La historia titulada Torneo de enamorados, del narrador, poeta, ensayista e investigador Manuel Mora Serrano, nos cuenta una leyenda donde los protagonistas son las islas llamadas Antillas.

Los personajes, nombrados como las islas, participan en un cortejo que pretende conquistar el corazón de Quisqueya, la protagonista. Ésta, al convertirse en mujer y tener una fama de belleza y discreción, fue presentada en sociedad por su padre, Haití.

Todos desfilaron por conquistar a la doncella: el esbelto Jamaica, el alegre Cuba, el melancólico Borinquen, e incluso el apuesto México y el severo Brasil.

Como en los tiempos medievales, se realizaron torneos, y el Valle de Cibao o Valle de Las Piedras, se convirtió en el escenario principal, donde los caciques serían los jueces. Cada pretendiente ofreció sus mejores riquezas y alimentos, como el aguacate, las nueces, las frutas y la yuca, menos Borinquen, que trajo una especie de piedra hueca (que más tarde se supo era el coco).

A todo esto, la Noche, la diosa consejera, había tratado de ayudar a Borinquen para que ganara la contienda, ya que éste era el preferido de la joven Quisqueya.

Pero, Atabey, la diosa madre, no permitió que lo proclamaran ganador, diciendo que: “ningún mortal puede gloriarse de triunfar sin sacrificio de su parte”. Después de todo, los dioses tuvieron piedad, y aunque pusieron una “Mona” enorme para separar a los enamorados, los dejaron cerca. Así es, como Quisqueya y Borinquen, se mantienen comunicados a través de los mensajes de las olas del mar, hasta hoy.

Esta historia nos muestra una hermosa e ingeniosa metáfora que representa la conexión entre las Antillas y lo que sería un amor imposible. Con ingenio y fluidez narrativa, el autor nos cuenta un relato como si fuera salido de la mitología taína.

El también abogado y maestro, emplea un vocabulario que, por momentos, pudiera requerir la guía de un mediador de lectura. De esta manera, se facilitaría la comprensión del público juvenil, al que idealmente está dirigida la obra. Aún así, el empleo de estas palabras, contribuye en enriquecer la narrativa, el vocabulario, la cultura y la imaginación de dichos lectores.

Manuel Mora Serrano no escatima el uso de la imaginación, emulando el estilo narrativo de los taínos, en su cosmovisión del mundo, lo que hace de este cuento una creación excepcional, ya que el contar historias no se trata solamente de decir lo que hicimos o experimentamos, sino más bien de las miles de lecturas que tiene el mundo que nos rodea.

Así como las páginas de un libro, una vez caen en las manos de los lectores, esta obra deja de pertenecer solo a su autor, y se convierte en parte de todos. 

Quisqueya, Haiti, Borinquen, Jamaica: Vocablos con los que los taínos nombraban a las Antillas.

Mona: Referencia al Canal de la Mona, situado entre las islas de Santo Domingo y Puerto Rico.

Cibao: Palabra taína usada para nombrar el valle situado en el centro-norte de República Dominicana.

Mora Serrano, Manuel. Torneo de enamorados. En Cuentos dominicanos para niños. Santo Domingo, República Dominicana: Fundación Corripio, Inc., Colección Prisma. Santo Domingo. 2000