Una veintena de países iberoamericanos han creado una Red de Reducción del Riesgo de Desastres y Protección Civil (RGIR), un mecanismo de cooperación para fortalecer la gestión del peligro, la preparación y la respuesta ante emergencias en el espacio iberoamericano.
La Conferencia de Autoridades Nacionales de esta nueva red de cooperación iberoamericana, en la que 22 países participaron en la constitución oficial del mayor espacio iberoamericano sobre el riesgos de desastres, al aglutinar a 670 millones de ciudadanos repartidos en esos Estados.
Los países involucrados son Andorra, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
La creación de esta iniciativa, explicó el Ministerio Español de Interior, responde a la elevada exposición de los Estados iberoamericanos a fenómenos naturales, tecnológicos y antrópicos que generan importantes impactos humanos, económicos y ambientales cada año.
La primera presidencia, a partir del 1 de enero de 2027 y hasta final de 2028, corresponderá al Principado de Andorra, siguiendo el criterio establecido de orden alfabético (hasta esa fecha, España presidirá en funciones).
El ministro español de Interior, Fernando Grande-Marlaska, afirmó que "se ha dado un paso importante y necesario porque los riesgos no conocen fronteras".
"Son múltiples y recientes las catástrofes sufridas en nuestros países", las cuales "ponen a prueba nuestros sistemas de protección civil y gestión de emergencias y riesgo", manifestó.
Señaló que "ningún Estado está a salvo" y "a menudo ninguno puede responder de manera aislada".
Marlaska celebró que esta red esté basada en la confianza, "en que cuando uno de nuestros países necesite ayuda, sin duda, encontrará países hermanos dispuestos a movilizar conocimiento y herramientas".
Pidió avanzar en el conocimiento compartido de los riesgos, crear sistemas de alerta temprana más eficaces, formación de profesionales e intercambio de información porque "no basta con responder ante una catástrofe", sino que, agregó, "debemos anticiparnos, reforzar nuestras debilidades y preparar a la ciudadanía: estamos en el buen camino".
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