"La histórica visita que se pronosticaba de alta tensión entre los líderes de las dos potencias mundiales finaliza con un titular que tranquiliza al mundo y a los mercados: la relación bilateral entre China y Estados Unidos parece ser fantástica, recogiendo palabras del propio presidente Trump. Sin embargo, más allá de las alabanzas cruzadas entre ambos mandatarios, las diferencias y tensiones entre China y Estados Unidos se pusieron de manifiesto, a modo de advertenci", informa desde Pekín nuestra corresponsal, Nerea Hernández.
Trump afirmó que ambos países alcanzaron acuerdos beneficiosos para las dos economías y que permitirían avanzar en la relación bilateral.
"Washington rescata la acogida de Trump en la capital china y las buenas perspectivas comerciales que han manifestados los entusiastas directivos estadounidenses de sectores clave como la tecnología, las finanzas, la aviación y la agricultura. Esta comitiva de alto nivel empresarial sin precedentes marcaba las prioridades económicas y comerciales de Trump en este viaje, y parecía más una delegación de rescate corporativo. Es más, los elogios de sus CEOS a la fortaleza de la economía china y al desarrollo tecnológico, se alejaron de la habitual política estadounidense de calificar a China como amenaza y como competidora desleal", comenta Hernández.
La visita, la primera de un presidente estadounidense a China desde 2017, se produce en un contexto de campaña política en Estados Unidos. Por su parte, Xi Jinping expresó interés en aumentar la compra de petróleo estadounidense, según la Casa Blanca.
Presiones sobre Irán
En paralelo, Trump endureció su discurso respecto a Irán y afirmó que está perdiendo la paciencia ante el estancamiento de las negociaciones entre Washington y Teherán.
Durante su visita, el mandatario aseguró haber abordado con Xi Jinping la necesidad de impedir que Irán acceda a armas nucleares y de mantener abierto el estrecho de Ormuz. También sugirió que el presidente chino podría influir en Teherán.
Trump insistió en la necesidad de avanzar hacia un acuerdo, en un contexto marcado por un alto el fuego frágil y por las medidas de presión económica de Estados Unidos, incluido el bloqueo de puertos iraníes.
Por su parte, China expresó su frustración ante la continuidad del conflicto. El Ministerio de Asuntos Exteriores señaló que la guerra "no debería haber ocurrido" y que no existen motivos para que continúe. Según la Casa Blanca, ambos líderes coincidieron en rechazar la militarización del estrecho de Ormuz y cualquier intento de imponer peajes a su uso. Trump añadió que Xi se habría comprometido a no suministrar equipamiento militar a Irán.
Ningún cambio sobre Taiwán, según Washington
"En la reunión del jueves por la mañana, el presidente chino advirtió a Estados Unidos que debía manejar con extrema cautela el asunto de Taiwán, en una referencia velada a la ayuda militar estadounidense a la isla. Esta es la línea roja para Pekín, que, en caso de saltarse, podría poner en grave riesgo las relaciones bilaterales. Sin embargo, Washington evitó referirse a la isla en su balance del encuentro con Xi, comentando casi exclusivamente cuestiones económicas, comerciales y energéticas. Pekín considera a Taiwán una provincia rebelde y no descarta el uso de la fuerza para reincorporarla", informa nuestra corresponsal.
En contraste, representantes estadounidenses restaron dramatismo a este punto. El secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que la cuestión es planteada de forma habitual por las autoridades chinas y reiteró que la política de Washington no ha variado.
Trump evitó pronunciarse públicamente sobre el contenido de estas conversaciones durante los actos oficiales, aunque posteriormente expresó su deseo de que la relación bilateral entre Estados Unidos y China se fortalezca.
"De todos modos, la calle siempre muestra otro pulso de la política de altas esferas y, en este caso, los chinos no esconden su desconfianza en Trump. Incluso, jóvenes que debieran estar concentrados en prepararse para el GaoKao (examen chino de acceso a la universidad), que se celebra en apenas 20 días, comentaban los videos de Trump y de su delegación de empresarios y concluyen: 'Es un empresario quedando bien ante la cámara. No nos fiamos. Seguro que cuando regrese a Estados Unidos soltará alguna proclama del tipo 'Ganamos a China mientras levanta el puño en señal de triunfo'. Lo que sí celebraban con orgullo estos jóvenes es la lección de diplomacia de paz que ha dado China, 'su gran país', concluyen", comenta la corresponsal de RFI en Pekín.
Con información de la AFP
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