El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, dijo este jueves que su gobierno está dispuesto a entablar un diálogo con Estados Unidos si este se produce en condiciones de igualdad y sin presiones.
"Cuba está dispuesta a un diálogo con los Estados Unidos sobre cualquiera de los temas que se quiera debatir o dialogar", dijo el gobernante cubano en una rueda de prensa transmitida en cadena de radio y televisión.
"¿Con qué condiciones? Sin presiones. Bajo presiones no se puede dialogar, sin precondicionamientos, en una posición de iguales, de respeto a nuestra soberanía, a nuestra independencia, a nuestra autodeterminación, sin abordar temas que al hacerlo podamos entender como injerencia en nuestros asuntos internos", agregó.
Las palabras de Díaz-Canel se producen en momentos en que Cuba se encuentra bajo fuertes presiones por parte del gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha desplegado una serie de medidas que dificultan el acceso de la isla a combustible que requiere para generar parte de la electricidad que consume.
Washington se ha asegurado de que Cuba no reciba petróleo de Venezuela -que durante dos décadas ha sido el principal aliado de La Habana- y ha incrementado la presión para reducir el crudo que llega desde México.
Además, Trump firmó una orden ejecutiva a finales de enero que le permitiría imponer aranceles a los países que decidan venderle petróleo a la isla.
En ese documento, el mandatario estadounidense declaró que Cuba representa una "amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad nacional y la política exterior de EE.UU., acusando a la isla de alinearse con países y actores hostiles.
Adicionalmente, luego de la operación militar con la que Estados Unidos detuvo el pasado 3 de enero al entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, Trump ha lanzado veladas amenazas al gobierno de la isla sugiriendo que se verán obligados a negociar con EE.UU. y asegurando que "Cuba será libre".
Entre el diálogo y un nuevo periodo especial
Trump, de hecho, dijo recientemente que el diálogo con La Habana ya había empezado y se mostró optimista sobre sus posibles resultados.
"Estamos hablando con el pueblo de Cuba, con los más altos responsables de Cuba", dijo el mandatario a la prensa el pasado 2 de febrero.
"Creo que vamos a llegar a un acuerdo con Cuba", agregó.
Trump destacó las difíciles circunstancias económicas que atraviesa la isla, insinuando que eso facilitaría un acuerdo.
"Cuba es una nación en quiebra. Lo ha sido desde hace mucho tiempo, pero ahora ya no tiene a Venezuela para apoyarla", destacó.
Este jueves, Díaz-Canel no confirmó que haya un diálogo en marcha con Washington, pero sí admitió que Cuba atraviesa un momento "complejo" desde el punto de vista de la provisión de combustible y destacó que no reciben petróleo de Venezuela desde diciembre pasado.
"Por lo tanto, tenemos problemas en la disponibilidad de combustible para garantizar no solo ya la generación eléctrica, sino actividades básicas, sobre todo que tienen que ver también directamente con la población", expuso.
El gobernante destacó que las autoridades cubanas han estado trabajando en la actualización de las directivas elaboradas por Fidel Castro durante el llamado "periodo especial", cuando Cuba vivió una de sus peores crisis tras el colapso de la Unión Soviética que significó para la isla la pérdida de sus principales socios comerciales y fuentes de suministro de combustible y alimentos.
Una agenda amplia de temas
En su comparecencia de este jueves, Díaz-Canel aseguró que esa disposición de Cuba al diálogo responde a una posición histórica que fue definida en su momento por Fidel Castro, luego continuada por Raúl Castro y que, desde su punto de vista, se mantiene "invariable" en la actualidad.
Agregó que, de hecho, siempre ha habido dentro de EE.UU. personas que han favorecido los espacios de diálogo y los canales de comunicación con La Habana.
"Muchas veces se ha logrado y cuando se ha logrado eso ha permitido que hablemos como iguales sobre temas, sobre los cuales se pueden compartir incluso criterios diferentes, pero son temas que debemos abordar de manera común porque estamos en una misma área geográfica, somos vecinos muy cercanos", dijo.
Entre los asuntos que podrían estar en ese diálogo, el gobernante cubano destacó temas migratorios, de seguridad, de lucha contra el narcotráfico, de lucha contra el terrorismo, medioambientales, marítimos, de colaboración científica, intercambios académicos, etc.
"De un diálogo como ese se puede construir una relación entre vecinos civilizada que le podría aportar un beneficio mutuo a los pueblos de las dos naciones. Las cubanas y los cubanos no odiamos al pueblo norteamericano, reconocemos valores del pueblo norteamericano, valores de su historia, valores de su cultura", apuntó.
"Cuando hemos tenido oportunidad de que existan espacios de encuentro entre nuestros pueblos en diferentes sectores, en el sector científico, en el sector deportivo, en el sector religioso, en el sector cultural, en el sector de la salud, incluso diálogo a nivel político hemos encontrado que hay muchas cosas en las que podemos trabajar juntos, sin prejuicios, que pueden aportar muchísimo".
"Cuba no es una amenaza para EE.UU."
En su intervención de casi dos horas, Díaz-Canel hizo referencia a la inclusión de Cuba en la lista que elabora EE.UU. de países que promueven el terrorismo y mostró su rechazo a esta medida, así como a la idea de que la isla pueda significar una amenaza para EE.UU.
"Cuba no es un país terrorista. Cuba tampoco es una amenaza para la seguridad de los EE.UU. Cuba nunca ha hecho, ni ha propuesto, ni ha armado una acción agresiva que ponga en peligro la integridad territorial, la seguridad o la estabilidad del gobierno de los Estados Unidos", subrayó.
"Nosotros no protegemos terroristas. No hay fuerzas militares en Cuba, de otras naciones ni de otras agrupaciones. No hay bases militares de otros países en Cuba. Tenemos cooperación militar y acuerdos de cooperación militar con países amigos, con aliados, pero para nada eso significa que haya bases militares en Cuba".
Agregó que la única base militar extranjera que hay en la isla es la base de Guatánamo y que está allí en contra de la voluntad de los cubanos.
"Cuba es un país de paz. La doctrina de defensa o la doctrina militar de nuestro país es la concepción de la guerra de todo el pueblo, que es una un concepto de defensa de la soberanía y la independencia del país. Para nada contempla en ningún momento, en ningún concepto, la agresión a otro país. Nosotros no somos una amenaza para los Estados Unidos", concluyó.
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