El verbo “indicar”, ‘mostrar o significar algo con indicios y señales’, no necesita la preposición “de” para introducir el complemento que expresa aquello que se muestra o señala, explica Fundéu Guzmán Ariza.
Sin embargo, es frecuente encontrar en los medios de comunicación frases como “… al indicar de que estas cifras son una señal de la urgencia de ciertos incentivos a las mipymes constructoras”, “El expresidente boliviano indicó de que hay elementos que todavía se pueden trabajar” o “Un letrero oficial del Ministerio de la Vivienda y Edificaciones indica de que la obra está paralizada”.
Como registra el “Diccionario de la lengua española”, el verbo “indicar” se utiliza con los significados de ‘mostrar o significar algo con indicios y señales’, ‘decir algo’ y ‘dicho de un médico: Recetar remedios’.
Con los dos primeros de estos significados se construye normalmente con una oración subordinada que funciona como complemento directo introducida por la conjunción “que”.
De acuerdo con el “Diccionario panhispánico de dudas”, resulta inapropiado anteponer la preposición “de” a ese complemento, pues con ello se incurre en el fenómeno llamado “dequeísmo”; por eso la construcción correcta “es indicar que”, no “indicar de que”.
Teniendo esto en cuenta, en los ejemplos citados lo adecuado habría sido escribir “… al indicar que estas cifras son una señal de la urgencia de ciertos incentivos a las mipymes constructoras”, “El expresidente boliviano indicó que hay elementos que todavía se pueden trabajar” y “Un letrero oficial del Ministerio de la Vivienda y Edificaciones indica que la obra está paralizada”.
Cabe apuntar que la secuencia “indicar de” sí es válida cuando se combina con el interrogativo “qué”: “El expediente no indica de qué se le acusa”.
Fundéu Guzmán Ariza (www.fundeu.do) es una iniciativa de la Fundación Guzmán Ariza Pro Academia Dominicana de la Lengua, institución sin fines de lucro entre cuyos objetivos se encuentra impulsar el buen uso del español en los medios de comunicación de la República Dominicana. Cuenta con la asesoría de la Academia Dominicana de la Lengua, el Instituto Guzmán Ariza de Lexicografía y la Fundéu RAE, así como con el patrocinio económico del bufete Guzmán Ariza.
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