Continuando con la producción para niños y niñas de Rosa del Carmen Ng Báez (Leibi Ng). Debemos aclarar que es una autora dominicana de pura cepa, criolla, caribeña, nacida en San José de Las Matas, Santiago de los Caballeros, República Dominicana. Su padre (Wu Fu Xu (Zhui)) nació en una aldea llamada Enping, provincia de Cantón, República Popular China, y su madre (Generosa María Báez) es dominicana.
En esta ocasión, hemos escogido su libro para niños y niñas titulado Historia del cíclope Ratón y su amigo el Bufón. Esta obra fue impresa en los talleres gráficos de Nelson Soto, Santo Domingo, R.D., 2025. Consta de 32 páginas.
La obra fue diagramada por Ludwig S. Medina. La corrección fue realizada por Carmen Rosa Estrada. Las ilustraciones internas de la obra y de la portada, a full color, son del artista del pincel Ezequiel Martínez.
En sus narraciones para niños y niñas, esta autora ya ha hecho común en su temática recurrir a las aves y los animales. En esta ocasión es un “Cíclope Ratón” y su amigo, un bufón, quienes asumen el rol protagónico en esta narración.
Libro dedicado a “Todos los ratones de biblioteca del mundo mundial”. La casa citadina es el espacio donde vivían juntos el Cíclope Ratón y su amigo Bufón.
En ese especial espacio convivían. La dueña de la casa, allí, fue acumulando libros, folletos, folleticos, folletines, periódicos, volantes; y… ¡Aaaahhhhh! Era una fiesta vivir allí. (Ver pág. 8, obra citada).
A partir de una narración detallista, la autora va situando el espacio, entre el suspenso y la acción, conllevando a sus lectores o público-escucha a interesarse en lo que pasa y en lo que ha de pasar.
Un gran palacio de libros… que tenía como dueña a una gran lectora y gran trabajadora, lo que le permitió acumular miles de libros, periódicos, revistas y folletos… “Era un gran palacio de libros. Un océano oloroso de papel Bond 20 y 16, satinado, cartulina opalina, cromocote de variados colores…” (Ver págs. 8/9, obra citada).
Queda en evidencia aquí un gran potencial imaginativo por parte de la autora, lo que permite envolver a sus lectores, en este caso niños y niñas y también adultos, en una silueta imaginativa necesaria para el adecuado desarrollo intelectual y crítico de nuestros niños y de nuestras niñas.
“El come libros”, sí, el “Cíclope Ratón”, era un reconocido “come libros”. Así, entre la exageración y el suspenso, esta narración se ubica en el contexto ideal que necesitamos: la construcción de una nueva sociedad con niños y niñas que devoren los libros y se conviertan en ratones de biblioteca.
Hay detalles que perfilan la descripción en esta narración para niños y niñas. Entre esos detalles está la proyección viva de los espacios y los atributos dados a los personajes que sobresalen aquí, ya sea al Cíclope Ratón o al malhumorado o “cara dura” Bufón. Cada detalle conlleva a la risa.
El Ratón tuerto, como personaje protagónico, recorre todo el transcurrir de los hechos que aquí aparecen y, en su condición de “come libros”, al subir un estante de hierro, resbaló y le cayó sobre la cara un tomo de Mitología que estaba en lo alto… lo golpeó en el ojo izquierdo, dejándolo tuerto. Desde entonces, él es el Cíclope Ratón, provocador de admiración y risa.
“El Bufón de la corte o bufón del Rey, amigo del Cíclope Ratón, era un personaje grotesco, jorobado y patizambo que divertía con su gracia”. (Ver pág. 15, obra citada).Nada más con la configuración de los personajes, vemos que es una obra propicia para ser dramatizada, poniendo a niños y niñas a realizar su papel en cada escena planificada, ya sea dentro o fuera del espacio áulico.
El mal genio del bufón, rabioso y bravucón, es también una escena que, a lo largo de la narración, conlleva al humor y a la provocación de risa.
La locura de devorar libros es y debe ser una de las grandes y necesarias “locuras” que necesita una sociedad del llamado tercer mundo, como la nuestra, dependiente y subdesarrollada. Desde los personajes de esta obra para niños, encontramos los sentidos de devorar libros y sus eternos beneficios de sabiduría, conocimiento y de eternos valores positivos, para bien de la humanidad.
Conquistar libreros es uno de los objetivos subyacentes en esta obra. Entonces, estamos ante una narración para niños que conlleva a los adultos a repensar sobre los valores de la lectura, a partir de un ratón y un bufón, simbolizando desde el cuento un “deleitar enseñando y un enseñar deleitando”.
Realmente, no sé si es bueno comer papel sazonado en ese proceso de devorar libros. Lo que sí les puedo confirmar es que, a pesar de la extensión de los parlamentos o textos de participación de los personajes, en el discurso narrativo y en las diapositivas presentadas a full color, hay un pegajoso sazón que insta al lector o al público a buscar más y a deleitarse con las ocurrencias sorpresivas de sus personajes.
Tal y como queda demostrado en esta narración: la gran hazaña que necesita nuestro “mundo mundial” es comer libros y convertirnos en ratones de biblioteca, procurando siempre, desde la base estética de la lengua, recrearnos o deleitarnos, como nos induce este cuento para niños y niñas.
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