Para los agricultores de algunas comunidades de Villa Altagracia, el cambio de cultivos de ciclo corto por sistemas agroforestales con cacao ha modificado la forma de trabajar la tierra que, según sus propios testimonios, se mantuvo durante generaciones.
El presidente de la Asociación de Agricultores Nuevo Milenio (ASANUMI), Tomás Santo Hernández, explicó que anteriormente en la zona predominaban prácticas de quema y tala para establecer cultivos de corta duración, como verduras, auyama y cilantro.
“Nuestra zona era una área donde se vivía de la quema, de la tala, de la tumba y de la cosecha a corto plazo, llámese esto verdurita, como dijo Carlos, auyamita, cilantro, ya. Hoy nuestra zona goza del placer de nosotros sembrar y producir lo que se llama propiedad”, dijo.
Hernández estima que el cambio ha alcanzado a más de 150 parceleros y agricultores y que, mediante los programas y el trabajo desarrollado por ASANUMI, se han sembrado más de 300,000 plantas. Entre las especies incorporadas mencionó cacao, cedro, caoba, aguacate y naranja agria.
El dirigente comunitario también resaltó el papel que tiene el cacao como fuente de ingresos para las familias. “No podemos dejar de lado lo que podemos producir para darle la comida a nuestra familia. Eso nos lo está dando la productividad de cacao que ya estamos produciendo desde el año 2015 para acá”, afirmó.
Asimismo, otro productor de la zona señaló el cambio en las actividades agrícolas y explicó que trabaja junto a su padre en una propiedad próxima al cuartel, donde actualmente obtienen entre 300 y 400 kilogramos de cacao. Aclaró que la producción varía y que la sequía ha incidido en una reducción reciente del volumen.
“A veces baja la producción, a veces sube. Ahora con la sequía bajó un poco la producción. Pero gracias a Dios, establemente y económicamente estamos bien”, manifestó.
Santo de León, productor y comprador de cacao, también reportó un aumento en el volumen que adquiere a los agricultores. Explicó que comenzó comprando 50 kilogramos de cacao a una persona y que actualmente le compra entre 300 y 400 kilogramos.
“En lo que va de año, tengo aproximadamente que he comprado como 120,000 kg en esta comunidad”.Santo De León, productor y Comprador de Cacao
De León estimó que otros compradores han adquirido más de 200,000 kilogramos adicionales, por lo que calcula que en lo que va de año se han comercializado alrededor de 300,000 kilos de cacao en la zona. Estas cifras corresponden a su estimación sobre las compras realizadas por él y otros compradores.
Los agricultores también han incorporado otros cultivos. De León mencionó cacao, naranja, plátano, guineo y chinola, además de una producción de cítricos que, según sus cálculos, supera las 200,000 unidades en lo que va de año. Señaló que las plantaciones todavía son jóvenes y que las plantas tienen capacidad para aumentar su producción.

Prácticas agrícolas que favorecen la conservación del agua
El cambio en las prácticas agrícolas ocurre en territorios donde también se desarrollan acciones de restauración y conservación. Carlos García, director de The Nature Conservancy (TNC), organización ambiental global sin fines de lucro dedicada a la conservación de la biodiversidad y los recursos naturales del planeta, señaló que anteriormente predominaban cultivos de ciclo corto que dejaban el suelo expuesto, una condición que podía favorecer la escorrentía durante las lluvias.

“El proyecto entonces lo que vino a traer fue una alternativa con la instalación de sistemas agroforestales. Apostamos por el cacao con sombra y una combinación de zapote, naranja agria, pero básicamente cacao con sombra. Los primeros proyectos se instalaron en 2013 y esto ha sido un crecimiento continuo hasta que se pudo alcanzar la meta del proyecto”, detalló.
El especialista explicó que la cobertura vegetal modifica la manera en que el agua de lluvia se desplaza sobre el terreno. “La escorrentía es el agua que rueda por el suelo cuando cae la lluvia. En lugar de escurrir y desaparecer directamente, con la cobertura forestal el agua tiene la oportunidad de percolar, de infiltrarse. Esto alimenta los acuíferos y estabiliza los caudales”, sostuvo.
Las acciones se desarrollan en las microcuencas Haina y Mahomita, en Villa Altagracia. Según los datos suministrados por el programa Aliados por el Agua, actualmente se mantienen 471.20 hectáreas, de las cuales 266.68 corresponden a Haina y 204.52 a Mahomita. El programa estima beneficios volumétricos de 692.6 millones de litros de agua al año, unos 405 millones en Haina y 287.6 millones en Mahomita.
El área de Haina está vinculada a la obra de toma del acueducto Haina-Manoguayabo, uno de los sistemas que llevan agua al Gran Santo Domingo. García sostuvo que la conservación también favorece las condiciones de operación del acueducto, debido a que una menor cantidad de sedimentos en el agua puede reducir los costos de tratamiento y las ocasiones en que el sistema debe detenerse durante episodios de lluvia.
La iniciativa reúne al Sistema Coca-Cola, The Nature Conservancy, Fondo Agua Santo Domingo, comunidades locales y otras instituciones. Juan Amell, director de Asuntos Corporativos de Bepensa Dominicana, explicó que el proyecto surgió a partir de la necesidad de reponer el agua utilizada en la elaboración de los productos de la empresa, pero que desde el inicio se entendió que alcanzar ese objetivo requería la participación de distintos actores.

“Solo no se llega. Este proyecto comenzó con una ONG experta en el tema, una empresa que tenía el compromiso y miembros de la comunidad. Después se fueron sumando más empresas, el Fondo Agua Santo Domingo, el Fondo Agua Yaque del Norte y también el sector público”.Juan Amell
Director de Asuntos Corporativos de Bepensa Dominicana
Agregó que la participación comunitaria resulta necesaria para que los habitantes entiendan la importancia de las acciones ambientales y puedan identificar beneficios asociados a ellas.
De acuerdo con los datos del programa, unas 600 personas son beneficiarias directas, mientras que alrededor de 20 empleos están relacionados con labores de conservación y restauración. El impacto indirecto estimado alcanza unas 22,000 personas.
Informó, además, que el año pasado el Sistema Coca-Cola en República Dominicana cerró con una reposición equivalente al 136 % del agua utilizada en sus productos. El comunicado señala además que desde 2015 la empresa mantiene el objetivo de devolver a la naturaleza más del 100 % del agua utilizada en sus productos terminados.
En Mahomita, otra de las zonas incluidas en el proyecto, las acciones también abarcan la producción de café y la participación de las comunidades. Para los agricultores, el reto es mantener actividades productivas de largo plazo mientras continúan las prácticas destinadas a reducir la presión sobre los suelos y conservar las fuentes de agua vinculadas al abastecimiento del Gran Santo Domingo.






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