Recientemente se reapertura el Museo de Historia y Geografía inaugurado por el presidente Antonio Guzmán en el 1982, luego de cerca de 12 años cerrado bajo la administración del Partido de la Liberación Dominicana. En su momento, fue intervenida la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte, que incluyó por igual, los museos del Hombre Dominicano, el Museo Nacional de Historia y Geografía y el Museo de Arte Moderno, museos por cierto que no fueron oficialmente entregados a las nuevas autoridades.

Esta intervención era de interés para la cultura dominicana y los museos en sentido general, pero fue contaminada con procesos de intervención en estos edificios, que requieren atención especial por su naturaleza. Entre los procedimientos implementados en su intervención, era que lo asumiera la Oficina Provincial, organismo estatal lejano al Ministerio de Cultura y por supuesto, la articulación, opiniones, sugerencias de los técnicos igualmente se vieron afectadas, pues se le sugirió a cultura ausentarse del lugar para, supuestamente, agilizar los procesos de intervención de las obras, lo cual afectó el seguimiento de las áreas competentes del ministerio.
Por aquí comenzó un tema de trabajo dificultoso. Una vez producido los resultados de las elecciones del 2020, dando como ganador a un partido de oposición, se generaron situaciones calamitosas, pues muchas obras quedaron a medias, los museos no se instalaron en lo relativo a su museografía, el Banco de transformadores no estaba y no tenían energía eléctrica y hubo que proceder con el tiempo a resolver este tema.

Como es de todos y todas conocidos, los furgones eran la ambientación frontal de los museos y allí fueron depositadas las colecciones del Museo del Hombre y las de Historia y Geografía las encontramos dentro del edificio del museo. En todo caso se violentaron normativas y protocolos y afectando seriamente la calidad y conservación de las piezas.
Ante esta realidad, el Ministerio de Cultura y la Dirección General de Museos se vieron en la necesidad de comenzar el proceso de acondicionamiento y restauración de las piezas trasladadas de los furgones, aun sin energía eléctrica.

No obstante, teníamos la presión de abrir para no dejar más tiempo cerrados ambos museos y se hace una propuesta alternativa que muestra parte de las colecciones e iniciar así, los trabajos con la finalidad de avanzar y recuperar las colecciones, redefinir su museografía, restaurar algunas piezas y mejorar los defectos de infraestructuras, algunos más graves que otros, encontrados en ambos museos. Se solicitaron fondos a la presidencia para mejorar la calidad de las nuevas propuestas museográficas y atender desperfectos de equipos e infraestructura.

Esta vez se reapertura los museos mencionados, bajo la gestión de doña Milagros Germán y seguimos los trabajos para presentar una primera etapa con una museografía mejorada, ampliada, y las piezas en condiciones de ponerlas en valor a los públicos. Las colecciones permanentes o fundacionales de un museo no se inauguran, se reinauguran, pues son la razón de ser de estos museos y se les conocen también como colecciones primarias. Por tanto, en el Museo de Historia y Geografía se reinauguró su colección fundacional, pues cada vez que se mejora o modifica esta colección permanente, debe reinaugurarse con los nuevos componentes que la modifican en contenido, museografía o recursos tecnológicos si es necesario, se puede reinaugurar, ya se inauguró la del Museo de Historian y Geografía, por primera vez, en la apertura del museo en el 1982, aclaración pertinente en estos momentos.

Ambos procesos terminaron con la recién apertura y reinauguración del Museo de Historia y Geografía en lo que avanzamos los trabajos para su segunda fase de la Geografía y la Vida Republicana.
Con el Museo del Hombre Dominicano nos encontramos en el mismo tema de recibir un museo cerrado, las piezas deteriorándose fuera en furgones y sin apertura a los públicos. Esta vez se han formalizado dos salas, una de introducción a la cultura dominicana y otra más especializada sobre Cemíes, Dúhos y Rituales Aborígenes, de gran acogida de los públicos, en lo que terminamos la sala de la prehistoria y la arqueología dominicana y en una segunda etapa, la Sala de Antropología e Identidad Cultural Dominicana.

Estos procesos en los museos son ligeramente lentos, requieren recursos de todo tipo y una programación asidua alrededor de las prioridades, calendarios de trabajo y tiempo prudente de ejecuciones, esperemos que esto se cumpla y podemos tener completo estos museos y reinaugurar las nuevas salas en su momento.
(*) El autor es el actual Director de Museos, del Ministerio de Cultura.
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