A principio de la segunda década del dos mil (2010) aparece el primer manifiesto efluvista, teorizado y promovido por pensadores e intelectuales del nuevo milenio, entre ellos Virgilio López Azuán, Ramón Saba, Sandra González; Elsa Berdasco, Jimmy Valdez, Elizabeth Polanco; Lesbia Mercedes Gómez, Laura Inés Martínez Coronel; Masako Satake-Torena, Olga Lara y Grisel Lerebours. Un efluvio es una emanación, irradiación sutil de energía, partícula o luz que brota de los cuerpos sin forma rígida. El movimiento que empezó como un puñado de técnicas, evolucionó a manifiesto estético y exige un proceso a modo de entrenamiento para alcanzar el fin estético. Su primer poemario es «Paraísos de la Nada», escrito por Virgilio López Azuán, ganador de un premio nacional de literatura en la República Dominicana. En palabras suyas:

«…una de las técnicas del efluvista para subir al rayo de la poesía es convertirse en un SENSOR, percibir todo lo que pasa en el mundo exterior e interior, desde un sonido o una voz lejana hasta el latido del corazón; desde una explosión sideral en sus mundos interiores hasta el leve movimiento de una hoja de pasto.» (2024).

Mikenia Vargas.

El ocaso de la segunda década del dos mil (2019) trajo la disolución de certezas y con ello la poesía Taocuántica, una comunidad interdisciplinaria integrada por los poetas Ramón Antonio Jiménez, Noé Zayas, José Miguel García, Mikenia Vargas, José Miguel Regalado, Rosalina de la Cruz y Frailyn Esteban Pérez, entre otros, decididos a unificar dos mundos aparentemente irreconciliables: el misticismo milenario del tao y la mecánica cuántica. El poema debe habitar múltiples estados al unísono, rompiendo las nociones de tiempo y espacio. El determinismo desaparece de la métrica y el sentido; el poema es un campo de probabilidades energéticas. Intervienen conceptos de la física (entropía, relatividad, saltos cuánticos, dualidad onda-partícula) para explicar la angustia, el amor y la vacuidad del ser en el universo. Exige un lector dotado de referentes científicos y filosóficos. Ramón Antonio Jiménez refiere:

«…en la Taocuántica todo está fluyendo hacia lo Innombrable, manifestándose en mudanza ante los sentidos ordinarios, pero que cuando comenzamos a vibrar en una frecuencia energética superior en la espiral toroidal del desarrollo espiritual, se nos da en sabiduría la consciencia del plano lateral de la conciencia donde las cosas se aman, que La Realidad Pura es en la Unicidad, que todo de ella emana y a ella está regresando de modo imparable, en amor ahondado hacia la naturaleza de su propio Ser.» (P. 71).

Ramón Antonio Jiménez. Poeta Tao cuántico.

Este movimiento representa un salto: ya no basta mirar el interior del alma ni el interior del texto; sino la estructura matemática y energética de la materia para encontrar en ella el aliento de la belleza. Si la Generación del Ochenta y la Metapoesía mostraron un intelectualismo cerrado al tiempo que dotaban el oficio de autonomía y sofisticación; el Interiorismo, la Taocuántica y el Efluvismo plantearon la trascendencia espiritual y ensanchar los horizontes con la ciencia y el misticismo a riesgo de perder concreción y limitar la accesibilidad al lector común. Cabe aquí preguntarnos, ¿es esta oscilación dialéctica entre virtudes y excesos lo que mantiene la lírica dominicana como un organismo dinámico y en expansión?, ¿representa el viaje estético de la Generación del Ochenta al Efluvismo un ejemplo de resiliencia y robustez?

Cada movimiento funcionó como una dialéctica necesaria frente a su predecesor. La Generación del Ochenta cambió la persistencia del ideario por el rigor del pensamiento. La Metapoesía dotó el poema de murallas lingüísticas. El Interiorismo sacrificó esas murallas para surcar la trascendencia. El Efluvismo liberó al poema de la estructura material, convirtiéndolo en sublimación de energía. La Taocuántica expandió esa trascendencia hasta el universo subatómico.

Esta evolución permite comprender que la poesía no es un ejercicio estático de rimas y métricas, sino un organismo que emplea la palabra para explorar los límites de la existencia, la ciencia y el infinito. La respuesta a la inquietud que reposa en sus adentros desde el primer párrafo es: sí, nuestro país cuenta con una gama de propuestas estéticas ajenas a estas, no carentes de mérito, muchas individuales, de gran fuerza, pero, estas cinco van de la tensión en la comunicación a la abstracción, del rigor de la estructura a la inmaterialidad, del valor de romper con lo establecido a la osadía de ir más allá de lo esperado, por eso, cuando busquemos un poema representativo, no evadiremos sus cimientos, su testarudez genealógica, sus raíces, y nos colmará la admiración, el respeto, la sensación de que allende el tiempo y sus misterios, subyace un poema, y que a pesar del universo que lo amilana retará su nimiedad cotidiana, la redondez del vocablo, su conexión con aquel que lo nombra, que lo abarca desde su estructura ínfima, el destello de su iridiscencia en la realidad.

Randolfo Ariostto Jiménez

Poeta y narrador

Randolfo Ariostto Jiménez es poeta, novelista y cuentista. Ha publicado:- Emisarios de ausencia (Novela), 2026; Poética de la lectura, (Ensayo), 2020; Alba sin madre. (Poesía), 2010; Villa agreste-Primeras Muertes- (Cuentos), 2009; La Soraya (novela corta), 2007; El amor entre cristianos (Poesía), 2000; La poesía romántica (Poemas), 1990. poetaariostto@gmail.com.

Ver más