Cada vez que un asistente de inteligencia artificial responde a una pregunta sobre la actualidad, detrás de esa información puede haber horas de trabajo periodístico: reporteros que investigan, corresponsales que verifican hechos, editores que contrastan fuentes y agencias que distribuyen noticias a escala mundial. Sin embargo, para los medios de comunicación, el valor de ese trabajo no siempre se traduce en reconocimiento, tráfico hacia sus páginas  y mucho menos ingresos.

Ante este escenario, más de ochenta organizaciones periodísticas han decidido unir fuerzas. La coalición SPUR (Standards for Publisher Usage Rights) reúne a algunos de los principales productores de información del mundo, entre ellos The New York Times, la Agence France-Presse (AFP), BBC, Sky News, The Guardian, The Economist, Associated Press, Radio France y Radio-Canada, entre otros.

Su objetivo es establecer reglas para el uso de contenidos periodísticos por parte de plataformas como ChatGPT, Gemini y Claude; poniendo sobre la mesa dos exigencias: que los sistemas de inteligencia artificial identifiquen y citen las fuentes de la información que utilizan y que los medios reciban una compensación económica por el uso de sus contenidos.

«Cada día, los asistentes de IA responden a las preguntas de millones de personas con información que, a menudo, ha sido recopilada y verificada previamente por periodistas de agencias. Este valor en la fuente debe ser reconocido, citado y remunerado», afirmó Fabrice Fries, director general de la AFP.

 

Medir el uso para poder negociar

Como primera etapa hacia la reivindicación económica, SPUR se propone desarrollar una infraestructura técnica que permita a los editores medir de manera precisa cómo los sistemas de inteligencia artificial utilizan sus contenidos.  Establecer un proceso verificable que sirva de base para futuras negociaciones entre los productores de información y las empresas tecnológicas.

El desafío no es menor. Para establecer una remuneración justa, los medios necesitan conocer qué contenidos se utilizan, con qué frecuencia y bajo qué modalidades. Sin herramientas que permitan documentar esos usos, las negociaciones corren el riesgo de diluirse en un panorama borroso en el que nadie sabe qué

David Buttler, cofundador y portavoz de SPUR, defiende la necesidad de una respuesta colectiva. «No podemos limitarnos a esperar que todo salga bien entre las empresas de IA y el futuro de la edición. Las organizaciones mediáticas de todo el mundo deben unirse para protegerse a sí mismas, protegerse mutuamente y proteger el futuro del periodismo», advirtió.

 

Sala de prensa de la Casa Blanca

Una disputa por los derechos y el modelo económico de la prensa

La batalla por la remuneración de los contenidos se desarrolla en un momento delicado para los medios de comunicación. La migración de las audiencias hacia las redes sociales, la caída de algunas fuentes tradicionales de ingresos y la creciente presencia de herramientas de inteligencia artificial en las búsquedas y consultas informativas están alterando la relación entre los productores de noticias y sus lectores.

Los editores ven con recelo que los usuarios obtengan respuestas rápidas de la IA sin visitar las páginas originales que generaron la información. Esto se traduce directamente en pérdida de tráfico y de ingresos publicitarios.

Arthur Gregg Sulzberger, presidente de The New York Times, denunció esta situación en el mes de junio durante el congreso de la Asociación Mundial de Editores de Noticias. En su intervención, acusó a los gigantes tecnológicos de apropiarse de contenidos informativos sin autorización ni compensación y de beneficiarse de un trabajo periodístico que no han producido.

El diario estadounidense mantiene un litigio contra OpenAI y Microsoft por presunta infracción de sus derechos de propiedad intelectual. El caso se ha convertido en uno de los principales frentes judiciales de la disputa entre la prensa y la industria de la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, el periódico ha alcanzado un acuerdo con Amazon en materia de IA, una muestra de que el enfrentamiento jurídico también puede convivir con negociaciones comerciales.

 

Entre la confrontación y los acuerdos

La estrategia de los medios puede variar. Mientras algunas organizaciones recurren a los tribunales o impulsan iniciativas colectivas como SPUR, otras han optado por negociar licencias y acuerdos comerciales con las empresas tecnológicas.

The Wall Street Journal, Le Monde, The Washington Post y Axel Springer —grupo propietario de medios como Politico, Bild y Die Welt— han establecido acuerdos con OpenAI. Por su parte, la AFP ha firmado una alianza con la empresa francesa Mistral AI.

Esta coexistencia entre la presión colectiva y los acuerdos individuales refleja una tensión central para el futuro del sector: los medios necesitan defender el valor de sus contenidos, pero también buscan nuevas fuentes de ingresos y vías de distribución en un ecosistema digital en plena transformación.

La expansión de la inteligencia artificial plantea una pregunta crucial para el futuro de la prensa: si las noticias verificadas son una materia prima esencial para estas tecnologías, ¿cómo garantizar que quienes las producen reciban una compensación que permita financiar el periodismo?

Por ahora, ni la inteligencia artificial ni la inteligencia humana han encontrado la respuesta.

RFI

Radio Francia Internacional

RFI es una radio francesa de actualidad, difundida a escala mundial en francés y en 15 idiomas más, mediante 156 repetidores de FM en ondas medias y cortas en una treintena de satélites a destino de los cinco continentes, en Internet y en aplicaciones conectadas, que cuenta con más de 2.000 radios asociadas que emiten sus programas.

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