Emmanuelle Grey Rossum, mejor conocida por Emmy Rossum (Nueva York, 1986), debutó como actriz en televisión y posteriormente pasó al cine, donde obtuvo reconocimiento por películas como “The Phantom of the Opera” (2004), en la que interpretó a Christine Daaé y también demostró sus habilidades como cantante.
Además de su trayectoria cinematográfica, Rossum alcanzó gran popularidad por interpretar a Fiona Gallagher en la serie “Shameless” (2011-2019), papel que desempeñó durante varias temporadas y que se convirtió en uno de los más importantes de su carrera.
También ha participado en producciones como “The Day After Tomorrow” (2004), “Beautiful Creatures” (2013), y ha trabajado como directora y productora. Como cantante, lanzó el álbum Inside Out en 2007, combinando influencias de música clásica y pop.
Ahora, en este momento de su carrera, se encuentra interpretando a Alice Black en la serie “Furious” un thriller criminal y psicológico de la plataforma Hulu y Disney+ donde su personaje investiga a Catherine, una asesina en serie misteriosa y extremadamente calculadora, interpretada por la actriz Lola Petticrew.
En una conferencia de prensa internacional convocada por Hulu y Disney+ para periodistas y analistas cinematográficos, Emmy Rossum nos habla de lo que significó adentrarse en un territorio particularmente incómodo como el de una mujer marcada por la violencia y la pérdida de confianza.
La actriz, además productora ejecutiva de la serie, encontró en el personaje una oportunidad para explorar dimensiones de la conducta humana que rara vez aparecen retratadas en términos absolutos. La premisa de la serie resulta tan inquietante como fascinante a través de la pregunta, ¿qué puede llevar a una mujer a matar y volver a matar?
“Considero que detrás de esa conducta existe algo más complejo que una simple pulsión violenta. Habla de un impulso interior, de determinación, compromiso con la justicia y, especialmente, de una obsesión capaz de apoderarse de una persona cuando siente que debe llevar algo hasta sus últimas consecuencias”, acota Rossum.
Para la actriz, ese tipo de historias funcionan precisamente porque no permiten al espectador mantenerse completamente al margen.
“Reconozco haberme preguntado si podía llegar a identificarme, aunque fuera mínimamente, con una asesina en serie”.
La protagonista entiende la actuación como un ejercicio de empatía, incluso cuando el personaje se encuentra en lo antagónico de quien lo interpreta. Para ella, enfrentarse a alguien diferente no significa juzgarlo desde fuera, sino intentar comprenderlo desde dentro.
Esa aproximación implica explorar también las partes más oscuras y perturbadoras de la propia experiencia. “Al construir un personaje, uno recurre a aspectos de su vida y de su historia personal para darle profundidad y establecer una conexión con el público”.
“Una narración alcanza su mayor fuerza cuando uno consigue enfrentarse con algo que reconocemos en nosotros mismos. El objetivo no es necesariamente que el espectador apruebe las acciones de un personaje, sino que pueda comprender su complejidad y, a partir de ella, mirar el mundo desde una perspectiva distinta. Soy una actriz que experimenta las emociones con enorme intensidad y esa desconexión constituye precisamente uno de los aspectos más interesantes de este papel”, subraya.
Una de las claves de “Furious” está en la relación entre Alice y Catherine. Ella percibe entre ambas una especie de atracción magnética porque, en el fondo, son mucho más parecidas de lo que inicialmente parece. Las dos son mujeres profundamente imperfectas, atravesadas por la búsqueda de justicia y venganza. Sin embargo, sus caminos divergen en un punto fundamental.
La actriz también cuestiona la percepción negativa que suele acompañar a la palabra “obsesión”. De acuerdo a su experiencia durante la preparación de la serie, tuvo la oportunidad de relacionarse con antiguos y actuales informantes del FBI y con agentes de las fuerzas del orden. Para esas personas su trabajo estaba profundamente ligado a su identidad y a la manera en que entendían su profesión.
“La misma intensidad que puede convertir a alguien en extraordinariamente competente también puede conducirlo hacia terrenos moralmente peligrosos. La obsesión puede ser una fuerza constructiva, pero también puede consumir a quien la lleva demasiado lejos y esa ambigüedad es precisamente lo interesante”, explica.
Reconoce sentirse particularmente atraída por las zonas grises de la moral. A medida que ha dejado atrás cierta ingenuidad, explica, también ha encontrado mayor interés en personajes imperfectos, dinámicos y cargados de historia.
“No busco necesariamente personajes fáciles de defender. Por el contrario, me atraen aquellos papeles que provocan una reacción inmediata de juicio, confusión o incluso vergüenza”.
Parte también del atractivo de la serie “Furious” está, según explica, “en esa necesidad humana de llegar al final para descubrir qué ocurrirá con los personajes que han comenzado a importarnos. Existe una necesidad de saber que todo terminará bien, o al menos de conocer el desenlace antes de permitirnos involucrarnos completamente”.
Pero Rossum también reivindica el poder de la ficción para producir el efecto contrario de como conseguir que el espectador deje de pensar, por un instante, en sí mismo.
Y destaca finalmente, “No se trata simplemente de entretenerse, sino de quedar completamente absorbido por un universo que, en principio, no tiene ninguna relación directa con tu propia vida”.
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