Al grito de “el agua no se vende”, unas 10.000 personas volvieron a salir a la calles de Guadalajara el pasado fin de semana para manifestarse a favor del suministro de agua de calidad.
La denuncia no es nueva en el estado de Jalisco. La contaminación del agua es un problema que viene generándose desde hace una década debido a una “permisividad que se le ha dado a las industrias, porque en este país las normas ambientales son muy bajas”, acusa María González Valencia, directora ejecutiva de Imdec, Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario.
“Este grave problema de contaminación tiene muchos años en el estado de Jalisco y fundamentalmente estamos hablando de dos regiones: la ribera del lago de Chapala, el lago de agua dulce más grande de todo México, y también la cuenca del río Santiago, uno de los ríos más tóxicos de todo el país”, indica González Valencia.
González Valencia denuncia más de una década de “abandono de toda la infraestructura”.
“Toda esta situación ha causado hartazgo por parte de toda la población. Es por eso que la gente ha salido a las calles en total rechazo a la violación al derecho humano, por el derecho al agua potable y el saneamiento”, dijo a RFI.
En el agua que llega a las casas, se han encontrado todo tipo de metales, además de bacterias y heces fecales.
“El agua que recibimos en las llaves de nuestras casas es agua maloliente con aspecto amarillento en algunas zonas, en otras, el agua sale totalmente negra”, constata María del Refugio Ramírez, de la Red de Monitoreo Vecinal de la Calidad del Agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara.
“Por este monitoreo que hemos estado haciendo, hemos detectado metales pesados y que no hay cloración tampoco. La cantidad de bacterias que tenemos acaba con esa cantidad de cloro, de manera que la que nos llega a las viviendas tiene cero cloro en la mayor parte de las colonias afectadas, que son pues más de 600 colonias. Hay miles de personas afectadas por esta situación. Por eso, pues esto ya llegó al límite”, enfatiza constata María del Refugio Ramírez.
Según el sistema intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y alcantarillado, la grave crisis de abasto de agua potable en Guadalajara afecta a alrededor de 5,5 millones de personas.
El gobierno del estado de Jalisco dijo que la construcción de un nuevo sistema de distribución para solucionar el problema tomará unos seis meses.
Compartir esta nota