una joven vestida de negro sostiene un cartel en la plaza del zócalo en méxico que dice "agua sucia, gobierno corrupto".

Getty Images

El miércoles protestaron los trabajadores de la Salud. El fin de semana, por segunda vez, la ciudadanía en Guadalajara por la crisis del agua. Antes, en los últimos meses, los transportistas, los agricultores, los maestros, la llamada Generación Z.

Solo en Ciudad de México, la secretaría de Gobierno registró 3.277 protestas en lo que va de 2026. Un promedio de 11 al día, una cifra que es 18% superior a la de 2025.

Si en México siempre ha habido gente quejándose en la calle, el presente no es la excepción.

Con una diferencia: la presidenta, Claudia Sheinbaum, mantiene una aceptación de 66%, promediando varias encuestas.

Una aprobación superior a la de sus antecesores y la mayoría de sus homólogos en la región.

La representante más directa del sistema, sugieren los números, no sufre desgaste ante lo que parece —según los titulares de prensa que a diario reportan cierres viales y choques con la policía— una población enojada.

Sheinbaum, que en los años 80 fundó y lideró diferentes grupos de protesta contra el neoliberalismo y la violencia estatal, entre otros, lo dice con frecuencia: "Garantizamos el derecho a la protesta".

A su vez suele criticar a las autoridades cuando reprimen con mano dura.

Su partido, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), surgió, bajo el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, precisamente como una acción de protesta contra la desigualdad, la exclusión y la corrupción.

Pero en los ocho años que lleva en el poder Morena se convirtió en sistema: no solo domina la mayoría de los cargos de elección popular, sino que controla las ramas judicial y administrativa del Estado.

Cada vez se acostumbra más a describirlo como un "partido hegemónico", expresión común en México por el legado del todopoderoso Partido Revolucionario Institucional (PRI), que estuvo 70 años en el poder.

México sigue siendo un país desigual, inseguro, informal y, en general, difícil de navegar para la gente.

¿Cómo se explica que la mayoría de los mexicanos no culpen a la presidenta por ello y la sigan apoyando?

La presidnenta Sheinbaum en un acto, al fondo distorsionadas un grupo de mujeres.

Getty Images
Aunque Sheinbaum es extremadamente popular, esto no ha impedido que las protestas ciudadanas aumenten.

Cada protesta es un mundo

Para las expertas consultadas, la insatisfacción en un rubro y la aprobación general de la presidenta en un país federal son variables independientes.

Cada protesta es un mundo, explican, que responde a lógicas locales o sectorizadas.

Y no es que haya, añaden, un clima generalizado de descontento social.

"Una cosa es un movimiento ciudadano que tiene mecanismos de exigencia ambiguos o inexistentes y otra un movimiento institucional con mecanismos contractuales que buscan ser cumplidos", dice la politóloga Luz María Cruz.

Las protestas del sector Salud, por ejemplo, tienen que ver con aumentos salariales en medio de una compleja lucha sindical.

"La satisfacción con los servicios de seguridad social es muy elevada, más del 81% entre los usuarios, y la percepción del sistema de salud es también buena en general, pues solo el 23% lo percibe como "malo’", dice Viri Ríos, analista y politóloga, citando una encuesta del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

"Las protestas son percibidas como un problema mayormente sindical y el problema de acceso a la salud pública no se le atribuye a la presidenta porque las carencias tienen décadas", añade.

Tras años de fragmentación administrativa y desigualdad en el acceso, el expresidente López Obrador volvió a centralizar el sistema de Salud en una tortuosa transición que se tradujo en demoras para obtener citas, desabastecimiento de medicamentos y mayor gasto para la gente.

Hoy la situación es ambigua: aunque aumentó el gasto en Salud, el sistema no tiene financiamiento suficiente de acuerdo a lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud. No se reporta desabastecimiento de medicamentos, pero sí gente que no logra acceder a ellos. Hay mexicanos que reciben buen servicio, otros que recurren al sistema privado y alrededor de un tercio que no tiene cobertura.

Sheinbaum, que ha visitado hospitales en el marco de las protestas, dice que, más que aumentar el presupuesto, hay que mejorar los procesos.

"Me canso ganso que vamos a modernizar todo el sistema de salud", prometió, en estos días, citando a su antecesor.

Una mujer sostiene una pancarta en la que se lee: el agua es un derecho no un negocio a 25 años, dentro de una protesta.

Getty Images
En los últimos días, numerosos ciudadanos han salido a las calles para exigir a las autoridades que garanticen el servicio de agua.

Otro es el tema del agua en Guadalajara: aunque también viejo, las quejas se dirigen al gobernador del estado de Jalisco, Pablo Lemus, del partido Movimiento Ciudadano, y a las empresas acusadas de descargar agua contaminada a las fuentes hídricas.

"Las protestas apelan a una precarización de la vida por el enriquecimiento de unos pocos que atraviesa ideologías; no es una conversación sobre partidos y políticos", dice Alina Peña, experta en acción social.

La profesora cita al filósofo alemán Carl Schmitt: "No es la política lo que está en discusión, es lo político".

Sheinbaum criticó la represión de las protestas del agua, pidió al gobernador rendir cuentas y anunció un plan para financiar proyectos de infraestructura y potabilización.

Aunque diferentes en su naturaleza, salud y agua comparten con otros temas el hecho de que la gente, en general, marcha por una deuda histórica: la inseguridad por la que protestan transportistas y madres buscadoras, por ejemplo, tiene décadas.

Y, aún con eso, muchos de esos colectivos cuestionan al gobierno.

"Es que no es monolítico", dice Peña. "Una persona puede votar por Morena al tiempo que pensar que la situación de los desaparecidos es intolerable y protestar porque el agua le llega sucia".

El tema de los derechos de género muestra esa pluralidad de matices: la presidenta ha impulsado leyes y medidas contra la violencia sexual y aún así algunos colectivos feministas, que protestan con frecuencia, la critican por "no hacer suficiente" o porque sus políticas "son más cosméticas que de fondo".

El gobierno dice que logró bajar los feminicidios un 36%, pero hay verificaciones que cuestionan el número o lo ven inferior.

Ocurre igual con las cifras de homicidios o desaparecidos; con los casos de corrupción o con el poder del narco en la política: opiniones hay en todos los sentidos y, como dice Cruz, "que haya esa diversidad y que la gente se pueda manifestar, habla bien de una democracia que, de todas formas, tiene muchos problemas".

Una imagen de una protesta de sindicalistas de los años 1980.

Getty Images
Los sindicatos en México tienen arraigo histórico.

Por qué es popular

La presidenta, en el cargo hasta 2030, es popular por varias razones.

Recoge la satisfacción surgida con el expresidente López Obrador por un Estado que materializa su preocupación por los más vulnerables con asistencia social, aumentos al salario mínimo y pensiones universales.

Pero además hay un elemento intangible, señala Peña: "La entidad del pueblo es central en México y Morena recoge ese sentimiento con una construcción simbólica muy densa y rica en imágenes que da una sensación de unidad".

Luego está el hecho de que la agenda intervencionista de Donald Trump ha sido atendida por Sheinbaum con una mezcla de pragmatismo y nacionalismo respaldada por la mayoría, según encuestas.

Incluso los escándalos de corrupción dentro de Morena parecen no afectarla políticamente, entre otras razones porque ella, con los riesgos de una fragmentación interna, se ha desmarcado de algunos pesos pesados de la coalición y respaldado las investigaciones judiciales.

También están —con matices y cuestionamientos en varios sentidos— lo que para sus simpatizantes son los resultados propios de la presidenta, que incluyen una disminución de los delitos según cifras oficiales, una economía relativamente estable y la consolidación de los planes sociales.

Sheinbaum ondea la bandera mexicana durante los actos por la Independencia.

Getty Images
La presidenta Sheinbaum parece ser inmune a los escándalos que salpican a su partido.

La pregunta es si la popularidad de Sheinbaum es inalterable cuando la derecha se fortalece en la región, la presión de Trump no cede y los movimientos de protesta proliferan.

"La popularidad, que responde a una sociología del carisma y el liderazgo, no se traduce en representación o en acuerdos o en eficacia; son esferas distintas y eso explica parte de la popularidad de la presidenta, que parece estable", asegura Cruz.

"Pero cuando un movimiento de protesta se transforma en gobierno en un punto le deja de servir culpar la herencia, y en eso a Morena le falla la autocrítica", añade.

Si bien la oposición mexicana se mantiene dividida y relativamente débil, las elecciones legislativas y de gobernadores el próximo año serán el barómetro más fidedigno para entender la siempre insondable realidad mexicana.

Mientras tanto, seguirán las protestas en el país de la presidenta popular.

BBC News Mundo

La British Broadcasting Corporation (Corporación Británica de Radiodifusión) es el servicio público de radio, televisión e internet de Reino Unido, con más de nueve décadas de trayectoria. Es independiente de controles comerciales y/o políticos y opera bajo un estatuto real que garantiza dicha independencia. La BBC cuenta con una red de más de 250 corresponsales en territorio británico y más de 100 ciudades capitales de todo el mundo.

Ver más