La Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) conmemoró este miércoles el Día de la Industria Nacional y su 64 aniversario con un mensaje de confianza en el desempeño económico del país, pero también con un llamado urgente a profundizar las reformas estructurales que el sector productivo necesita.
Julio Virgilio Brache, presidente de la AIRD, presentó un balance del primer trimestre de 2026 que, según dijo, demuestra que "la República Dominicana está creciendo, produciendo y exportando más que nunca".
Economía dominicana creció más de 5% en marzo de 2026
Brache citó datos del Banco Central para respaldar su optimismo. En marzo de 2026, el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) registró un crecimiento interanual superior al 5.1%, el ritmo más elevado de los últimos once meses. La manufactura local avanzó alrededor de un 4%, mientras que las zonas francas crecieron un 7.8%. El acumulado del primer trimestre supera el 4.1%.
"Estos son datos del Banco Central, corroborados por las recaudaciones de la DGII y la DGA, que exhiben cifras de doble dígito en este mismo período", precisó el dirigente empresarial.
A esas cifras se suma un hito en el sector agropecuario: la República Dominicana alcanzó una producción récord de arroz de 14.78 millones de quintales en 2025, convirtiéndose en el mayor productor de ese cereal en el Caribe y Centroamérica. El inventario actual supera los 5 millones de quintales, lo que garantiza el abastecimiento del mercado local.
Exportaciones dominicanas crecen 18% en el primer trimestre
Otro dato destacado por Brache fue el comportamiento de las exportaciones. En el período enero-marzo de 2026, las ventas totales al exterior alcanzaron los 3,736.9 millones de dólares, un incremento de más del 18% respecto al mismo período del año anterior.
"La industria dominicana está vendiéndole más al mundo", afirmó el presidente de la AIRD, quien subrayó que ese resultado no es producto de la casualidad, sino de una estrategia país que está dando frutos.
CEPAL sube proyección de crecimiento de RD a 4% para 2026
En ese mismo contexto, Brache destacó que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) revisó al alza esta semana su proyección de crecimiento para la República Dominicana, pasándola de 3.6% a 4.0% para 2026, muy por encima del promedio regional de 2.2%.
"Este reconocimiento reafirma la confianza internacional en la estabilidad, resiliencia y capacidad de crecimiento de nuestro país, incluso en un contexto global desafiante", señaló.
RD tiene oportunidad histórica con el nearshoring y las cadenas globales de valor
Más allá de los números, Brache planteó que el país enfrenta una oportunidad histórica derivada de la reconfiguración de las cadenas globales de valor. El proceso de nearshoring —la búsqueda de proveedores más cercanos y confiables por parte de grandes economías— está redefiniendo la producción mundial, y la República Dominicana tiene condiciones reales para posicionarse como un hub industrial y logístico en la región.
"Contamos con estabilidad institucional, cercanía estratégica a los principales mercados, una plataforma productiva en expansión y una trayectoria de crecimiento que genera confianza", afirmó.
En ese sentido, el dirigente empresarial mencionó la visión hacia 2036 que guía la política económica del país como una hoja de ruta concreta para diversificar y sofisticar el aparato productivo dominicano.
Formalidad y regulación: los desafíos estructurales que no pueden esperar
Sin embargo, Brache fue enfático en que el avance no puede ocultar los desafíos pendientes. Identificó dos prioridades estructurales que, a su juicio, no pueden seguir postergándose.
El primero es la formalidad como activo estratégico. "Una economía donde la mayoría de las transacciones ocurren fuera del registro formal es una economía que limita su propio potencial de crecimiento", advirtió. Construir la formalidad, dijo, requiere reducir sus costos, simplificar sus procesos y hacerla atractiva, no solo obligatoria.
El segundo es el entorno regulatorio. La industria cree en la regulación, aclaró Brache, pero exige que sea clara, coherente y aplicada de manera homogénea. "Cuando las reglas no son iguales para todos, se distorsiona la competencia y se penaliza a quienes hacen las cosas correctamente", sostuvo.
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