Los llamamientos a la calma no sirvieron de nada: al día siguiente de un ataque con arma blanca atribuido a un refugiado sudanés en el norte de la capital de Irlanda del Norte, estallaron incidentes en la tarde del martes 9 de junio en Belfast, durante una manifestación contra los inmigrantes.
Cientos de manifestantes, muchos de ellos con el rostro cubierto, se reunieron en varios puntos de la ciudad tras los llamamientos difundidos en las redes sociales por figuras de la extrema derecha británica, en particular Tommy Robinson. Elon Musk también alentó estas movilizaciones. En un diálogo por video conferencia con Robinson, dijo: "Al final de cuentas se reduce a esto: o contraatacas o mueres".
Reunidos en diferentes cruces de la capital, los manifestantes bloquearon carreteras y quemaron autos, incluido un autobús, con cócteles molotov, según informa nuestra corresponsal en Irlanda, Clémence Pénard. Varias casas y una tienda africana también fueron incendiadas durante la noche. “Esta noche se han producido focos esporádicos de disturbios en varios lugares de Irlanda del Norte”, declaró el subcomisario de la policía de Irlanda del Norte, Ryan Henderson. Según la BBC, también se han producido concentraciones en Antrim, a unos 25 kilómetros al oeste de Belfast.
Como ocurre habitualmente en el Reino Unido, las autoridades también tuvieron que intervenir rápidamente ante la propagación de información falsa, informa nuestra corresponsal en Londres, Émeline Vin. Mientras que el primer ministro Keir Starmer se apresuró a condenar en X un ataque “repugnante” y la primera ministra de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, renovó sus llamamientos a la calma, la policía precisó que el sospechoso era un ciudadano sudanés en situación regular que había llegado al Reino Unido en 2023 vía París y luego Dublín, y no un somalí indocumentado como habían afirmado algunos investigadores más temprano ese mismo día.
Por su parte, el Ministerio del Interior confirmó que este último era titular de un permiso de residencia válido hasta 2028.
Sin embargo, el martes por la noche, las autoridades se vieron obligadas a admitir que no sabían si este había entrado legalmente o no en territorio británico.
La víctima, un hombre de unos cuarenta años, fue hospitalizada en estado grave, con "importantes lesiones en los ojos y graves laceraciones en la espalda y el rostro", de acuerdo con el comisario adjunto Ryan Henderson.
"Justicia de doble rasero"
Acusado el martes por la noche de intento de homicidio, posesión de un objeto cortante o punzante en un lugar público y amenazas de muerte, el sospechoso, de 30 años, deberá comparecer el miércoles 10 de junio ante la justicia. La hipótesis terrorista queda descartada, por el momento, según indicó Ryan Henderson.
Este caso se produce en un clima de fuertes tensiones en el Reino Unido, donde, desde hace diez días, la policía es acusada de aplicar un “doble rasero” tras la detención y posterior muerte de un estudiante blanco acusado erróneamente de racismo por su agresor. Las políticas antidiscriminatorias de las fuerzas del orden son cuestionadas por los partidos nacionalistas, que buscan demostrar la existencia de un racismo contra los blancos.
En este contexto, el gobierno británico teme que se repita la violencia de los veranos de 2024 y 2025, que estuvieron marcados por disturbios dirigidos contra los solicitantes de asilo en Inglaterra, así como contra las comunidades romaní y búlgara en Irlanda del Norte.
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