"Salimos todos despedidos por los aires".
Así describió Rafael Barceló, pasajero de uno de los trenes siniestrados, lo que vivió en el accidente ferroviario que este miércoles conmocionó a España.
Al menos 68 personas murieron y decenas resultaron heridas por el choque entre dos trenes de alta velocidad que cubrían la ruta Madrid-Sevilla a la altura de la localidad de Urda, unos 140 km al sur de la capital de España, cerca de las 8:54 hora local.
Un tren de la compañía estatal Renfe que salió de Madrid con destino a Sevilla chocó por detrás contra uno de la compañía Iryo que cubría la misma ruta y que se encontraba detenido en la vía.
Rafael Barceló le dijo a Reuters que él estaba en el vagón cafetería de uno de los trenes cuando se produjo la colisión y eso pudo salvarlos a él y un amigo de haber sufrido el impacto más duro del vagón en el que estaban sus asientos.
"Estábamos desayunando, tomando un café, y hemos sentido un impacto muy fuerte", contó.
"Yo estoy razonablemente bien. Mi compañero está bastante peor", dijo.
Sus asientos estaban en el vagón número 7 de uno de los trenes, "en el que más víctimas ha habido y es el más destrozado", aseguró.
"He contado por lo menos 8 víctimas dentro de ese coche", dijo Barceló.
Salvador Arriza, de 62 años, contó a la agencia que el hecho de que viajara en dirección opuesta a la marcha del tren en el que viajaba evitó que saliera despedido como otros pasajeros.
"Estaba en el vagón 2 del Renfe, que por suerte para mí salía de Madrid en la cola del tren. Y por lo tanto ha sido la parte menos afectada. Con todo eso, la verdad es que el vagón, interiormente, estaba totalmente destrozado. Los asientos arrancados", contó visiblemente consternado.
"La mayoría de las personas que iban (sentadas) en dirección de la marcha salieron despedidas. Tuve suerte que yo iba en el sentido contrario y el golpe me empujó hacia el asiento", continuó.
"Pero fue una cosa brutal", dijo.
"Un impacto brutal"
El periodista español Roberto Gómez dormitaba en el tren de Renfe cuando este se detuvo y se transmitió un aviso a los pasajeros informando de que había congestión en las vías.
El tren volvió a ponerse en marcha, explicó, y entonces se produjo el accidente.
"El impacto fue terrible", le dijo a la emisora Onda Cero. "Os podéis imaginar, el vagón está completamente destrozado. Todas las maletas están esparcidas por todo el vagón siniestrado", describió.
Isabel Núñez, concejala del pueblo cercano de Urda, se pasó toda la mañana en el pabellón habilitado en el pueblo para acoger a los heridos.
"Ahora mismo ya no queda nadie. Los heridos más leves con brechas o contusiones han sido trasladados en autobuses a sus lugares de origen o se han marchado con las familias que han venido a recogerlos", le explicó a BBC Mundo.
"En el otro pabellón están todos los familiares de personas desaparecidas. Están esperando saber algo. Allí también se encuentran los psicólogos y la gente especializada para ayudarlos", añadió, aclarando que más adelante se conocerá la lista con los nombres de los fallecidos.
"Los dos policías locales de Urda han sido de los primeros en llegar a la zona del accidente. Esta mañana hemos visto de todo. Un hombre ha llegado en una moto, totalmente desorientado buscando a su mujer, que iba en el tren. Estaba desesperado", contó Núñez.
"También hemos atendido a un hombre con una brecha en la cabeza que salió de su vagón a estirar las piernas y por eso se salvó. Su vagón era el que se ha incendiado y donde hay más víctimas. Estaba feliz, pero apenado por toda la situación".
Y agregó: "La gente estaba muy aturdida. Mucha gente no sabía ni en qué vagón iba y se veía que estaban totalmente en shock".
Sebastián Herrero, de Sevilla, iba en el tren de Iryo y vivió el accidente en primera persona.
Le dijo al diario El Mundo que sintió un "impacto terrible, terrible" y salió despedido hacia los asientos de delante.
"Después de caer, había mucha gente con la nariz rota, los brazos rotos… Empezamos a ver humo por todas partes", relató.
A causa del impacto se vivieron escenas descritas como "caos" por pasajeros citados en los medios locales, y varios vagones cayeron por el terraplén contiguo a la vía.
"La gente empezó a salir, había gente llorando, gente muerta debajo de los trenes, se podían ver por todas partes", dijo en declaraciones citadas por la Cadena Ser Eduarda, una estudiante de 17 años que viajaba en uno de los trenes.
La joven dijo que no olvidará los "chillidos de pánico".
Solidaridad e indignación en la tragedia
Algunos de los pasajeros comenzaron a ayudar a otros tras el choque antes de que llegaran al lugar primero los vecinos de poblaciones cercanas y, más tarde, policía, ambulancias y la Guardia Civil.
"La gente de los pueblos cercanos ha traído bebida", dijo uno de los vecinos voluntarios, que contó que también habían ayudado a trasladar a los afectados en sus autos privados hasta la cercana localidad de Urda.
Algunos pasajeros también mostraron su indignación con las autoridades por el segundo accidente con decenas de muertos en la misma línea en lo que va de año.
"¿Cómo a estas alturas de tecnología pasa esto?", se preguntó uno de los pasajeros.
"No entiendo cómo puede ser que llevemos cinco o diez minutos parados y no haya información al otro tren de que pare", dijo este pasajero.
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