No se concibe el arte – en cualquiera de sus manifestaciones- sin poesía, es decir sin creación. Más allá de las etiquetas, de las nomenclaturas, de las infinitas teorías, sin creación no es posible el arte.  Un poema, una novela, un cuento, un drama… si carece de invención no es literatura.

Y la poesía es milagro, ruptura de lo ordinario donde toca la puerta siempre el asombro. Ella amplía el mundo, inventa realidades, juega a romper límites.

No cabe la menor duda de que el mundo era más pequeño antes de Masa, de César Vallejo:

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando «¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar…

¿Por qué este texto es un poema? ¿Por qué aunque nació no tiene edad, no caduca? ¿Por qué nos asombra? ¿Por qué nos puede decir en cada lectura algo nuevo? ¿Por qué entre tanta claridad descubrimos un misterio? ¿Por qué nos encontramos en sus líneas? ¿Por qué aunque aborda una realidad social no cae en el panfleto? ¿Por qué creemos en él?  ¿Por qué nos regala un milagro?

Tal vez la respuesta más clara y menos complicada sea: porque Masa, de César Vallejo, es poesía.

Ramón Peralta

Docente y escritor

Ramón Anselmo Peralta Domínguez. Santiago, 1965. Docente, escritor y editor. Licenciado en Educación mención Filosofía y Letras y Magíster en Lingüística Aplicada a la Enseñanza de la Lengua. Ha ejercido como docente en diversos centros de educación secundaria y superior. Actualmente trabaja como profesor en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Es autor de tres libros de poesía: Eternidades (1992), Dibujando lo fugaz (2012) y 21 ojos (2023). Ha publicado dos novelas: Olores del aula (2012) y Solamente saltar (2018). ramonperaltadominguez@gmail.com

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