contención financiera, no de expansión. Si existe algún ingreso extraordinario, bonificación o reembolso, lo más prudente es destinarlo a reducir deudas, especialmente aquellas con tasas de interés más altas.

Para quienes ya enfrentan atrasos en pagos, la comunicación oportuna con las entidades financieras es clave. Negociar plazos, reestructurar compromisos o solicitar facilidades antes de caer en morosidad severa puede marcar una diferencia significativa. El silencio y la inacción suelen ser más costosos que una conversación a tiempo. Las entidades valoran al cliente que muestra intención de cumplir y busca soluciones razonables.

Sin embargo, la resaca financiera no debe verse únicamente como un problema, sino también como una oportunidad de aprendizaje. Es el momento ideal para replantear hábitos de consumo, revisar el uso del crédito y diseñar un presupuesto realista alineado con los ingresos reales, no con expectativas optimistas. Un presupuesto bien elaborado no es una camisa de fuerza, sino una herramienta de libertad que permite decidir con criterio y anticipación.

Otro aspecto esencial es comenzar, aunque sea de forma modesta, la construcción de un fondo de emergencias. No se trata de grandes montos, sino de constancia. Separar una pequeña parte del ingreso mensual crea un colchón financiero que, en el futuro, evita que imprevistos o celebraciones se conviertan en crisis. La estabilidad financiera no se construye con grandes decisiones aisladas, sino con disciplina sostenida.

Finalmente, mirar hacia adelante implica aprender a planificar las festividades con mayor conciencia. Celebrar no debe significar comprometer la tranquilidad de los meses siguientes. Anticipar gastos, ahorrar con tiempo y establecer límites claros permite disfrutar sin excesos ni arrepentimientos. La verdadera prosperidad no se mide por cuánto se gasta en diciembre, sino por la capacidad de mantener equilibrio y paz financiera durante todo el año.

Enfrentar la resaca financiera del inicio del 2026 requiere disciplina, honestidad y visión de largo plazo. No es un proceso inmediato, pero cada decisión responsable tomada hoy es un paso firme hacia un año más estable, consciente y financieramente saludable.

Tu Consultorio Financiero es una columna desarrollada por Jesús Geraldo Martínez sobre finanzas personales, para orientar a las personas con conocimientos básicos en finanzas y economía a mejorar su entendimiento. Para consultar con el autor puede escribir al correo abogadojesus@icloud.com, o en Instagram @Jesusgeraldomartinez.

Jesús Geraldo Martínez

Economista

Dominicano, consultor, con amplia experiencia profesional en regulación y supervisión del sector financiero, destacado por sus conocimientos en gerencia, finanzas bancarias, gestión de riesgos, administración y optimización de portafolios, investigación económica, planificación estratégica, análisis de riesgos financieros y sectoriales, análisis y estructuración de bases de datos, econometría, estadística, diseño y aplicación de modelos de pruebas de estrés.

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