El vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono (CNCCMC), Max Puig, advirtió sobre los riesgos de sequía y calor extremo para la producción agrícola de San Juan, especialmente para el cultivo de habichuelas.
Durante una actividad organizada por el Ministerio de Agricultura en San Juan de la Maguana, Puig citó las previsiones sobre El Niño y el riesgo de lluvias deficitarias durante el segundo semestre de 2026, con posibles efectos hasta los primeros meses de 2027.
El estudio Adapt’Action, desarrollado por el CNCCMC con apoyo de la Agencia Francesa de Desarrollo entre 2019 y 2022, identificó la habichuela de San Juan como uno de los sistemas agrícolas prioritarios para la adaptación climática.

Según los datos citados por Puig, San Juan y el Suroeste concentran alrededor del 60 % de la superficie nacional sembrada, mientras la provincia produce cerca del 80 % de las semillas utilizadas en el país.
Bajo un escenario de altas emisiones de gases de efecto invernadero, la temperatura media mensual de San Juan podría aumentar de entre 21 y 24 °C a entre 24 y 27 °C hacia 2050.
El período seco que afecta principalmente el crecimiento de las habichuelas entre abril y mayo también podría prolongarse hasta julio y alcanzar la fase de fructificación, elevando las pérdidas y la incidencia de la mosca blanca.
Para finales de siglo, las proyecciones citadas por el funcionario contemplan una reducción de las precipitaciones de entre el 26 % y el 32 % y un aumento de la temperatura máxima de entre 2,9 y 3,6 °C en un escenario de altas emisiones.
En uno de bajas emisiones, la disminución de las lluvias sería de entre el 4 % y el 9 %.
Agua y riego para proteger la producción
La estación de Arroyo Loro registró apenas 0,2 milímetros de lluvia entre el 11 y el 20 de febrero de 2026.
Los registros del Ministerio de Agricultura también muestran que las precipitaciones quedaron un 27,1 % por debajo de la normal climática anual de 938,7 milímetros y reiteró sus llamados al ahorro y cuidado del agua potable.
Puig destacó la importancia de la presa de Sabaneta para el abastecimiento de agua y el riego, y advirtió que los pequeños productores son especialmente vulnerables a la reducción de las reservas por sus limitaciones para acceder al crédito y asegurar sus cosechas.
Entre las inversiones citadas figura la modernización de los sistemas de riego Guanito-San Juan, San Juan-Jínova y Hato del Padre.
El proyecto abarcaría unas 84.000 tareas, beneficiaría a 1.496 productores y contempla 63,4 kilómetros de infraestructura hidráulica, con un financiamiento no reembolsable de un millón de dólares del Banco Mundial para los estudios y diseños.
También mencionó la rehabilitación, en marzo de 2026, de las estaciones de bombeo de Sabana Los Jobos y Pedro Santana, con una inversión superior a los 2,8 millones de pesos para garantizar el riego de 5.340 tareas de 192 agricultores.
Medidas de adaptación climática
Entre las medidas propuestas figuran la conservación de suelos, la retención de agua, la diversificación productiva, la modernización del riego y la restauración de las cuencas hidrográficas.
Puig destacó, además, el uso de información del Instituto Dominicano de Meteorología y del programa europeo Copernicus para anticipar períodos de sequía y orientar las decisiones agrícolas.
La combinación de información climática oportuna, infraestructura de riego y prácticas agrícolas adaptadas será clave para reducir las pérdidas y proteger la contribución de San Juan a la seguridad alimentaria dominicana.
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