Hay ciudades que el mundo conoce por sus monumentos, por sus playas, por su arquitectura o por la calidez de su gente. Pero las ciudades que perduran en el imaginario colectivo son aquellas que logran dejar huellas, impactando de manera más profunda a quienes las visitan. Estas ciudades logran alimentar el pensamiento, provocando el diálogo y acogiendo a quienes hacen de la palabra su oficio y su pasión. Santo Domingo está construyendo, con paso firme y creciente ambición, ese lugar en el mapa cultural del mundo.
Del 19 al 21 de junio, el hotel Kimpton Las Mercedes, en el corazón de la Ciudad Colonial, volverá a convertirse en el epicentro de las letras iberoamericanas con la segunda edición del Festival Internacional de Literatura «Mar de Palabras», que, a solo un año de existencia, ya ha demostrado ser mucho más que un evento literario: es un acto de soberanía intelectual y una apuesta decidida por el turismo cultural como vector de desarrollo.
Si la primera edición representó una promesa, la programación de este año confirma que estamos ante un evento con vocación de permanencia. Durante tres días, Santo Domingo recibirá a destacadas voces de América Latina, el Caribe, Europa y Estados Unidos para debatir sobre literatura, historia, democracia, periodismo, inteligencia artificial, educación, migración, memoria, identidad y los grandes desafíos contemporáneos.
Con un programa que se despliega a lo largo de tres jornadas, este año el festival amplía su radio de acción más allá del hotel sede. Los conversatorios y tertulias literarias tendrán lugar también en la Universidad Iberoamericana (UNIBE), la Universidad APEC (UNAPEC), el Centro Cultural de España, el Centro Cultural Banreservas y el Centro Cultural Indotel, trazando una ruta cultural que invita al público a recorrer los espacios más emblemáticos de la ciudad. Treinta y un conversatorios, dos tertulias literarias, dos talleres especializados y la proyección de un largometraje componen un programa de una densidad intelectual y estética notable.
La lista de participantes constituye, por sí sola, un indicador irrefutable sobre el peso que este festival ha adquirido en el circuito literario latinoamericano. Nombres como Claudia Piñeiro (Argentina), Laura Restrepo y Piedad Bonnett (Colombia), Jorge Volpi y David Toscana (México), Andrés Neuman (Argentina), Karina Sainz Borgo (Venezuela) y Óscar Martínez (El Salvador) convergerán en Santo Domingo junto a una influyente representación dominicana integrada por Frank Báez, Soledad Álvarez, José Mármol, Basilio Belliard y Minerva del Risco, entre muchos otros. Escritores de España, Cuba, Puerto Rico, Guatemala, Costa Rica, Haití y Estados Unidos completarán un tapiz literario de una diversidad geográfica y narrativa verdaderamente excepcional.
Las temáticas que atraviesan el programa de esta edición reflejan la voluntad del festival de no eludir las preguntas urgentes de nuestro tiempo. Se debatirá sobre el impacto de la inteligencia artificial en la escritura universitaria, sobre los límites del lenguaje frente a lo innombrable, sobre las tensiones entre Estados Unidos y América Latina, sobre migración y desarraigo, sobre la memoria del afecto y sobre los libros que interpelan y confrontan a las nuevas generaciones.
Desde la perspectiva del turismo cultural, el valor de un evento como «Mar de Palabras» es inconmensurable. La ONU Turismo estima que cerca del 40 % de los viajes internacionales incluyen alguna dimensión cultural. Los festivales literarios de referencia mundial —como el de Hay-on-Wye, en Gales; el de Guadalajara, en México; o el de Edimburgo, en Escocia— han transformado sus ciudades sede en destinos de peregrinación intelectual, atrayendo a un visitante que viaja con intención, permanece más tiempo y consume de forma diferenciada. Santo Domingo, con nuestra Ciudad Colonial declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y su condición de primera ciudad fundada por los europeos en el Nuevo Mundo, posee un escenario único e irrepetible para convertirse en ese tipo de destino.
Pero quizás el mayor mérito de «Mar de Palabras» radica en su capacidad para demostrar que la cultura también genera valor económico, prestigio internacional y oportunidades para el turismo.
Detrás de esta visión y de la coordinación de este evento se encuentran la escritora Minerva del Risco, quien desde su primera edición enunció con claridad la misión del festival: fomentar la lectura y estimular el pensamiento crítico; y su directora ejecutiva, la gestora cultural Yulissa Álvarez Caro, quienes han articulado una programación que no cede a la superficialidad ni a la complacencia, sino que apuesta por la profundidad, la diversidad y la provocación intelectual en el mejor sentido del término.
Y es que la grandeza de una nación no se mide únicamente por sus cifras económicas ni por la belleza de su geografía, sino también por la calidad de las conversaciones que es capaz de generar. «Mar de Palabras» le devuelve a Santo Domingo algo que siempre tuvo, pero que ahora el mundo puede atestiguar: una ciudad que piensa en voz alta, que debate, que crea y que, a través de la literatura, construye los puentes más duraderos entre culturas y generaciones.
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