Emmanuel Macron se dirigió a los franceses este 18 de octubre con un discurso muy esperado que duró apenas ocho minutos y 40 segundos, en un momento en que los malestares sociales se entrelazan y van en aumento en el país. La jornada de “movilización contra el encarecimiento de la vida” del sábado reunió a estudiantes de secundaria y universitarios, ciudadanos afectados por los precios del combustible, militantes por el clima, chalecos amarillos y otros grupos.
El presidente de la República, con un tono de firmeza, condenó las escenas de violencia, saqueo e incendios. “Esta noche todos sentimos rabia y vergüenza” a causa de los disturbios provocados, según el mandatario, por “alborotadores de grupos de extrema izquierda, a los que se les unieron muchos delincuentes”, y que “se entregaron a una violencia desenfrenada” en varias ciudades.
“Jamás debemos confundir” a los manifestantes que pregonan “reivindicaciones legítimas” con las personas que “han destruido, roto y saqueado” instalaciones, precisó.
“Al ver estas imágenes, todos nos preguntamos cómo los franceses pueden hacer eso a Francia”, continuó Emmanuel Macron. “Nada lo justifica, nada lo explica".

“El país necesita orden”
En la tarde, el Ministerio del Interior comunicó nuevas cifras sobre la jornada del sábado: 2.397 personas detenidas, 997 policías y gendarmes heridos, siete de ellos de gravedad.
Ante una estrategia del mantenimiento del orden muy criticada, el presidente prometió total “transparencia” y pidió al ministro del Interior, Laurent Nuñez, que “saque todas las lecciones” y dé “respuestas claras”.
Pero Emmanuel Macron fue muy claro en cuanto a los actos delictivos del sábado asegurando que los perturbadores van a pagar sus acciones. Además, anunció que en los próximos días, los prefectos podrán "prohibir" ciertos encuentros para proteger las ciudades.
El Primer Ministro, Sébastien Lecornu, reunirá en los próximos días a todos los partidos políticos para condenar las violencias, pero también a los sindicatos, organizaciones estudiantiles, colectividades y parlamentarios para “construir” soluciones respecto a las reivindicaciones sociales.
“No podemos pedir a nuestra juventud que crea en el futuro sin darle la posibilidad de construir las respuestas y de estar alrededor de la mesa. (…) Cada uno debe asumir sus responsabilidades. El país necesita orden, calma y no una escalada”.
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