En muchos países de la región existe un respeto y afán de preservar, cuidar y fortalecer las tradiciones y manifestaciones culturales con raíces ancestrales y cientos de años de reproducción y recreación, lo que no ocurre en nuestro país.

El predominio de prejuicios raciales y culturales en personas que ocupan puestos de poder local y en el ámbito nacional afectan la comprensión, reconocimiento y valoración de las distintas expresiones culturales que son parte del legado ancestral afrodescendiente (que tiene mucho peso en la región).

En los últimos 5 años, cada semana santa nos encontramos con casos en provincias y municipios de acciones de la Policía Nacional de represión, apresamiento, incautación de instrumentos musicales e impedimento de la celebración de Gaga.

Este año no se emitió ninguna orden explicita de prohibición, pero, se impuso que debían pedir permiso y movilizarse en un horario restrictivo de 9:00 a.m. a 6:00 p.m, para realizar sus desfiles (que vienen realizándose libremente desde el siglo XVIII) generando así serias dificultades para su movilización y lógica interna.

Esto no ocurre con otras manifestaciones culturales y musicales que se desarrollan en forma libre con música alta y con horarios no restringidos en todo el país. ¿Por qué al Gaga?

El Gagá es una celebración mágico-religiosa que se realiza en Semana Santa en distintas zonas del país donde existieron y existen ingenios azucareros.

“Las personas que participan en los Gagás son dominicanos nacidos en los bateyes y que siguen viviendo en ellos o cerca de ellos o que de algún modo están relacionados con la industria azucarera. Una parte de ellos son dominicanos hijos de padres dominicanos, otros dominicanos de origen haitiano con dos y hasta tres generaciones de ascendientes que han quedado a vivir en el país”. Esta afirmación sobre la composición del Gagá la establece la reconocida antropóloga June Rosemberg  (EPD) en su libro “ El Gagá. Religión y Sociedad de un culto dominicano. Un estudio comparativo”. (1981: 18).

Rosemberg (citada anteriormente) se apoya en datos aportados por Carlos Esteban Deive que identifica manifestaciones similares al Gagá desde el siglo XVIII. El Gagá tiene así raíces africanas según destaca Rosemberg y elementos dominico-haitianos que se fueron integrando a sus prácticas en la vida del batey.

En la actualidad muchos ingenios han desaparecido. Sin embargo, el Gagá se sigue celebrando. La permanencia del Gagá por cientos de años en nuestra cultura y sociedad está vinculada a la integración de nuevas generaciones de jóvenes en distintas localidades que asumen el Gagá, sus rituales, su música y sus distintas expresiones. Integrando nuevos ritmos e instrumentos (muchas veces construidos en forma artesanal). El Gagá como toda manifestación cultural es de carácter dinámico.

Las restricciones y represión contra el Gagá y sus organizadores que incluye no solo las restricciones de horario y solicitud de permisos sino también incautaciones de instrumentos (como los atabales incautados a unos jóvenes en un colmadón) y apresamiento de organizadores de Gaga que tocaban en Villa Hermosa, son medidas totalmente inconstitucionales. Lo que no ocurrió en gobiernos anteriores explícitamente autoritarios y dictatoriales como Trujillo y Balaguer. Estas medidas violan los artículos 64 y 66 de la Constitución de la República:

Artículo 64: “Toda persona tiene derecho a participar y actuar en libertad y sin censura en la vida cultural de la Nación, al pleno acceso y disfrute de los bienes y servicios culturales, de los avances científicos y de la producción artística y literaria”

De este modo se afecta la promoción de nuestro patrimonio cultural del cual el Gagá es parte como tradición histórica que recrea nuestras raices afrocaribeñas.

Se requiere que las personas responsables de Ministerios y Organismos vinculados al desarrollo cultural y al respeto de los derechos ciudadanos de nuestro país, profundicen en el conocimiento de nuestra cultura desde sus expresiones identitarias afrocaribeñas y aporte a la integración de la juventud en procesos de desarrollo humano y cohesión social.

Tahira Vargas García

Antropóloga social

Doctorado en Antropología Social y Profesora Especializada en Educación Musical. Investigadora en estudios etnográficos y cualitativos en temas como: pobreza- marginación social, movimientos sociales, género, violencia, migración, juventud y parentesco. Ha realizado un total de 66 estudios y evaluaciones en diversos temas en República Dominicana, Africa, México y Cuba.

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