El 26 de febrero de 1877, el general y profesor Achille Etienne Michel le escribió al intelectual Pedro Francisco Bonó —quien residía en San Francisco de Macorís y había ostentado el cargo de ministro de Instrucción Pública en 1867— una misiva en la que le proponía la apertura de una escuela municipal.

Achille Etienne Michel (Francia, 1812-Santiago, el 9 de enero de 1880), habría llegado al país como instructor del Ejército haitiano en 1835. Según consigna Julio Minaya: “había realizado estudios de ingeniería en Francia y se había establecido en Saint Domingue o Haití, lugar del que –al igual que la abuela y el padre de Bonó- tuvo que huir para evitar la muerte en manos de las enardecidas masas de esclavos”.[1] Se radicó en Santiago, donde fue nombrado agrimensor público en 1837, y ya para 1870 era preceptor de Instrucción Pública en esa misma ciudad.

En 1876 fue candidato a la Presidencia de la República, en la que resultó ganador Ulises Francisco Espaillat, quien había sido su estudiante al igual que Pedro Francisco Bonó, quien le llamaba “mi buen maestro”.

Por su parte Pedro Francisco Bonó: según consigna Julio Minaya, Bonó “fue, previo a la llegada de Hostos, la personalidad intelectual criolla que más contribuyó para una puesta al día en la filosofía política, sociología, derecho e historia en la República Dominicana. Si bien no tuvo ni la formación teórica ni la vocación magisterial que adornaran la vida de Hostos, si tuvo la preparación teórica que el medio y su condición de autodidacta le facilitaron.”[2]

La propuesta que se resume a continuación[3] fue presentada tres años antes de la creación de la primera Escuela Normal en 1880, por lo que representa un eslabón de transición clave, de corte modernizante, justo en los años previos a la revolución educativa hostosiana.

Michel propone:

El establecimiento de un colegio municipal, cuya dirección estaría a su cargo. Dicho espacio sería “un local desahogado, con el frente al Oriente, y patio para los recreos de los alumnos”.

El mobiliario lo constituirían: “los escritorios llanos, de puertas largas sobre dos banquillos triangulados, cada estudiante llevaría su silla, por el nuevo sistema. Los particulares, sus mesitas y sillas”.

Sobre la metodología o sistema de enseñanza refiere: “El nuevo sistema mío, no empleado aún en los mejores colegios europeos y americanos, para el arranque de lo más penoso, como lo son todos los principios y más tarde, o a medida, conseguir el desarrollo completo del entendimiento, inculcando la voluntad o el amor a los estudios. Al mismo tiempo refiere que se hará uso de “tino y paciencia, haciendo el estudio particular de la índole de cada niño para su (provecho); a fin de que alcancen presto las clases superiores, empleando la estimulación. “

El perfil del egresado sería el de formar “los seres humanos para utilizarlos en todo y hacerles generales urbanos: de urbus”.

La oferta académica la resume de la siguiente manera:

“Pues ofrezco enseñar las clases inferiores a leer, escribir con varias formas de letras: inglesas para los libros etc., mercantiles, castellano, francés e inglés, más tarde o en el acto, latín, griego, alemán e italiano por medio de los preceptores que pudieran proporcionarse, gramática, aritmética, geografía con sus mapas, las superiores perfeccionadas en lo anunciado, dibujo natural, pintoresco, matemáticas hasta trigonometría rectilínea, historia romana, de Grecia, historia sagrada con trazado de sus cartas geográficas, religión, física; metafísica como ciencia abstracta o abstrusa, sería cuando la comprensión o el entendimiento se hubiera desarrollado completamente por medio de las demostraciones matemáticas, de la superior clase que hace su curso de derecho, retórica o literatura, química, poesía, etc. etc., añadiendo los adornos de la educación perfeccionada o Teneduría de libros. “

Sobre el material didáctico y los útiles escolares señala que: “Los padres de familia proporcionarían a sus hijos los libros clásicos señalados, todos los enseres buenos, plumas núm. 3, tinta morada o negra, los cuadernitos del tamaño de esta nota. Los principiantes. . . de fino y guarismos, lectura y habla. . .libro, en tres idiomas, aunque no . . ., cuyos alfabetos aprenden de memoria a medida que las forman y dictándolas a los demás y por turno al pizarrón: discípulos y maestros salen todos.”

Sobre el currículo refiere que serían: “cinco años de estudios reducidos a dos, más o menos; en cuatro o seis meses aprenden los niños a leer, escribir sus cartitas en castellano, francés e inglés, las cuatro reglas fundamentales, quebrados, decimales y proporciones para las demás cuentas, que tienen sus fórmulas trascendentes….Antes de los seis meses aprenden o dan clases de geografía y trazado lineal y hacen sus mapas con sus instrumentos matemáticos, y les dan su pinturita en los límites de las provincias, hasta su perfecta imitación, a la hora señalada, cada uno con su mapa a la vista da su lección y señala lo malo de su trazado y configuración o perímetro, o circuito, con los vientos principales.”

En relación a la cantidad de alumnos y las formas de pago advierte: “Yo tomaría de veinticinco a treinta alumnos municipales, a cuatro pesos mensuales, y los particulares convencionalmente; el alojamiento, enseres, por cuenta del Ayuntamiento; libros, papel, etc., etc. por la de los padres. Empéñese con los demás que aprecian . . . la ilustración y los deberes del hombre, a fin de que formemos esa juventud, hasta conseguir aún algunos célebres o al nivel de otros extraños y extranjeros”.

Esta propuesta evidencia cómo en la República Dominicana ya existía un ambiente receptivo y una demanda de reforma pedagógica antes de la revolución hostosiana. Si bien Michel mantiene elementos tradicionales —como aprender alfabetos de memoria—, también introduce “la estimulación”, “el tino” y “la paciencia”, marcadores de la filosofía educativa moderna que lo distancian del antiguo paradigma de “la letra con sangre entra”.

El perfil del egresado que busca formar “seres humanos para utilizarlos en todo y hacerles generales urbanos: de urbus” refleja también una ruptura con la educación escolástica del pasado. La propuesta se orienta a una educación práctica, científica y comercial, la cual incluye teneduría de libros (contabilidad) y tres idiomas: castellano, francés e inglés.

[1]Minaya, Julio, Pedro Francisco Bonó: vida, obra y pensamiento crítico, Archivo General de la Nación, volumen CGVI. Santo Domingo, 2014. pp.96- 97

[2]Minaya, idem, p.282.

[3] Rodríguez Demorizi, Emilio: Papeles de Pedro F. Bonó. Vol. XVII, Academia Dominicana de Historia, Gráficas M. Pareja, Barcelona, 1980.

Duleidys Rodríguez Castro

Educadora y Filósofa

Duleidys Rodriguez Castro es filósofa con estudios doctorales en Historia del Caribe por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), maestría en Filosofía por la Universidad del País Vasco y licenciatura en Filosofía y Humanidades por el Instituto Filosófico Pedro Francisco Bonó. Además, es genealogista y coleccionista especializada en historia de la educación dominicana.

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