Hay instituciones que no solo forman artistas: construyen continuidad. Su verdadero legado no está únicamente en los espectáculos que producen, sino en las puertas que mantienen abiertas para quienes vienen detrás.

Ese es uno de los valores que tiene la convocatoria de audiciones 2026 de la Fundación Ballet Concierto Dominicano, que este año celebra 45 años de trabajo ininterrumpido en favor de la danza en la República Dominicana.

Los días 16 y 18 de septiembre, jóvenes a partir de los 15 años, con conocimientos previos de danza clásica o contemporánea, podrán presentarse gratuitamente a las audiciones para optar por las becas y oportunidades de formación que ofrece la institución.

Pero detrás de esta convocatoria hay algo más importante que una audición. Hay una filosofía.

Carlos Veitía, director coreográfico de la Fundación Ballet Concierto Dominicano.

“Uno nunca sabe de dónde va a salir el próximo bailarín, y por eso esta casa abre la puerta cada año”, ha dicho Carlos Veitía, director coreográfico de la Fundación, quien acaba de ser distinguido con el Premio Fundación Corripio de Arte, en la mención Ballet Clásico, uno de los reconocimientos de mayor relevancia que recibe la creación artística en el país. Sus palabras adquieren así una dimensión especial: quien ha dedicado buena parte de su vida a formar y proyectar bailarines continúa convencido de que el futuro de la danza comienza, muchas veces, con una puerta abierta y una oportunidad.

Y quizás en esa frase se encuentre una de las claves para entender la importancia de instituciones como Ballet Concierto.

El talento no siempre aparece donde se le espera. Muchas veces necesita una oportunidad, un maestro, una disciplina y un espacio donde pueda descubrirse a sí mismo.

Una puerta abierta para los nuevos bailarines

La historia del ballet dominicano está hecha precisamente de esas oportunidades. Mujeres como Herta Brauer, Magda Corbett y Clara Elena Ramírez abrieron caminos cuando la danza clásica todavía tenía que conquistar espacios, públicos y reconocimiento. Sus trayectorias forman parte de una memoria que hoy debe ser conocida por las nuevas generaciones.

Por eso resulta particularmente significativo que estas audiciones coincidan con el estreno de Los pasos del tiempo, documental producido por la Fundación y dirigido por Óliver Olivo, que llegará a las salas de cine del país el 17 de septiembre.

La coincidencia tiene algo de simbólico: mientras el documental mira hacia atrás para recuperar la historia de tres maestras fundamentales, las audiciones miran hacia adelante para encontrar a quienes podrían escribir las próximas páginas de la danza dominicana.

Memoria y futuro se encuentran así en un mismo escenario.

Celebrar 45 años de Ballet Concierto Dominicano no debería ser solamente una ocasión para recordar. También debe ser una oportunidad para preguntarnos qué estamos haciendo hoy para garantizar la continuidad de nuestras disciplinas artísticas.

Una puerta abierta para los nuevos bailarines

La cultura necesita instituciones que formen, pero también necesita instituciones que crean en el talento antes de que este sea reconocido. Necesita maestros dispuestos a enseñar, compañías capaces de producir y espacios donde un joven pueda presentarse por primera vez sin tener que demostrar, antes de comenzar, todo lo que todavía no ha tenido la oportunidad de aprender.

Una audición puede parecer un acto sencillo. En realidad, puede ser el comienzo de una vida dedicada al arte.

Por eso esta convocatoria merece ser mirada más allá de sus fechas y requisitos. Es una invitación a los jóvenes que han elegido la danza y, al mismo tiempo, una afirmación de confianza en el futuro del ballet dominicano.

Quizás entre quienes crucen esas puertas los días 16 y 18 de septiembre esté un bailarín que todavía no conocemos. Quizás allí comience otra historia.

Y esa es, precisamente, la razón por la que las puertas deben permanecer abiertas.

Danilo Ginebra

Publicista y director de teatro

Danilo Ginebra. Director de teatro, publicista y gestor cultural, reconocido por su innovación y compromiso con los valores patrióticos y sociales. Su dedicación al arte, la publicidad y la política refleja su incansable esfuerzo por el bienestar colectivo. Se distingue por su trato afable y su solidaridad.

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