La lengua entre lo oral y lo escrito (1)

 Contextos desde la lengua (Vivo en la palabra porque es la voz de mi sangre)

El lenguaje es parte del desarrollo de la evolución de la cultura humana, porque además de ser una condición exclusivamente innata, ninguna otra

criatura puede doblemente articularlo para poder pensar y crear condiciones comunicativas tan extraordinarias como son la oralidad y la escritura. Las dos son fundantes de nuestra naturaleza individual y colectiva, de ahí que ella sea una construcción humana y social.

A sabiendas de que ambas poseen el lazo común de la comunicación, también hay muchos hechos que las separan, para que cada una pueda desarrollarse y construir sus propias especificidades. La oral nace de la espontaneidad de los hablantes, donde ejecutan sus actos de habla, sin recurrir a las rígidas reglas funcionales y gramaticales de la escrita. Todo comenzó con la necesidad de comunicarse que venía impregnada en la naturaleza, entonces sus órganos fónicos empezaron a desarrollarse para articular los sonidos, que es donde se origina la oralidad.

El lenguaje escrito es más espacial y temporal, porque no se diluye como la palabra hablada, la cual se evapora en un determinado contexto y circunstancias. Cuando la palabra, se escribe se hace acción y se hace atemporal. En cambio, lo oral es un espacio constreñido a un ambiente contextual y circunstancial, establecido por los hablantes. La oralidad viene de la conversación, como dijo el Premio Nobel de Literatura, el mexicano Octavio Paz: «conversar es humano». Es decir, que la comunicación oral es más humana que la escrita. Una es informal y la otra es formal, sin embargo, cada una juega un rol trascendental en la comunicación humana. Una y otra asumen sus propias características que las distinguen y las separan, aunque tienen en común la comunicación entre los seres humanos.

 Contextos desde la lengua (Vivo en la palabra porque es la voz de mi sangre)

La lengua escrita es más difícil y compleja porque para su uso hay que conocer y aplicar sus normas funcionales y sus reglas gramaticales. Elaborar un concepto o una idea, para construir un pensamiento fluido y correcto es más arduo en la escritura que en la oralidad. Escribir es pensar dentro de una ciencia que se llama lingüística, aunque también se puede hacer a través de la oralidad como un universo de los actos de habla. Lo oral nos permite la comunicación conversacional, la escritural nos hace utilizar signos y códigos lingüísticos. Una es ocasional y común, la otra es concreta y letrada.

Ahora bien, la lingüística como ciencia tiene como objeto de estudio la lengua, lo que nos lleva a plantear su complejidad epistemológica. El padre de ella fue el renombrado lingüista suizo Ferdinand de Saussure (1857-1913), la obra cumbre del autor fue Curso de lingüística general (1916), publicada póstumamente por sus alumnos Charles Bally y Albert Sechehaye. Para Ferdinand Saussure el objeto de estudio de la lingüística es la lengua, pero no incluía el estudio del habla.

Enegildo Peña, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

El siglo XX estuvo marcado por las teorías de Saussure, quien construyó el llamado estructuralismo lingüístico, que luego fue continuado y modificado por algunos especialistas del área, como fue el caso del lingüista belga Lévi-Strauss (19082009). Sin embargo, otros comenzaron a cuestionar algunas de sus teorías como es la del signifi cado y el signifi cante, como lo hizo el psiquiatra y psicoanalista francés Jacques Marie Émile Lacan (1901-1981).

Con relación a los actos de habla, que es donde se gesta y se produce lo oral, que Saussure sacó de su campo de estudio; otros lingüistas y analistas críticos del discurso, como Teun A. van Dijk vinieron y recuperaron el habla como una disciplina que debía estudiarse dentro de un contexto multicultural e interdisciplinario, donde los actos de habla construyen y definen las acciones de los hablantes de una determinada comunidad lingüística. Posteriormente, el estudioso va Dijk defendió asimismo la lengua escrita, como se evidencia en su magistral obra La ciencia del texto (1992, segunda reimpresión).

Van Dijk, entonces, redefine la comunicación oral a partir de un contexto multicultural e interdisciplinario, donde los actos de habla se construyen y se convierten en acciones significativas del análisis contextual y cultural de los hablantes. Su otra parte, igualmente, la hallamos en su libro La ciencia del texto, porque cimentó y apropió una epistemología científica al análisis de los textos escritos.

Tanto la oral como la escrita, tienen como propósito la comunicación entre los seres humanos que habitamos nuestro globo terráqueo, concomitantemente con otras especies, precisamente nos distinguimos porque articulamos de dos maneras distintas la comunicación oral y escrita, dentro de nuestra convivencia humana y social. De una y de otra, luego mencionaremos algunas características que las unen, pero, sobre todo, que las distinguen. Cada una posee alrededor de 17 características distintas, en ambas modalidades, su gran lazo común es la comunicación humana.

Enegildo Peña

Poeta

Enegildo Peña nació en Santiago de los Caballeros, República Dominicana. Es poeta, escritor, antólogo, periodista, gestor y especialista cultural. Licenciado en Comunicación Social mención Periodismo, Universidad Autónomo de Santo Domingo (UASD). Realizó un Postgrado en Gestión Cultural, conjuntamente con los ministerios de cultura de Cuba y República Dominicana, igualmente concluyó sus estudios de Maestría en Lingüística Aplicada en la Enseñanza del Español.

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