Es la primera vez desde la creación de la Coalición de los Voluntarios que sus miembros realizarán un entrenamiento conjunto sobre el terreno. Durante dos semanas, once países aliados de Ucrania participarán en un ejercicio militar denominado “Koalicja” (“coalición” en polaco), organizado en Nowa Dęba, en el sudeste de Polonia.
Más allá de su escala, todavía modesta, este ejercicio tiene una importante carga simbólica. Hasta ahora, la coalición, dirigida por Francia y el Reino Unido, se había destacado principalmente en el terreno diplomático, con varias cumbres políticas celebradas durante los dos últimos años en Londres, Berlín y París. Esta vez, los aliados de Kiev pasan a una primera fase concreta de preparación militar.
El objetivo de estas maniobras es comprobar, en condiciones reales, la capacidad de los ejércitos participantes para desplegar una fuerza multinacional en Ucrania una vez finalizadas las hostilidades. Los estados mayores deberán poner a prueba sus planes, la logística, las comunicaciones y la compatibilidad de los sistemas informáticos entre los distintos ejércitos.
Se trata de un desafío aún más importante porque los aliados deben ser capaces de operar sin depender de la red satelital Starlink de Elon Musk, cuya fiabilidad ya no se considera garantizada.
En total, 2.800 militares participarán en el ejercicio, entre ellos más de 1.000 franceses y 300 británicos. No obstante, no se desplegarán vehículos blindados, tanques ni misiles. La intención no es preparar una fuerza ofensiva, sino una fuerza con una misión exclusivamente defensiva.
La idea defendida por los europeos es disponer de militares sobre suelo ucraniano tras un eventual alto el fuego, sin participar directamente en el conflicto. Algunos responsables esperan que la presencia de soldados franceses o británicos, pertenecientes a potencias nucleares, disuada a Moscú de correr el riesgo de una confrontación directa con esos países.
Ejercicios también en el aire y en el mar Negro
Las maniobras no se limitarán al territorio polaco. También se organizarán ejercicios aéreos en Rumanía, con aviones de combate, de transporte, de reabastecimiento en vuelo y aeronaves de inteligencia.
Por su parte, Turquía organizará un ejercicio naval en el mar Negro.
Esta movilización busca poner a prueba los distintos componentes de una eventual fuerza encargada de garantizar la seguridad de Ucrania, aunque no todos los aliados están dispuestos a comprometerse de la misma manera.
Una fuerza europea que aún está lejos de estar operativa
Los contornos de esta futura fuerza siguen siendo imprecisos. Varios países que participan en el ejercicio ya han descartado el envío de tropas terrestres a Ucrania, empezando por Polonia y Alemania. Turquía, por su parte, ha optado por no enviar soldados a estas maniobras.
La cuestión de los efectivos y de los medios disponibles sigue, por tanto, sin resolverse. Alrededor de 20.000 militares podrían ser movilizados en el marco de esta fuerza, cuya mayor parte sería aportada por Francia.
El mandato de esta futura presencia militar también está aún por definirse. No se trataría ni de una misión de combate ni de una operación clásica de mantenimiento de la paz, sino de una fuerza autorizada a defenderse en caso de ataque.
La Coalición de los Voluntarios da así un primer paso con este ejercicio en Polonia. Pero su capacidad real para garantizar un eventual alto el fuego en Ucrania sigue estando por demostrar y, por ahora, su despliegue continúa siendo una hipótesis.
Compartir esta nota
