La organización People for Development (AVSI República Dominicana), en coordinación con el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MMARN), impulsa acciones de educación ambiental y prácticas productivas sostenibles para reforzar la gestión del Refugio de Vida Silvestre Laguna Saladilla, como parte de un proyecto financiado por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).
Uno de los ejes centrales de la iniciativa es la producción de harina de pescado a partir de especies invasoras, principalmente el pez diablo, originario de la cuenca amazónica, cuya proliferación —según explicaron— ha alterado el equilibrio ecológico de la laguna, afectando la presencia de especies como la tilapia y generando impactos en el ecosistema y en la pesca local.
La harina, elaborada por comunitarios, será sometida a análisis de laboratorio para determinar su viabilidad como fertilizante orgánico y suplemento alimenticio para el ganado, un proceso que busca abrir nuevas oportunidades económicas mientras se contribuye al manejo sostenible de la especie invasora.
Como parte del plan, se desarrolló un proceso participativo para identificar y seleccionar agricultores y ganaderos voluntarios, quienes recibieron capacitación técnica para una fase piloto iniciada el 9 de marzo de 2026. El 26 de marzo de 2026, el área de producción fue visitada por Marina Hernández, directora de Biodiversidad del MMARN, quien verificó los avances y los resultados preliminares del proceso de transformación.
El jefe de proyecto de AVSI, Gustavo Benigno Toribio, afirmó que el valor de la experiencia piloto está en ampliar las alternativas económicas más allá de los beneficiarios directos, con impacto en comunidades que dependen de la Laguna Saladilla. Indicó, además, que pescadores de la zona han comenzado a apropiarse del proceso, con miras a una eventual microempresa que permita convertir una especie sin valor productivo en una opción económica sostenible.
Toribio también resaltó la participación de mujeres organizadas en la fase de procesamiento, lo que —dijo— fortalece la inclusión y dinamiza la cadena productiva comunitaria.

De manera paralela, el proyecto desarrolla un programa de educación ambiental dirigido a estudiantes y docentes, mediante módulos mensuales desde enero. Hasta la fecha se han implementado tres módulos en la Escuela Básica Pedro de los Santos (Carbonera), el Centro Educativo José Gabriel García (Manzanillo) y la Escuela Básica Denia Altagracia de la Cruz (Cañongo), abordando temas como especies invasoras, ecosistemas, servicios ecosistémicos e impacto de actividades productivas sobre el entorno.
Las jornadas se realizaron en coordinación con el MMARN, que validó los contenidos y participó en la elaboración de materiales a través de su Dirección de Educación Ambiental, específicamente desde la División de Materiales Educativos. En las actividades participaron Yasmin Dishmey y acompañó Iraelis De La Cruz, técnica de recursos naturales en representación del Distrito Educativo 13-01, junto a directivos y docentes de los centros involucrados.
La directora de Educación Ambiental del MMARN, Daryelin Torres, señaló que “este proyecto prioriza el desarrollo de materiales educativos contextualizados a la realidad de la zona, lo que permitirá a los docentes abordar de manera más efectiva los retos ambientales de su territorio”.
Las sesiones combinan contenidos teóricos con dinámicas participativas y lúdicas para facilitar la comprensión y promover mayor apropiación del conocimiento por parte del estudiantado.
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