Resumen
En este nuevo artículo de la serie dedicada a la FILSD 2025, se reflexiona sobre la figura del niño no solo como receptor pasivo de los textos, sino como lector activo, sensible y transformador. Partiendo de la pregunta por el motivo de la lectura infantil y la inquietud por los procesos desde los cuales se lee, se exponen dimensiones afectivas, estéticas y éticas, así como los desafíos contemporáneos de la distracción digital y la propuesta de un “lector amaramoroso”.
Introducción
La pregunta por ¿qué leen los niños? ha sido ampliamente debatida en la educación, la literatura y la cultura, pero no siempre se acompaña de otra igualmente esencial: ¿desde dónde y cómo leen los niños? A menudo, los enfoques funcionalistas de la lectura infantil han priorizado las habilidades mecánicas, descuidando las dimensiones emocionales, estéticas y éticas del acto de leer.
En este sentido, es urgente reformular la lectura infantil como experiencia integral que articule vínculo, belleza y reflexión ética, sin olvidar el reto que supone hoy mantener la atención en entornos saturados de estímulos.
Desarrollo
1.La dimensión afectiva: leer como acto de vínculo
La lectura infantil significativa surge del vínculo emocional entre niño, texto y mediador. Munita (2014), citada por Valencia, M. y otros (2023), advierte que “la formación lectora de niños y jóvenes se favorece con la apertura escolar de espacios ricos en libros donde el intercambio y el contacto entre personas que leen admita y promueva la socialización” (p.64). Este intercambio dialógico posibilita que el niño se sienta escuchado y motivado.
2.La dimensión estética: el derecho a la belleza
La experiencia estética es esencial para el goce lector y el desarrollo sensorial. Rivas Arenas (2012) sostiene que la literatura infantil potencia “la capacidad de asombro del niño por cuanto es comunicación humana pura” (p. 151). Esa sorpresa, ese deleite, permiten que el niño se acerque a otra realidad, integrada con la emoción y el sentido.
3. La dimensión ética: leer como formación del alma
La literatura infantil favorece la reflexión moral si se promueve la empatía y el diálogo crítico. Tanto es así que, en contextos adversos, Véliz et al. (2022) encuentran que la mediación literaria es “un acompañamiento… que apoya… procesos de autoconocimiento y contención emocional” Esto plantea la lectura como formación de la sensibilidad ética del individuo en relación con otros.
4. Desafíos contemporáneos: leer en tiempos de distracción
“La atención durante la lectura puede verse desplazada por una distracción. El efecto sobre la comprensión dependerá de los procesos cognitivos involucrados. Existe cierta predisposición a la multitarea… que afecta a la tarea principal” (Velázquez Castillo, 2024, p. 133).
Para contrarrestarlo, se requiere enseñarle al niño a regular la atención y crear espacios lectores sin interrupciones y estimular la relectura como práctica reflexiva.
5.El lector amaramoroso: una propuesta desde la ternura activa
Frente a ese panorama, proponemos el concepto de lector amaramoroso: aquel que lee con ternura activa —más allá de lo contemplativo pasivo—, involucrándose emocional, estéticamente y éticamente con el texto. Esta figura surge de la integración de las tres dimensiones: vínculo humano que genera confianza, goce estético que despierta curiosidad y sensibilidad, y compromiso ético que anima a reflexionar sobre lo vivido.
Conclusión
El niño no es un lector en potencia: es un lector en camino, inserto en un entorno que lo configura. Formarlo como lector implica abrirle a tres puertas:
Afectiva: para que el vínculo lector-texto genere pertenencia y motivación.
Estética: para que se reconozca con el derecho a la belleza y la sorpresa.
Ética: para que se sienta habilitado a cuestionar, a dialogar con el otro y consigo mismo.
Leer en tiempos de distracción requiere estrategias que prioricen la atención y la relectura. Y para responder a esta complejidad, proponemos al lector amaramoroso: un sujeto lector que abraza la ternura activa, apropiándose de la lectura como fuente de goce, reflexión y transformación.
Referencias bibliográficas (APA 7ª edición)
Rivas Arenas, M. E. (2012). La literatura artística infantil, sus dimensiones ética, estética, cognitiva y tímica. Hexágono Pedagógico, 3(1), 151–161.
Valencia, M., Rodríguez, D. y Raga, L. M. (2023). Literatura infantil y mediación lectora. Concepciones y creencias del profesorado en formación. Enunciación, 28 (núm. Esp.),61-75.
Véliz, S., García‑González, M., & Arizpe, E. (2022). Mediación literaria como ética de cuidado en contextos adversos. Ocnos, 21(1).
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