Se habla de "cara de cortisol" y "cuerpo de cortisol", provocados por esta hormona del estrés que se ha vuelto una villana en redes sociales.
De acuerdo con numerosas publicaciones en internet, el cortisol es culpable, entre otras cosas, de cambiar la forma de nuestra cara, de hacernos engordar e incluso de provocarnos la caída del cabello.
Muchos usuarios están compartiendo sus experiencias sobre cómo enfrentar y bajar los niveles de la hormona y sus opiniones sobre el supuesto vínculo entre el estrés, el cortisol y la hinchazón facial y corporal.
Pero, ¿qué es el cortisol? Y ¿ es realmente el villano que nos presentan las redes sociales?
"El cortisol es una hormona esencial que necesitamos para vivir. Ciertamente no es un villano, y no debemos pensar en nuestro cuerpo de esa manera", dice el doctor Xand van Tulleken, experto médico y presentador de la BBC.
"El cortisol es producido por pequeñas glándulas ubicadas sobre nuestros riñones, llamadas glándulas suprarrenales, las cuales son controladas por la glándula pituitaria en nuestro cerebro y, la mayor parte del tiempo, tu organismo la monitorea cuidadosamente".
El cortisol, a menudo denominado la hormona del estrés, se ha convertido en una palabra de moda en el ámbito del bienestar, pero como subraya el doctor Xand, hay que recordar que esta hormona no es el enemigo.
Es la hormona que nos ayuda a despertarnos, mantenernos alerta, afrontar los retos que nos esperan a lo largo del día y a dormir en la noche.
Las funciones del cortisol
El cortisol es una de las varias hormonas que ayudan a controlar la forma en la que nuestro cuerpo enfrenta el estrés, pero también desempeña un papel importante en otras funciones del organismo, como por ejemplo:
- Gestiona cómo tu cuerpo utiliza los carbohidratos, las grasas y las proteínas
- Reduce la inflamación
- Regula la presión arterial
- Aumenta el nivel de azúcar en sangre (glucosa)
- Controla el ciclo de sueño-vigilia
- Aumenta la energía para que puedas afrontar el estrés y restablecer el equilibrio posteriormente
Sin cortisol, moriríamos. Pero tener demasiada de esta hormona en nuestro organismo puede causar una serie de problemas de salud.
¿Cómo funciona el cortisol?
El hipotálamo y la hipófisis, ambas estructuras cruciales en el cerebro, detectan si la sangre contiene el nivel adecuado de cortisol.
Si el nivel es demasiado bajo, el cerebro ajusta la cantidad de hormonas que produce. Las glándulas suprarrenales captan estas señales y, a continuación, regulan la cantidad de cortisol que liberan.
Los receptores de cortisol, presentes en la mayoría de las células del cuerpo, reciben y utilizan la hormona de diferentes maneras.
Los niveles de cortisol en la sangre varían a lo largo del día, pero generalmente son más altos por la mañana al despertar y luego disminuyen durante la jornada. Esto se conoce como ritmo circadiano.
En las personas que trabajan de noche, este patrón se invierte, por lo que el momento de liberación del cortisol está claramente vinculado a los patrones de actividad diaria. Además, en respuesta al estrés, se libera cortisol adicional para ayudar al cuerpo a responder adecuadamente.
Así, cuando el cuerpo está en estado de alerta máxima, el cortisol puede alterar o inhibir funciones que están interfiriendo. Estas funciones pueden afectar a los sistemas digestivo y reproductivo, al sistema inmunitario e incluso al crecimiento.
En ocasiones, los niveles de cortisol pueden descontrolarse.
Una "engañosa" relación
Recientemente la información sobre el cortisol, sus niveles altos y los consejos para bajarlos están por todas partes en redes sociales.
Te dicen que hay que beber un cóctel de cortisol, tomar diversos suplementos o masajearte las sienes con bálsamos, porque esa "cara de luna" o tu abdomen hinchado se deben a que tu cuerpo está sucumbiendo ante el peso de los altos niveles de esta hormona.
"Es muy probable que vivamos con niveles elevados de cortisol en nuestro organismo", afirma John Wass, profesor de Endocrinología de la Universidad de Oxford, "en parte porque hay mucho más estrés en el mundo; para empezar, nunca podemos desconectarnos".
"Con los teléfonos inteligentes, es imposible tener un momento de paz", le dice el experto a la BBC.
Sin embargo, el profesor Wass cuestiona la relación directa que a menudo se establece en las redes sociales entre los niveles de cortisol y los cambios en nuestro cuerpo, y califica ese vínculo de "engañoso".
"Todos estos cambios —aumento de peso o hinchazón facial— pueden tener muchas otras causas: una mala noche de sueño, ciertos medicamentos, un exceso de sal o un exceso de alcohol, por ejemplo", explica. "Es improbable que los niveles de cortisol sean los únicos responsables; es un panorama complejo", señala el experto.
"Pura basura"
Pero ¿cómo saber si tus niveles de cortisol son elevados?
"La única forma de saber con certeza si tus niveles de cortisol son altos es mediante un análisis de sangre o saliva", afirma el profesor Daryl O’Connor, quien dirige el Laboratorio de Estrés y Salud en la Universidad de Leeds, en Inglaterra.
"Es normal que estos niveles fluctúen a lo largo del día, con niveles altos por la mañana y bajos por la noche, algo que la mayoría de la gente no nota", le dice a la BBC.
Pero, ¿esa "cara de cortisol" o "cuerpo de cortisol" de los que se habla en internet, realmente se deben a que nuestros niveles de la hormona están altos?
"En ambos casos… es pura basura. Y debes ignorarlo totalmente", subraya el doctor Xand Van Tullen. "Así no es como funciona el cortisol en tu cuerpo, y no debes hacer caso de lo que los influencers te están diciendo, por mucho que te den explicaciones que suenan científicas y seductoras y que te digan que compres y tomes suplementos o cocteles".
Según el experto, "lo que vemos en las redes sociales sobre el cortisol es un buen ejemplo de cómo puede propagarse la información falsa en internet, porque hay cierta verdad en el vínculo entre cortisol y el aumento de peso, especialmente en la cara y el abdomen".
Hay enfermedades, como el síndrome de Cushing, que pueden causar niveles crónicamente altos de cortisol, por ejemplo, por un tumor en la glándula pituitaria que está produciendo exceso de cortisol o el uso continuo de medicamentos que imitan el efecto del cortisol.
En estos casos los niveles crónicamente altos de la hormona pueden causar redistribución de la grasa corporal, especialmente en la cara y el abdomen.
"Es decir, sí hay un vínculo entre niveles altos de cortisol y redistribución de la grasa corporal, pero esto es un síntoma de un trastorno médico que debe ser diagnosticado y tratado correctamente", dice Van Tullen.
Y también pueden presentarse otros síntomas asociados con altos niveles de estrés, como ansiedad, cambios de humor, irritabilidad, dificultad para concentrarse y trastornos del sueño.
Lo importante, subraya el doctor Van Tullen, es que "no pienses en tus niveles de cortisol".
"Si te sientes muy mal, estás viendo cambios muy drásticos en tu cuerpo y piensas que puedes tener alguna enfermedad como el síndrome de Cushing, lo que debes hacer es consultar a tu médico", señala el experto.
"Será tu médico el que piense en tus niveles de cortisol. En lo que tú debes pensar es en la forma de reducir tus niveles de estrés con una dieta sana, haciendo ejercicio y durmiendo bien".
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