Según el Organismo Coordinador del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado, cerca del 70 % de la generación eléctrica acumulada en 2026 continúa dependiendo de tecnologías térmicas, gas natural, carbón y fuel oil, lo que evidencia que la transición energética no solo constituye un desafío ambiental, sino también una necesidad para fortalecer la seguridad energética, la competitividad y la resiliencia económica del país.
De acuerdo con Camilo Tovar, consultor jurídico senior de Team Consultor, la creciente demanda eléctrica del país obliga a planificar este proceso.
"Con una demanda eléctrica que crece cerca de un 4 % anual, asegurar una transición energética ordenada es fundamental para evitar brechas futuras", afirmó.
Agregó que esta transformación no implica eliminar de manera abrupta las fuentes actuales, sino avanzar hacia un sistema "más seguro, diversificado y resiliente", reconociendo el papel que aún desempeña la generación térmica y ofreciendo señales claras tanto a inversionistas como a las comunidades.
Asimismo, señaló que el aprovechamiento responsable de minerales estratégicos puede contribuir a fortalecer la seguridad energética nacional y posicionar al país dentro de las cadenas globales vinculadas a las tecnologías limpias.
En ese sentido, expertos destacan que la minería responsable puede convertirse en un aliado de la transición energética al suministrar los minerales necesarios para el desarrollo de tecnologías renovables, sistemas de almacenamiento y redes eléctricas modernas.
Sin embargo, su desarrollo dependerá de una adecuada gestión social y ambiental, basada en la transparencia, el diálogo temprano con las comunidades y la protección de áreas sensibles.
"Cuando las empresas actúan con transparencia, se relacionan tempranamente con el territorio y comprenden las particularidades sociales y ambientales de cada zona, la conversación cambia por completo", aseguró Jackeline Henao, fundadora y directora de Team Consultor.
A su juicio, mecanismos claros de participación ciudadana e información accesible contribuyen a generar confianza y reducir la incertidumbre en torno a los proyectos.
El dinamismo reciente del sector minero refuerza la importancia de este debate. Al segundo trimestre de 2025, la inversión extranjera directa (IED) en minería alcanzó los US$ 420.6 millones, posicionando al sector como el tercer mayor receptor de inversión extranjera en el país, solo por detrás de electricidad y turismo.
El reto, sostienen especialistas, no consiste en sustituir de forma inmediata las fuentes que actualmente sostienen el sistema eléctrico, sino en construir una matriz energética más diversificada y segura, garantizando al mismo tiempo un suministro confiable. Para una economía que aspira a crecer, atraer inversiones y consolidar sectores estratégicos como la industria, el turismo y las zonas francas, disponer de energía firme sigue siendo una condición esencial.
La discusión adquiere mayor relevancia en el contexto de la Meta RD 2036, iniciativa con que República Dominicana busca duplicar su producto interno bruto (PIB) y consolidarse como una economía más competitiva. Alcanzar este objetivo requerirá equilibrar la seguridad energética, una transición ordenada y la construcción de confianza social en torno a los proyectos minero-energéticos.
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