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Miembro de la familia Perelló Rochet. Colección Duleidys Rodríguez

El 05 de marzo de 1862 a las 12 del día dio a luz mi esposa un niño que lleva el nombre del que perdimos, siendo bautizado por el señor cura Charboneau en esta iglesia el domingo 16 del mismo mes a las siete de la noche, sus padrinos Dr. Miguel Santos Quezada y doña Mauricia Gómez, mi suegra.

Este parto fue con más rigor que todos los otros, pues tuvo día y medio de dolores y al fin fue preciso recurrir al doctor Julio Andreu para ayudarle a facilitarle el parto.

Dios me conserve este hijo con toda felicidad para nuestro bien y para sus prójimos y que se acreedor de los reinos del cielo.

Santiago, marzo 20 de 1862

Lorenzo J. Perelló

Así registró Lorenzo Justiniano Perelló Andújar, en el cuaderno familiar el nacimiento de su hijo Lorenzo Justiniano Perelló Rochet, Puchulo, (1862-1886), quien fallecería 24 años más tarde en medio del ambiente agitado de la Revolución de los Moya, quebrantado de fiebre tifoidea.

Desde su nacimiento estuvo rodeado de personajes que incidieron en los acontecimientos políticos y sociales más trascendentales de su época. Por ejemplo, según el registro de su padre, su bautismo fue realizado por el padre Francisco de Paula Charbonneau, sacerdote de origen francés quien desempeñó un papel clave como mediador durante la Guerra de la Restauración (1863-1865). Fungió como cura y vicario de Santiago de los Caballeros y, durante el asedio a Santiago en septiembre de 1863, sirvió de intermediario entre las tropas españolas de anexión, lideradas por el temido Manuel Buceta y los generales del ejército restaurador.

Su padrino, Miguel de los Santos Quezada Castro, nacido en Santo Domingo el 3 de julio del 1828, tomó participación en la Guerra de Restauración como capellán, causa para la cual realizó también aportes económicos. Fue uno de los firmantes del Acta de Independencia del 14 de septiembre del 1863 y elegido diputado por Santiago a la Asamblea Nacional.

Su madrina y abuela Mauricia Gómez Pérez (1809-1889) ─madre de Cipriana Justina, (la progenitora de Puchulo) y de Mauricia Perelló Rochet, bisabuela de Federico Carlos Álvarez ha sido tronco de largas y tradicionales familias dominicanas de alta prestancia. En palabras de su biznieto Federico Carlos: “Al enviudar José de Jesús casa en 1888 con Mauricia Perelló Rochet (1868-1943) las familias de donde procede esta abuela paterna constan en las genealogías de las familias Perelló Andújar y Rochet Gómez. Once de los hijos de este matrimonio tuvieron descendencia, formado entre otras a las familias Álvarez Morales, Álvarez Batle, Franco Álvarez, Valverde Álvarez, Álvarez Lizcombe, Álvarez Cisneros, Álvarez Ferreras, Bogaert Álvarez Callejo Álvarez y Álvarez Alvarez Tavares, ampliamente extendidas en Santiago, santo domingo y otras ciudades del país y de los Estados Unidos.”[1]

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La niña Rosa Altagracia en 1919. Colección Duleidys Rodríguez

La corta vida de Puchulo no le impidió cumplir el presagio de su padre: «Dios me conserve este hijo con toda felicidad para nuestro bien y para sus prójimos y que sea acreedor de los reinos del cielo».

Fue secretario particular y secretario parroquial de su padrino, el sacerdote Miguel de los Santos Quezada de Castro, de quien también fue monaguillo. Se desempeñó como maestro de escuela y fue miembro de las sociedades La Progresista del Yaque y Amantes de la Luz. Además, se destacó como un orador aventajado, pues «tenía facilidad notable para el uso de la palabra, gustándole hacerse oír en reuniones políticas y literarias».[2]

Fue Redactor de los periódicos La Alborada, La República y El Derecho. Colaboró escribiendo en diversas secciones con el seudónimo Leandro. Era un gran aficionado al teatro y representó comedias y tragedias en su ambiente familiar y su círculo cercano.

Fue discípulo del intelectual Manuel de Jesús Peña y Reinoso, por quien profesó gran admiración. Compartió estrecho vínculo de amistad con Eugenio Deschamps; este último, según registró su padre Lorenzo Justiniano Perelló en el cuaderno familiar, lo acompañó en los últimos días de su enfermedad como un hermano.

Tomó parte en la célebre Revolución de los Moya, actuando como secretario particular del General Casimiro N. de Moya. Murió en el contexto turbulento de la misma. El padecimiento de fiebre tifoidea lo sorprendió trasladándose desde Santiago hacia La Vega, se dirigía allí a petición de sus padres para acompañar a su hermana, María Altagracia Perelló Rochet, y a su cuñado, Isaías Franco, en la enfermedad de su hijo Persio, quien también fallecería.

Su padre escribió: «su memoria está tan viva entre nosotros, como si estuviera presente su persona, como consuelo tenemos que a más de los numerosos amigos que él tenía, cuantos le conocieron han lamentado su muerte y nos han acompañado en nuestro dolor» …

La corta vida de Puchulo Perelló Rochet
La niña Tinita en 1932. Colección Duleidys Rodríguez

[1] ÁLVAREZ, Federico Carlos. «Genealogía». Boletín del Instituto Dominicano de Genealogía / Colección de Charlas y Disertaciones, Santo Domingo, noviembre de 1994, págs. 1-15.

[2] ACADEMIA DOMINICANA DE LA HISTORIA. «Nuestro héroe, a la memoria del malogrado joven Lorenzo J. Perelló hijo». Clío: Órgano de la Academia Dominicana de la Historia, año IX, núm. XLVI (marzo-abril de 1941), págs. 52-54.

Duleidys Rodríguez Castro

Educadora y Filósofa

Duleidys Rodriguez Castro es filósofa con estudios doctorales en Historia del Caribe por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), maestría en Filosofía por la Universidad del País Vasco y licenciatura en Filosofía y Humanidades por el Instituto Filosófico Pedro Francisco Bonó. Además, es genealogista y coleccionista especializada en historia de la educación dominicana.

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