El pasado 24 de junio, Venezuela fue sacudida por un doble terremoto de 7.2 y 7.5. Al momento de escribir esto, la cifra de muertos es de 3,342 personas. En medio de esta situación, es inevitable pensar que esta tragedia es más que un desastre natural, sino el resultado de 30 años de deterioro político, autoritarismo y crisis humanitaria.
Atrás queda la tierra de la periodista venezolana Arianna de Sousa-García, no es solo un trabajo periodístico ni una reflexión sobre el éxodo masivo que ha vivido Venezuela; es una carta de amor a todos los venezolanos que se vieron obligados a dejar sus hogares y convertirse en ciudadanos del mundo. Son las personas que hoy no pueden estar junto a sus seres queridos durante uno de los desastres naturales más grandes que hemos presenciado.
Esta historia busca explicarle al hijo de Arianna de Sousa por qué se fueron, y cómo un país rico se convirtió en lo que es hoy. Ella explica el triunfo de Chávez en 1998 y los "años de miel de la revolución," cuando Chavistas como su padre creían estar tomando la decisión correcta por la gente que no tenía nada.
Pero ella no solo habla de lo que leyó en los libros de historia o escuchó de algún conocido. Explica el Plan Bolívar 2000, en el que el ejército se hizo responsable de entregarle medicinas y alimentos a la población. De los 24 generales que participaron activamente en el Plan Bolívar 2000, 21 fueron juzgados por corrupción.
En el libro incluye entrevistas a varias madres que perdieron a sus hijos durante los peores apagones de 2019. Como el caso de una madre lactante que no pudo producir suficiente leche materna porque a las 4 de la tarde lo único que tenía para comer era un mango; o la madre que no pudo enterrar a su hijo porque no había electricidad para expedir un certificado de defunción en el hospital.
Para 2017, Arianna ya se había ido, mientras las violentas protestas de ese año dejaban 163 víctimas mortales. Entre los nombres más reconocidos estaban David Vallenilla, Neomar Lander, Juan Pablo Pernalete y Paola Ramírez. Arianna no solo los menciona de pasada, también habla del arrepentimiento: "No cubrí la marcha, no puse el cuerpo, no acompañé a mis amigos, no cuidé a mis colegas."
Arianna dejó Venezuela en 2016 con un boleto de avión a Chile, pagado con el dinero que su madre logró reunir vendiendo "el comedor, la nevera, los muebles y las camas." Y apenas dos años después, esa salida ya no era una opción. Llegar a Chile significaba caminar por Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia; llegar a un país que recibió a los refugiados venezolanos con racismo, xenofobia y hostilidad abierta.
La lección que ella le deja a su hijo es más que una explicación del pasado, es una lección para el futuro: seguir siempre hacia adelante sin olvidar de dónde vienen, "porque venimos de la noche pero no vamos hacia ella, vamos hacia el aire, vamos hacia la luz atronadora del sol." Y estas no son solo las palabras o enseñanzas de una madre a su hijo, son la herencia del pueblo venezolano, que sigue avanzando y no retrocede hacia la oscuridad.
Emparejar este libro con una pieza musical fue una tarea difícil, pero De Conde a Principal , de Aldemaro Romero, representa lo que muchos venezolanos en el exilio podrían sentir. Esta pieza está dedicada a la calle entre Conde y Principal , en Caracas, la capital de Venezuela. Esta calle alberga el Teatro Principal, la Catedral de Caracas, y la Plaza Bolívar.
Al escuchar la pieza, la sensación de nostalgia y añoranza es tangible, no abstracta, de la misma manera en que De Sousa-García la captura en su libro. El uso del cuatro, el piano, las cuerdas y los tambores crea la atmósfera perfecta del Caracas de los años 60.
Esta pieza, como obra instrumental, ya habla por sí sola, pero años después, por insistencia de la cantante María Teresa Chacín, Romero le añadió letra, lo cual terminó de sellar la nostalgia. En la letra habla del "umbral de mi ciudad perdida [y] el fantasma de otra vida." Pero De Conde a Principal no solo canta sobre los cambios físicos, sino también sobre la memoria de las cosas que ya no están. Romero plasma sus recuerdos por escrito, tal como De Sousa-García le pide a su hijo "conservarlo [el recuerdo] de alguna manera, dejar un registro sin ninguna garantía de que sirva para algo más que para recordarnos a nosotros mismos."
Lee la letra completa
Montaña señorial llena de sol
Y el callejón de Conde a Principal
Hostal del suelo caraqueño,
Cristal reflejo de mis sueños,
Umbral de mi ciudad perdida
El fantasma de otra vida
Como la que yo viví.
Aquella era una vida dulce y grata
Se escuchaban serenatas por doquier.
La música junto a la poesía
Convertían la noche en día
Cantándole a la mujer.
Los años han pasado en mi ciudad
Todo ha cambiado
Sólo queda recuerdos del ayer
Y ya no ven mis ojos la ciudad
De techos rojos de los lienzos milagrosos de Cabré
Me queda mi ciudad
Aún está allí el callejón de Conde a Principal
Umbral de mi ciudad perdida
El fantasma de otra vida
Como la que yo viví.
Y ya no ven mis ojos la ciudad
De techos rojos de los lienzos milagrosos de Cabré
Me queda mi ciudad
Aún está allí el callejón de Conde a Principal
Umbral de mi ciudad perdida
El fantasma de otra vida
Como la que yo viví.
Romero escribió que su ciudad permanece, aunque todo en ella haya cambiado. Para los venezolanos alrededor del mundo que hoy siguen las noticias, esa línea ya no es solo nostalgia. Las descripciones de Venezuela en Atrás queda la tierra ya no son solo un recuerdo del pasado, son ahora el peso de una patria que nunca volverá a ser la misma.
En medio de esta catástrofe, recordémosle al mundo que esto no es una crisis única en la vida, sino el producto de una serie de eventos que han dejado a un país indefenso ante el lado más cruel de la naturaleza. Estés donde estés, conozcas o no a un venezolano, es momento de ayudar. Busca el centro de acopio más cercano y dona comida, medicinas o cualquier cosa que pueda servir, incluso un par de jeans o una lata de habichuelas.
Si no encuentras un centro de acopio cerca de ti, también puedes donar aquí:
- Yummy Rides Donaciones
- The House Project Donaciones
- Ayuda de emergencia para las víctimas del terremoto en Venezuela
Incluso un dólar es una contribución significativa.
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