Las travestis somos Metresas y por ende sagradas” — Johan Mijail

En la narrativa de la Santería dominicana o religión de las 21 divisiones, Metresa es una entidad espiritual femenina que actúa como protectora, sanadora e intermediaria entre los devotos y los espíritus.

Ese era el merecido rol social de Johan Mijail, reconocida escritora, performer, periodista y activista de la disidencia sexual; en esencia, una guerrillera que utilizaba como arma la palabra escrita y hablada.

Tuve el placer de conocer a Johan en la Feria del Libro de Santo Domingo hará cosa de tres años. Yo venía sintiéndome un poco sola tras dejar Nueva York e intentar convertir a la isla en mi base, cuando recibí una invitación de Taína Almodóvar, talentosa artista dominicana radicada en Madrid, invitándome a un conversatorio en Librería Mamey, donde coincidí con gente maravillosa, entras ellas Johan, que me abrazaban y alimentaban el alma.

Esa noche fue uno de esos encuentros épicos tatuados por siempre en mi memoria. La conexión con Johan fue muy bonita; nada extraño en mí sentirme afin con personas queer, y su energía era, en efecto, especial.

Esa noche, un grupo de unas quince personas nos fuimos a bailar. Originalmente llegamos a un lugar en el que a la metresa no la dejaban entrar bajo la excusa de que andaba con un atuendo sin mangas. Dicho atuendo era un vestido, prenda que le caracterizaba. El bouncer a cargo de la seguridad del lugar se negaba a ceder, así que le pedimos que llamara al manager que asumió la misma postura. Nos daba la opción de entrar a los demás, lo cual obviamente no hicimos. De modo que prefirieron perder a quince personas como clientes antes que dejar pasar a una persona no binaria porque llevaba puesto un puto vestido.

Estábamos en la Zona Colonial, un área turística, y supuestamente más alternativa, pero hasta allí llegaba la mentalidad arcaica de la isla. Y sin embargo, Johan lucía tranquila. Agradecía los esfuerzos del grupo y la subsiguiente lealtad de irnos de allí, pero no se inmutaba; de hecho, estaba acostumbrada. Le pregunté por su experiencia como persona queer al respecto y su respuesta fue que esto ocurría más asiduamente en espacios burgueses que en el barrio, donde, en su experiencia, la vida era más inclusiva.

Johan era específicamente de Villa Mella, uno de los enclaves culturales más auténticos de República Dominicana. Allí se inició en la escritura con la que desafió las reglas heteronormativas impuestas por la sociedad. Más adelante, habiendo vivido fuera tras recibir la Beca Migrante del Museo Nacional de Bellas Artes de Chile y otra en Costa Rica, Johan empleó también la migración como tema central de algunos de sus trabajos, y por supuesto su corporalidad y su negritud con un enfoque transfeminista y decolonial.

Cuando le conocí, le compré su libro Santo Domingo is Burning, el cual ella misma había definido como el recorrido de su regreso a una ciudad que necesita arder por las cuatro esquinas para experimentar con sus cenizas ciertas escenas disidentes sexuales que centren su atención en los cuerpos que ella misma crea como matriz de los procesos coloniales. Un texto breve, pero verdaderemente auténtico.

Al igual que Chapeo, un libro que lanzó con Emiliano Becerril de la editora mexicana Elefanta, que nos acompañaba la noche del bailoteo y que tanto le apreciaba. Hay otros más que no he leído aún pero títulos como Pordioseros del Caribe, Inflamadas de retórica. Escrituras promiscuas para una tecno-decolonialidad, y Manifiesto Antirracista. Escrituras para una biografía inmigrante son de por sí un acto de rebelión.

Chapeo, por su parte, es descrito como el recorrido de un Santo Domingo contemporáneo que toca la inteligencia barrial dominicana mientras entra en combustión con el dembow y el neoperreo de cuerpos negros, travestis que no encajan en la sociedad. Tal como el cuerpo de la misma Johan, que se rebeló a su vez con una diabetes tipo 2 y hace apenas unos días con un ACV del que no se recuperaría.

Johan falleció el pasado domingo 6 de septiembre y algunos allegados denunciaron episodios de discriminación por parte del personal médico, señalando que su identidad travesti y su corporalidad habrían motivado un trato indigno, justo cuando su vida dependía de mayor atención. Habiendo sido testigo del rechazo y las malas miradas que le propició llevar un vestido en plena Zona Colonial, no tengo la menor duda de que así fue, y pensar que le deshumanizaran de cualquier modo me entristece enormemente.

Compartí poco con Johan, pero en ese breve tiempo logró tocar mi corazón, como el de muchas personas que le conocieron. Estuvimos en contacto hace unos pocos meses y habíamos quedado en vernos a mi retorno a Santo Domingo. Ese día nunca llegó, pero nos queda un legado imposible de borrar a través de su trabajo.

Gracias por existir de manera radicalmente auténtica y honesta, Metresa… que las diosas te acompañen en el más allá.

Laura Gómez

Actriz

Laura Gómez es actriz, escritora y directora mayormente conocida por su personaje Blanca Flores en la popular serie de Netflix, “Orange Is the New Black”.

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