En algún momento de la vida, has tenido que indagar sobre un documento relacionado con tu pasado: un acta de nacimiento o de boda, una factura o un contrato. ¿Cuántas veces encontrar uno de estos documentos ha significado para ti un requisito imprescindible para lograr un propósito de importancia vital?
Imagina las consecuencias de que esos documentos nunca hubieran sido guardados, o que no existiera ningún lugar donde pudieras replicarlos. Habrías perdido la posibilidad de estudiar o de conseguir un trabajo, de reclamar un derecho o de obtener un bien que te correspondía. Entonces, comprendes existencialmente la importancia de preservar los documentos, y con ello, la relevancia de los archivos.
Del mismo modo en que para la historia de los individuos resulta crucial conservar sus documentos personales, las sociedades también requieren cuidar los registros de su historia. Un referente internacional de este cuidado lo representa el Archivo General de la Nación (AGN), que el pasado 23 de mayo cumplió 91 años de existencia.
La gestión de su director, el historiador Roberto Cassá Bernaldo de Quirós, iniciada hace unos 22 años, transformó una entidad arruinada —convertida en un depósito de documentos descuidados donde se destruía la memoria histórica de la nación dominicana— en un centro de referencia internacional. En la actualidad, esta institución permite reconstruir esa memoria y reflexionar sobre el proceso cambiante de nuestra identidad colectiva.
El AGN cumple su función de preservar documentos antiguos mediante sus áreas especializadas. Su Departamento de Biblioteca-Hemeroteca custodia más de 160 000 ejemplares. Asimismo, el Departamento de Materiales Especiales posee una fototeca con millones de fotos, una cartoteca con más de 80 000 mapas y una sección de audiovisuales con más de 2000 documentos multimedia.
Pero a diferencia de la mayoría de las instituciones de su naturaleza, no se limita a cumplir la labor de la conservación documental. Realiza y promueve investigaciones humanísticas a través del Departamento de Investigación, y sostiene un área editorial que publica, por lo menos, una treintena de libros cada año. Al mismo tiempo, gracias al Departamento del Sistema Nacional de Archivos e Inspectoría, sostiene un cronograma de capacitación durante todo el año, y ha diseñado la primera licenciatura en archivística de la República Dominicana.
Mientras realiza estas acciones propias de una universidad, el AGN promueve a través del Departamento de Comunicaciones una estrategia sistemática y constante de difusión cultural con los colegios y escuelas públicas, organiza actividades académicas y concientiza a las nuevas generaciones sobre la importancia de acercarse al Archivo como la casa común que nos pertenece a todos.
En sintonía con nuestra era, el AGN realiza una labor ingente de digitalización que facilita de manera gratuita el acceso de la ciudadanía a su patrimonio cultural e histórico desde cualquier punto de nuestra geografía.
Celebremos este nuevo aniversario del Archivo General de la Nación, una institución ejemplar que cuida, valora y promueve nuestra herencia histórica, sosteniendo el conocimiento de nosotros mismos.
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