En el marco de la Semana Económica y Financiera 2026, el gobernador del Banco Central de la República Dominicana, Héctor Valdez Albizu, advirtió que el país debe mantener un seguimiento cercano a los acontecimientos en Medio Oriente por su impacto directo en los precios internacionales del petróleo, la energía y los insumos agropecuarios.
En paralelo, el ministro de Hacienda, Magín Díaz, aseguró que el Gobierno ya identificó partidas adicionales en el presupuesto nacional para enfrentar los efectos económicos del conflicto entre Estados Unidos e Irán, con énfasis en el refuerzo de los subsidios a combustibles y productos básicos.
Banco Central: monitoreo constante y preparación ante la crisis
Valdez Albizu señaló que, aunque actualmente no se registra un problema inflacionario grave en Estados Unidos ni en Europa, la República Dominicana no puede bajar la guardia. El funcionario destacó que la institución mantiene un monitoreo constante de los mercados internacionales y que la estabilidad económica nacional depende, en buena medida, de la capacidad de respuesta ante crisis externas.
La advertencia cobra especial relevancia en un contexto en el que el barril de crudo Brent superó los 100 dólares, llegando a cotizar en US$102,38 el pasado 12 de marzo. Esto representa un aumento del 26% respecto al promedio de febrero, cuando el Brent rondaba los US$70,89 por barril.
Cabe recordar que el presupuesto del Gobierno dominicano fue elaborado con una proyección de aproximadamente US$60 por barril, según ha señalado el exministro Temístocles Montás.
Hacienda: partidas identificadas para reforzar subsidios
El ministro de Hacienda, Magín Díaz, fue enfático al asegurar que el Gobierno está preparado para realizar los reajustes necesarios en el presupuesto nacional. Explicó que ya se han identificado partidas adicionales para reforzar los subsidios, especialmente en combustibles y productos básicos, con el objetivo de proteger a los grupos más vulnerables de la población.
Díaz recordó que en 2021 y 2022, durante la crisis derivada de la pandemia y la guerra en Ucrania, el Estado tuvo que subsidiar alimentos y fertilizantes para contener el alza de precios, y que ahora se evalúa día a día la evolución de los mercados internacionales. Subrayó que la prioridad del Gobierno es garantizar estabilidad en la canasta básica y en el sector energético, manteniendo la disciplina fiscal y la capacidad de respuesta.
Un conflicto que ya golpea los bolsillos dominicanos
Las declaraciones de ambos funcionarios se producen en un momento en que los efectos de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán —que estalló el pasado 28 de febrero y lleva ya más de dos semanas— se sienten con fuerza en la economía dominicana.
El Gobierno ya activó medidas concretas: el pasado viernes 13 de marzo, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes anunció un subsidio extraordinario de RD$1,189.8 millones para contener el impacto en los precios de los combustibles. Pese a ello, las gasolinas y el gasoil subieron RD$5.00 por galón a partir del 14 de marzo, mientras que el GLP se mantuvo congelado.
El sector eléctrico también analiza el posible impacto: el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, convocó una reunión con las principales empresas generadoras térmicas del país para evaluar la situación del suministro.
La Federación Dominicana de Comerciantes (FDC) también se pronunció, instando al Gobierno a mantener y reforzar los subsidios como medida de amortiguación.
Lo que viene: incertidumbre y vigilancia
Con el Brent oscilando entre los US$90 y los US$120 por barril en las últimas dos semanas, y sin señales claras de una desescalada en el conflicto —este lunes se discute incluso la posibilidad de una invasión relámpago de EE.UU. para incautar el uranio enriquecido iraní—, la República Dominicana enfrenta un escenario de alta incertidumbre económica.
Las señales del Banco Central y del Ministerio de Hacienda apuntan a una estrategia de contención: monitoreo permanente, subsidios focalizados y disciplina fiscal. Sin embargo, la duración e intensidad del conflicto en Medio Oriente será el factor determinante para medir el verdadero impacto en la economía dominicana.
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