RFI: Los sondeos aseguran que hay tres candidatos favoritos: Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, en primer y segundo lugar, y en tercer lugar Paloma Valencia. ¿Cuál ha sido la clave de Cepeda y de la Espriella para estar tan bien posicionados?
Jairo Libreros: La clave es que lograron polarizar la intención de voto para estas elecciones. Colombia previamente vivía una situación de descontento popular y de polarización política. No es responsabilidad de ninguno de estos dos candidatos, aunque han contribuido en el pasado. Pero creo que ellos dos tuvieron una lectura mucho más clara que el resto de los candidatos. Manejaron unos discursos explosivos, de tendencia radical, cada uno hacia el lugar que le corresponde en el espectro político, y lograron garantizar que la atención, la intención de voto y la preferencia de los colombianos, mayoritariamente, según las cinco encuestas que se conocen de vieja data en Colombia, los posicionen como las únicas personas que estarían en capacidad de llegar a una segunda vuelta electoral.
RFI: A su entender, ¿Paloma Valencia ha llegado demasiado tarde a esta carrera?
Jairo Libreros: Muy tarde. Paloma Valencia representa un partido político que es el Centro Democrático, que no tiene mucho de centro, es mucho más de derecha, pero adelantó una campaña muy interesante. Creo que cometió un error porque anticipó los mensajes, su plan de comunicación, y empezó a hablarle de una manera muy temprana al centro del espectro político. Y el centro del espectro político no le contestó su llamado: se polarizó y prefirió optar por alguna de las dos tendencias que están en los extremos. En los últimos días, pero muy pocos —estoy hablando aproximadamente desde el miércoles de la semana pasada hasta la fecha—, subió el tono de una manera equiparable a lo que ha sido el discurso de Cepeda y de la Espriella. Pero creo que ya es muy tarde para poder llamar la atención de un centro político que está jugado por los extremos.
RFI: Las encuestas también prevén que no haya un ganador en primera vuelta, sino que haya un balotaje entre Cepeda y de la Espriella. Entonces, los votos de Valencia serían muy importantes.
Jairo Libreros: Serían muy importantes. No solamente porque, si seguimos la coherencia ideológica, estarían apoyando al candidato Abelardo de la Espriella, pero las rencillas, los roces y las diferencias que han padecido tanto desde las huestes de De la Espriella como desde las huestes de Paloma Valencia indicarían que hay unas heridas de difícil sanación. Algunos consideran que es muy difícil que un porcentaje significativo de quienes opten por votar por Paloma Valencia estén dispuestos a acompañar en el balotaje a Abelardo de la Espriella. Pero, sin duda, son votos muy importantes que pueden marcar la diferencia.
RFI: ¿Cuáles son los puntos fuertes y los puntos débiles de los dos principales candidatos?
Jairo Libreros: Los dos candidatos tienen claridad en materia programática. Por ejemplo, el candidato Cepeda considera que la paz total tiene que mantenerse y profundizarse. El candidato de la Espriella considera que la agenda de seguridad tiene que ocupar nuevamente el primer lugar del interés de las políticas públicas.
Tienen dos debilidades también. Cepeda depende única y exclusivamente de los votos que ha logrado gestionar el presidente de la República, Gustavo Petro. Abelardo de la Espriella tiene muchas más libertades porque ha construido un electorado propio, mucho más allá de los partidos políticos.
También se diferencian en su visión económica. Desde el punto de vista de Iván Cepeda, que representa el progresismo, el Pacto Histórico —la coalición política que creó el presidente Gustavo Petro—, tiene una visión mucho más social de la vida en comunidad, no solamente desde el punto de vista económico, sino también desde el punto de vista laboral y del relacionamiento entre las instituciones y la sociedad.
En cambio, cuando hablamos del candidato de la Espriella, es una visión mucho más liberal, con tendencias neoliberales y libertarias. Considera que el Estado no puede ser un interventor que afecte la libre empresa, la capacidad que tiene el sector privado para construir riqueza, empleo y bienestar social.
Son polos opuestos desde el punto de vista ideológico, pero muy parecidos —y aquí hay una similitud muy interesante—: son dos candidatos que tienen un alto grado de populismo y de autoritarismo en las formas en las cuales se aproximan a la política nacional.
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